La plaga de la pornografia.
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odre_nuevo
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07/04/2007 17:51:48
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La pornografía está destrozando la trama misma de nuestra sociedad.
Sin embargo, los cristianos a menudo ignoran su impacto y se muestran
indiferentes ante la necesidad de controlar esta amenaza. La
pornografía es un negocio de 8.000 millones de dólares al año, muy
vinculado con el crimen organizado. [1] La paga del pecado es enorme
cuando está involucrada la pornografía. Los proveedores de la
pornografía cosechan vastas ganancias a través de ventas en las
llamadas "librerías para adultos" y la exhibición de películas y actos
vivos en teatros. La pornografía involucra libros, revistas,
vídeos y accesorios, y se ha trasladado desde la periferia de la
sociedad hacia su centro, mediante el alquiler de vídeos, venta de
revistas de "pornografía suave" y la difusión de películas sexualmente
explícitas en la televisión por cable. Para algunos, la pornografía no
significa más que mujeres con poca ropa en poses seductoras. Pero la
pornografía se ha convertido en mucho más que fotografías de mujeres
desnudas. Hay más de 900 teatros que exhiben películas
pornográficas y más de 15.000 librerías "para adultos" y tiendas de
vídeos que ofrecen material pornográfico. Las librerías para adultos
exceden en más de tres veces el número de restaurantes McDonald en
Estados Unidos. [2] En 1985, se distribuyeron casi 100 películas
pornográficas de largometraje en teatros "para adultos," brindando unas
ventas de boletería anuales estimadas de 50 millones de dólares. [3] DefinicionesLa
Comisión Acerca de la Pornografía del Fiscal del Estado de 1986 definió
la pornografía como material que "es predominantemente explícito
sexualmente y con la intención principal de la excitación sexual." La
pornografía "dura" (hard-core) es "sexualmente explícita en el extremo,
y está desprovista de todo otro contenido o propósito." [4] Otra cuestión importante es la definición de obscenidad. La definición actual de obscenidad se encuentra en el caso de Miller contra el estado de California, de 1973: "Según el caso Miller, un material es obsceno si se cumple cada una de las siguientes tres condiciones: - La
persona promedio, aplicando normas contemporáneas de la comunidad,
encontraría que la obra, tomada como un todo, apela a los intereses
lascivos.
- La obra retrata o describe, en una forma
abiertamente ofensiva, una conducta sexual definida explícitamente por
la ley aplicable del estado (o federal), y
- La obra considerada como un todo carece de un valor serio, artístico, político o científico. [5]
Tipos de pornografíaEl primer tipo de pornografía son las revistas para adultos.
Estas están dirigidas principalmente, pero no exclusivamente, a un
público masculino adulto. Las revistas de mayor difusión (por ejemplo, Playboy, Penthouse) no violan la norma Miller
de obscenidad y, por lo tanto, pueden ser distribuidas legalmente. Pero
otras revistas que sí violan estas normas están fácilmente disponibles
en muchas librerías para adultos. El segundo tipo de pornografía son los cassettes de vídeos.
Estos se alquilan o venden en librerías para adultos y se han
convertido en una industria en crecimiento para la pornografía. Hay
personas que jamás entrarían a una librería o un teatro para adultos
para ver una película pornográfica pero consiguen estos vídeos a través
de librerías o por correo para verlos en la intimidad de sus hogares.
En general, estos vídeos exhiben un alto grado de pornografía dura y
actos ilegales. El tercer tipo de pornografía son las películas.
Las normas de calificación se han ido flexibilizando, y hay muchas
películas pornográficas que se exhiben y distribuyen con una
calificación de R y NC-17. Muchas de estas películas con una
calificación de "R duro" hubieran sido consideradas obscenas sólo una
década atrás. Un cuarto tipo de pornografía es la televisión.
Como ocurre en las películas, las normas para la televisión comercial
han ido bajando continuamente. Pero la televisión por cable presenta
una amenaza aún mayor. La FCC no regula el cable de la misma forma que
hace con las estaciones de acceso público. Como los vídeos, la
televisión por cable brinda a la persona promedio un fácil acceso al
material pornográfico. Hay personas que jamás irían a una librería para
adultos que ahora pueden ver el mismo material sexualmente explícito en
la intimidad de sus hogares, lo cual convierte a la televisión por
cable en el "el mejor envoltorio de papel común." Un quinto tipo de pornografía es la "ciberpornografía."
Imágenes y películas de pornografía dura, chats en línea, y aun actos
sexuales en vivo pueden ser bajados y vistos por prácticamente
cualquier persona a través de Internet. Se pueden encontrar imágenes
sexualmente explícitas en páginas Web y en grupos de noticias que son
demasiado fáciles de ver para personas de cualquier edad. Lo que sólo
estaba disponible para una pequeña cantidad de personas dispuestas a ir
al sector malo de la ciudad, ahora puede ser visto en cualquier momento
en la intimidad del propio hogar. Un tipo final de pornografía es la "audiopornografía."
Esto incluye las "pornollamadas," que son el segundo mercado de mayor
crecimiento de la pornografía. Si bien la mayoría de los mensajes están
dentro de la definición de obscenidad de Miller, estos negocios siguen floreciendo y a menudo son usados en gran parte por niños. Según
Henry Boatwright (Presidente de la Junta Asesora de Problemas Sociales
de Estados Unidos), aproximadamente el 70 por ciento de las revistas
pornográficas que se venden terminan en manos de menores. Women Against
Pornography (Mujeres Contra la Pornografía) estima que alrededor de 1,2
millones de niños son explotados anualmente en el sexo comercial
(pornografía y prostitución infantil). Efectos psicológicosEl
psicólogo Edward Donnerstein (University of Wisconsin) encontró que una
breve exposición a formas violentas de pornografía pueden llevar a
actitudes y comportamientos antisociales. Los espectadores varones
tienden a ser más agresivos hacia las mujeres, menos sensibles al dolor
y al sufrimiento de las víctimas de violaciones, y mucho más dispuestos
a aceptar varios mitos acerca de la violación. [6] Los
investigadores han encontrado que la pornografía (especialmente la
pornografía violenta) puede producir un conjunto de efectos
indeseables, como la violación y la coerción sexual. Específicamente,
encontraron que esta exposición puede llevar a un mayor uso de la
coerción o la violación, [7] un aumento de las fantasías acerca de la
violación, [8] y una desensibilización ante la violencia sexual y una
trivialización de la violación. [9] En un intento por aislar el
papel de la violencia como algo diferente del sexo en las situaciones
inducidas por la pornografía, James Check (York University in Canada)
llevó a cabo un experimento donde los hombres eran expuestos a
diferentes grados de pornografía, algunos violentos y algunos no. Todos
los grupos exhibieron el mismo cambio de actitud, a saber una mayor
inclinación a usar la fuerza como parte del sexo. [10] En un
estudio, los investigadores Dolf Zillman y Jennings Bryant investigaron
los efectos de la pornografía no violenta en la crueldad sexual y en la
trivialización de la violación. Demostraron que la exposición continua
a la pornografía tenía efectos adversos sobre las creencias acerca de
la sexualidad en general y sobre las actitudes hacia las mujeres en
particular. También encontraron que la pornografía desensibiliza a las
personas hacia la violación como una ofensa criminal. [11] Estos
investigadores encontraron también que la exposición masiva a la
pornografía alienta un deseo por materiales cada vez más aberrantes que
involucran violencia (sadomasoquismo y violación). [12] Dolf
Zillman midió el impacto de ver pornografía en los puntos de vista de
los sujetos acerca de lo que constituye una práctica sexual normal. El
grupo que vio la mayor cantidad de pornografía dio estimaciones mucho
más altas de la incidencia del sexo oral, el sexo anal, el sexo grupal,
el sadomasoquismo y la bestialidad que los otros dos grupos. [13] Un
estudio demostró que la pornografía puede disminuir la felicidad sexual
de una persona. [14] Los investigadores encontraron que las personas
que estuvieron expuestas a la pornografía no violenta informaron una
menor satisfacción con la apariencia física, el afecto, la curiosidad y
el desempeño sexual de su pareja sexual. También estaban más inclinadas
a asignar una mayor importancia al sexo sin un compromiso emocional. En
un estudio que cubrió todo el país, los investigadores Larry Baron y
Murray Strauss, de University of New Hampshire, encontraron una fuerte
correlación estadística entre el nivel de distribución de revistas
pornográficas y el nivel de violaciones. [15] Encontraron que en
estados de alto nivel de circulación el nivel de violaciones también
eran alto. Y en estados con bajo nivel de circulación, el nivel de
violaciones tendía a ser bajo también. Por supuesto, una
correlación estadística no prueba que la pornografía provoque
violaciones. Ciertamente no todo el que consume pornografía se
convierte en un violador. Y es posible que la violación y el consumo de
pornografía estén relacionados sólo indirectamente a través de otros
factores, como la permisividad social y actitudes machistsas entre los
hombres. De hecho, Baron y Strauss llegaron a examinar algunos de estos
factores en su estudio y no encontraron ninguna correlación
significativa. Otros estudios posteriores han tenido resultados
similares. Los investigadores de Ohio State University, Joseph Scott
(un hombre que testifica frecuentemente a favor de pornógrafos en los
tribunales) y Loretta Schwalm, examinaron aún más factores que Baron y
Strauss (incluyendo la circulación de revistas no sexuales) y no
pudieron eliminar la correlación entre la pornografía y las
violaciones. [16] El detective de la policía estatal de Michigan
, Darrell Pope, encontró que en el 41 por ciento de los 38.000 casos de
ataques sexuales en Michigan (1956-1979), se vio material pornográfico
justo antes o durante el crimen. Esto encaja con la investigación hecha
por el psicólogo David Scott, que encontró que "la mitad de los
violadores usaron pornografía para excitarse justo antes de buscar una
víctima." [17] Efectos socialesDefinir los efectos
sociales de la pornografía ha sido difícil, debido a algunas de las
teorías imperantes acerca de su impacto. Un punto de vista dice que en
realidad cumple una función positiva al actuar como una "válvula de
escape" para los potenciales agresores sexuales. El proponente
más famoso de este punto de vista era Berl Kutchinsky, un criminólogo
de la Universidad de Copenhague. Su famoso estudio sobre la pornografía
encontró que cuando el gobierno danés levantó las restricciones sobre
la pornografía, la cantidad de crímenes sexuales disminuyó. [18] Su
teoría era que la disponibilidad de pornografía descomprime impulsos
sexuales peligrosos. Pero cuando los datos de su teoría de la "válvula
de escape" fueron evaluados más extensamente, comenzaron a ponerse en
evidencia muchas de las fallas de su investigación. Por ejemplo,
Kutchinsky no distinguió entre diferentes tipos de crímenes sexuales
(por ejemplo, violación, exhibicionismo, etc.) y, en cambio, los metió
todos en la misma bolsa. Esto en la realidad enmascaró un aumento en
las estadísticas de violaciones. Tampoco tomó en consideración que la
mayor tolerancia hacia ciertos crímenes (por ejemplo, la desnudez
pública, el sexo con menores) puede haber contribuido a una disminución
de crímenes denunciados. Probar la relación de causa y efecto en
la pornografía es prácticamente imposible porque éticamente los
investigadores no pueden hacer cierto tipo de investigaciones. El
investigador Dolf Zillman dice: "Los hombres no pueden ser colocados en
riesgo de desarrollar inclinaciones violentas mediante una gran
exposición a la pornografía violenta o no violenta, y las mujeres no
pueden colocarse en riesgo de convertirse en víctimas de dichas
inclinaciones." [19] Deborah Baker, una asistente legal y
directora ejecutiva de un grupo contra la obscenidad, concuerda que
probar contundentemente una conexión entre la pornografía y el crimen
sería muy difícil: El argumento de que no hay estudios
reconocidos que muestren una conexión entre la pornografía y el crimen
violento es simplemente una cortina de humo. Quienes promueven esta
postura saben bien que nunca se hará esta investigación. Exigiría hacer
un muestreo de mucho más de mil varones que estén expuestos a la
pornografía a lo largo de la pubertad y la adolescencia, mientras que
el otro grupo es aislado totalmente de su influencia en todas sus
formas y diversos grados. Luego, cada grupo tendría que ser monitoreado
durante la realización de los crímenes violentos, si los realizan. Sin
embargo, y a pesar de la falta de una investigación formal, las propias
estadísticas del FBI muestran que la pornografía se encuentra en el 80
por ciento de los escenarios de crímenes sexuales violentos, o en los
hogares de los perpetradores. [20] No obstante, hay
varias estadísticas convincentes que sugieren que la pornografía sí
tiene consecuencias sociales profundas. Por ejemplo, de los 1400 casos
de acoso sexual infantil en Louisville, Kentucky, entre julio de 1980 y
febrero de 1984, la pornografía adulta estaba relacionada con cada
incidente y la pornografía infantil con la mayoría de ellos. [21] Las
extensas entrevistas con los infractores sexuales (violadores,
infractores en casos de incesto, agresores sexuales infantiles) han
evidenciado un importante porcentaje de infractores que usan la
pornografía para excitarse antes o durante sus ataques. [22] Los
oficiales de policía han visto el impacto que ha tenido la pornografía
en los asesinatos en serie. De hecho, el consumo de pornografía es una
de las características de perfil más comunes de los asesinos en serie y
los violadores. [23] El profesor Cass Sunstein, escribiendo en Duke Law Journal,
dice que algunos actos sexuales violentos contra mujeres "no habrían
ocurrido si no hubiera habido una circulación tan masiva de
pornografía." Luego de citar datos transculturales, concluye: La
liberalización de las leyes sobre la pornografía en Estados Unidos,
Gran Bretaña, Australia y los países escandinavos ha sido acompañada
por un aumento en el nivel de violaciones denunciadas. En los países
donde las leyes sobre la pornografía no han sido liberalizadas, ha
habido un crecimiento menos marcado en las violaciones denunciadas. Y
en los países donde se han adoptado restricciones, las violaciones
denunciadas han disminuido. [24] En su introducción a una reedición del Informe Final de la Comisión sobre la Pornografía del Fiscal del Estado, el columnista Michael McManus señaló que: El
FBI entrevistó a dos docenas de asesinos sexuales en la cárcel que
habían cometido múltiples asesinatos. Un ochenta y un por ciento dijo
que su mayor interés sexual estaba en la lectura de pornografía.
Representaban fantasías sexuales en personas reales. Por ejemplo,
Arthur Gary Bishop, condenado por abusar sexualmente y matar a cinco
niños pequeños, dijo: "Si en mis primeras etapas no hubiera tenido a mi
disposición material pornográfico, es muy probable que mis actividades
sexuales no hubiera escalado al nivel que alcanzaron." Dijo que el
impacto de la pornografía en él fue "devastador . . . Soy un homosexual
pedófilo condenado por asesinato, y la pornografía fue un factor
determinante en mi ruina." [25] El Dr. James Dobson
entrevistó a Ted Bundy, uno de los asesinos en serie más notorios de
esta nación. El día antes de su ejecución, Ted Bundy dijo que "las
formas más dañinas de pornografía son aquellas que involucran la
violencia y la violencia sexual. Porque la combinación de estas dos
fuerzas, algo que conozco demasiado bien, genera un comportamiento que
es simplemente demasiado terrible para describir." [26] La censura y la libertad de expresiónLos
intentos por regular y proscribir la pornografía dentro de la comunidad
frecuentemente son criticados como censura y una violación de la
Primera Enmienda. Pero la Corte Suprema afirmó claramente, en el caso Roth contra Estados Unidos
(1957) que la obscenidad no estaba protegida por la Primera Enmienda.
Las leyes federales, estatales y locales son aplicables a la venta,
exhibición, distribución y difusión de la pornografía. Por lo tanto, el
material pornográfico puede ser prohibido si cumple con la definición
legal de obscenidad. La Corte Suprema ha dictaminado, en el caso Miller contra el estado de California
(1973), que una definición legal de obscenidad debe cumplir con la
prueba triple que hemos discutido previamente. Si apela al interés
lascivo, es abiertamente ofensivo y carece de valor serio (artístico,
etc.), entonces el material es considerado obsceno y es ilegal. Además, la Corte Suprema dictaminó, en el caso Paris Adult Theater contra Slaton
(1973), que al material definido legalmente como obsceno no le
corresponde la misma protección como la libre expresión en la Primera
Enmienda. La corte dictaminó que aun cuando las películas obscenas se
exhiban ante "adultos anuentes," esto nos les da inmunidad de la ley. En el caso del estado de Nueva York contra Ferber
(1982), la Corte Suprema dictaminó que la pornografía infantil no
estaba protegida por la Primera Enmienda, aun cuando no fuera definida
legalmente como obscena según su prueba triple. Dado que los niños no
pueden consentir legalmente a la relaciones sexuales, la pornografía
infantil constituye abuso sexual. El Congreso también aprobó el Acta de
Protección Infantil en 1984 que brindaba restricciones más severas
contra la pornografía infantil. La televisión por cable no está
regulada actualmente, ya que técnicamente no está haciendo "difusión"
(broadcasting) según lo define el Federal Communications Act. Por lo
tanto, la televisión por cable puede pasar películas pornográfica en
forma prácticamente impune. Es necesario enmendar el Acta del FCC para
que el FCC pueda regular la televisión por cable. La perspectiva bíblicaDios
creó a los hombres y mujeres a su imagen (Gn.1:27), como seres
sexuales. Pero, debido al pecado en el mundo (Ro. 3:23), el sexo ha
sido mal usado y abusado (Ro. 1:24-25). La pornografía ataca la
dignidad de los hombres y mujeres creados a la imagen de Dios. La
pornografía también distorsiona el don del sexo de Dios, que sólo debe
ser compartido dentro de los límites del matrimonio (1 Co. 7:2-3).
Cuando la Biblia se refiere a los órganos sexuales humanos, suele usar
eufemismos y lenguaje indirecto. Si bien hay algunas excepciones (a
veces se mencionan los pechos y el vientre de la mujer), en general las
Escrituras mantienen una modestia básica con relación a los órganos
sexuales del hombre y la mujer. Además, las Escrituras condenan
específicamente las prácticas resultantes de la pornografía, como el
exhibicionismo (Gn. 9:21-23), el adulterio (Lv. 18:20), la bestialidad
(Lv. 18:23), la homosexualidad (Lv. 18:22 y 20:13), el incesto (Lv.
18:6-18) y la prostitución (Dt. 23:17-18). Una perspectiva
bíblica de la sexualidad humana debe reconocer que las relaciones
sexuales están reservadas exclusivamente para el matrimonio y para los
siguientes propósitos. Primero, establece la unión de una sola carne
(Gn. 2:24-25; Mt. 19:4-6). Segundo, brinda intimidad sexual dentro del
vínculo matrimonial. El uso de la palabra "conocer" indica un
significado profundo de las relaciones sexuales (Gn. 4:1). Tercero, las
relaciones sexuales son para el placer mutuo del esposo y la esposa
(Pr. 5:18-19). Cuarto, las relaciones sexuales son para la procreación
(Gn. 1:28). La Biblia advierte también acerca del uso indebido
del sexo. Condena el sexo prematrimonial y extramatrimonial (1 Co.
6:13-18; 1 Ts. 4:3). Aun los pensamientos acerca de la inmoralidad
sexual (a menudo alimentados por el material pornográfico) son
condenados (Mt. 5:27-28). Por otra parte, los cristianos deben
darse cuenta que la pornografía puede tener efectos dañinos
considerables en el usuario. Estos incluyen: una mentalidad de
comparación, una sexualidad orientada hacia el desempeño, una sensación
de que sólo las cosas prohibidas son satisfactorias sexualmente, una
culpa creciente, una autoestima disminuida, y un pensamiento obsesivo. Por
lo tanto, los cristianos deben hacer dos cosas. Primero, deben trabajar
para mantenerse puros huyendo de la inmoralidad (1 Co. 6:18) y pensando
sólo en aquellas cosas que son puras (Fil. 4:8). "Cual es el
pensamiento en su corazón, tal es él" (Pr. 23:7). La pornografía
alimenta el deseo sexual en formas anormales y puede llevar, con el
tiempo, a más perversión degradante. Por lo tanto, debemos "abstenernos
de los deseos carnales que batallan contra el alma" (1 P. 2:11).
Segundo, los cristianos deben trabajar para quitar la perversión sexual
de la sociedad. Pasos para combatir la pornografíaPrimero,
los padres deben enseñar un punto de vista sano y bíblico del sexo a
sus hijos. Pueden obtenerse ayudas útiles de grupos como Enfoque a la
Familia y los ministerios de Josh McDowell. Segundo, debemos
evaluar nuestra exposición a los medios (revistas, programas de
televisión, música rock) que tienen temas sexuales inconvenientes. Los
padres deben dar un ejemplo positivo para sus hijos, y deben tomar
tiempo para discutir estas historias, programas y canciones con ellos. Tercero,
los pastores deberían advertir a sus congregaciones acerca de los
peligros de la pornografía e instruirles en una visión correcta de la
sexualidad. Como José, en el Antiguo Testamento, deberíamos huir de la
inmoralidad que puede inducirnos a pecar. También deben darse mensajes
para construir un fuerte hogar cristiano. Cuarto, los padres
deberían bloquear la ciberpornografía mediante programas. Hay muchos
servicios comerciales, además de programas especiales, que pueden
filtrar y bloquear áreas que los niños pueden tratar de investigar.
Estos programas bloquean sitios fuertemente sexuales en Internet y
pueden detectar una frase ofensiva que puede ser usada en una sala de
chat (ver el artículo de Probe, "The Internet," para una discusión
sobre programas de filtrado.) Los padres también deberían intentar
estar cerca de sus hijos cuando están en Internet y hacerles preguntas
acerca de la computación en línea. El uso intensivo hasta altas horas
de la noche puede estar indicando un problema. Quinto, los
cristianos individuales deberían involucrarse con un grupo de decencia
local que esté organizado para combatir la pornografía. Estos grupos
han sido eficaces en muchos lugares para librar a sus comunidades de la
plaga de la pornografía. Sexto, debemos expresar nuestra
preocupación a los funcionarios locales (mediante cartas y peticiones)
acerca de cines y librerías para adultos en la comunidad. Siete,
si recibimos material pornográfico por correo, debemos informarlo a
nuestro correo y solicitar que los agentes federales tomen acción.
Finalmente no auspicie negocios que venden material pornográfico.
Piense en la posibilidad de hacer un boicot o manifestaciones para
lograr que la comunidad tome conciencia del problema. Articulo tomado de la pagina de exodus latinoamerica.
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