|
La batalla contra la tentación y la lujuria
Estamos en un mundo repleto de mensajes sexuales que nos invitan a contaminar nuestra mente con pensamientos lujuriosos, y a caer en la inmoralidad sexual. Es dificil permanecer puro/a dentro de una sociedad en la que Satanás intenta derribarte. Sin embargo, Dios le da una extraordinaria importancia a la pureza, tanto que en Efesios 5:3 nos insta a ni siquiera nombrar la impureza sexual entre nosotros.
Toda acción tiene su origen en la mente. Por consiguiente, la única manera de controlar tu conducta sexual es analizar y controlar tus pensamientos. Lo primero que debes hacer para no ceder a la tentación sexual es "llevar todo pensamiento cautivo a la obediencia de Cristo"(2 Corintios 10:5) Tú tienes el poder de detener cualquier pensamiento antes que cruce la entrada hacia tu mente.
El segundo paso una vez que hayas retenido el pensamiento, es examinarlo conforme a las 8 pautas que el apóstol Pablo establece en Filipenses 4:8. Evañúa si el pensamiento concuerda con lo que las Sagradas Escrituras dicen. Hazte estas preguntas: si este pensamiento llega a hacerse realidad, la consecuencia de tal pensamiento será buena? Puedo agradecer a Dios por esto? Los demás aceptarán mis actos? Luego de leer y cuestionarte las preguntas anteriores, si en alguna de ellas contestaste "NO", rechaza rapidamente el pensamiento y escoge la verdad. Es posible que el pensamiento regrese, pero sigue firme diciéndole que no. Si tú aprendes a expulsar los pensamientos tentadores descubrirás una vía para escapar de la tentación y por ende, de la lujuria. Recuerda que todos tenemos batallas que pelear, pero una íntima relación con Dios es de inmensa ayuda a la hora de ganar tal batalla y resistir al diablo. Los amo en Jesús
|
|