Así como en el mundo existen tantas formas de ver la
felicidad y la prosperidad, así también existen ciertas
“superticiones”, que creemos nos ayudarán a conseguirla.Pero,
¿cuál es la definición de Dios sobre felicidad y prosperidad? Podríamos
resumirla con las palabras de nuestro Señor Jesucristo en Mateo 6:33:
“Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas
estas cosas les serán añadidas.” Nuestra prioridad debe ser buscar a
Diosy la felicidad y la prosperidad nos vendrán como consecuencia.
Ahora
bien, cuando leemos el Salmo 1:1-3, nos damos cuenta de que Dios quiere
darnos felicidad y prosperarnos en todo, no solamente en este año
nuevo, sino en toda nuestra vida. Sin embargo, como lo indica el Salmo,
esto es un proceso que debemos seguir.
Pasos del proceso:
Paso No.1: Evita contagiarse con la maldad del mundo. (v.1)
Este
verso nos habla de tres elementos que se ordenan en forma progresiva y
se relacionan con la asociación o participación con los malos.
Seguir
el consejo del malvado: Se refiere al que ordena su vida según el
consejo o la orientación de los malos; y se indica primero esta parte
del carácter, porque apartarse del mal es el primer paso para obtener
sabiduría. Nunca deberíamos prestar atención al este consejo porque
puede destruir nuestra vida (Prov. 1:10-13)
Detenerse
en la senda de los pecadores: Son los que se quedan o se acomodan en el
camino haciendo lo que hacen los pecadores. Por el contrario nosotros
debemos enseñarles el temor a Dios y no adaptarnos a su comportamiento,
porque conocemos cual es el fin de ellos. (Sal. 1:5)
Cultivar
la amistad con los blasfemos: blasfemos son los que están acostumbrados
a hacer el mal, la maldad es su estilo de vida, son aquellos que
deliberadamente ridiculizan a Dios y en forma desafiante rechazan su
Ley.
Paso No.2: Busca la dirección de Dios para su vida. (v.2)
El
deleite en la Ley del Señor, recordando que para ese entonces sólo
existía la Torá, es más que una simple lectura, es estudiarla para
aplicarla en nuestra vida, es someterse a su dirección y familiarizarse
con ella. El estudio y la práctica de la Ley de Dios es delicia del
hombre piadoso (Sal. 119). La revelación de Dios y su camino es algo
que se tiene que buscar de “día y denoche” (Jos. 1:8)
Paso No. 3: Espera la bendición de Dios. (v.3)
Aquel
que se aleja del mal y busca a Dios, fortalece su fe y su vida
espiritual se enriquece a diario. Esto le permite reconocer que en El,
las cosas no son mágicas, sino que “cuando llega su tiempo” Dios
responderá, y el seguirá creciendo y no se “marchitará, el que va por
este camino es ya dichoso.
El Salmo comienza con
la palabra “DICHOSO” (doblemente feliz) y termina en el v.3 con la
palabra “PROSPERA” Sometámonos al proceso de Dios para que la felicidad
y prosperidad sean las que vienen de Dios.
Amén