¿A qué edad puedo/debo tener novio(a)?
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By:
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Juanse
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Mood:
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enamorado
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Date:
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02/22/2008 16:38:58
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Music:
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Unanime.com
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  HEY MI GENTE DIOS LOS BENDIGA! ENCONTRE ESTE ARTICULO ... MUY BUENO! He aquí una de las grandes interrogantes de la vida (las otras
son “quién soy”, “de dónde vengo”, “a dónde voy” y “por qué los mocos
son verdes”). Todos nos hemos hecho esta pregunta, por iniciativa
propia o en reacción a la opinión de nuestros padres (porque quizás
piensan que la edad perfecta para que tengas novio(a) es a los 40).
Tengo que confesar que desde hace algún tiempo ha estado fijándose
un número, una “edad ideal” en mi cabeza; pero he decidido no
publicarla (sólo se la he dicho a mi esposa). Aparte del hecho que
sería una respuesta poco popular (que podría generar respuestas
violentas en mi contra), creo que establecer una edad para el noviazgo
tiene serias fallas. ¿Qué pasaría si alguien ya tiene “la edad” pero
aún no está listo(a) para una relación de noviazgo? ¿O podría darse que
ya esté listo(a) pero todavía no tiene “la edad”?
Mi propuesta es entonces que reformulemos la pregunta de la
siguiente manera: ¿Qué necesito para tener novio(a)? O dicho de otra
forma…
¿CÓMO SÉ SI YA ES TIEMPO PARA UN NOVIAZGO?
1. Evalúa tu discernimiento espiritual.
Uno de los requisitos para tener
relaciones exitosas (ya sea con amigos, con familiares, o con tu
pareja) es que constantemente estés desarrollando tu crecimiento
espiritual. Cuando tu vida se caracteriza por la llenura del Espíritu
tienes los elementos necesarios para llevarte bien con los demás
(Gálatas 5:22,23). He visto muchos noviazgos destruirse por falta de
madurez espiritual (celos, egocentrismo, falta de perdón).
Adicionalmente, con mucha tristeza debo
mencionar que el pecado sexual es un fuerte enemigo que procura
destruir lo que con oración y dedicación hemos soñado edificar. Por la
falta de dominio propio (que es fruto del Espíritu), muchas veces no
logramos controlar nuestros besos, nuestras caricias, y nos dejamos
derrotar por el pecado. Esas heridas nos lastiman, y se convierten en
un peso que daña nuestro noviazgo. Una sólida y madura vida espiritual
no permitirá eso (Gálatas 5:17).
Conforme nuestro carácter espiritual va
desarrollándose, no solamente tenemos la valentía para resistir
tentaciones, sino que también estamos mejor capacitados para tener una
perspectiva clara del proyecto de Dios para nuestra vida. Nuestra
vocación, nuestro ministerio, nuestros planes para las próximas décadas
van alineándose con la voluntad de Dios. Con esta visión, podremos
saber con quién hacer equipo para la vida.
(Dicho sea de paso, esto mismo nos ayuda
a responder la pregunta si debemos tener un(a) novio(a) no
cristiano(a). Puedes leer mi artículo al respecto en www.elbunker.net).
2. Evalúa tu madurez emocional.
Muchas veces suelo preguntar en los
grupos de jóvenes cuántos tienen ya suficiente dificultad para lidiar
consigo mismos o cuántos no logran ni entenderse a ellos mismos. Casi
todos levantamos la mano (los que no lo hacen es porque se quedaron
dormidos durante mi conferencia). La expresión “turbulencias
emocionales” quizás sea la que mejor describa algunos momentos de
nuestra vida. Hasta cierto punto, esto es normal porque estamos
aprendiendo a descubrir, regular y expresar nuestra rica gama de
sentimientos.
Es por ello que sucede en ti la típica
lucha de querer hacer una cosa pero terminar haciendo otra, o bien
saber que algo es bueno o malo y de igual manera decidir lo contrario.
Nuevamente, este conflicto es perfectamente normal y necesario para
desarrollarte plenamente. ¿Cómo se ve entonces la madurez emocional? Fundamentalmente, una persona emocionalmente madura, entre otras cosas:
1. Toma las decisiones que sabe son
correctas independientemente del placer, malestar, conveniencia o
incomodidad que le puedan producir. En otras palabras, si haces lo que
sabes que es correcto aunque no tengas ganas de hacerlo, vas por buen
camino.
2. Disfruta haciendo el bien y se disgusta
haciendo lo contrario. Al mismo tiempo, sabe que sus sentimientos no
son una guía moral segura (es decir, solo porque disfruta algo no
quiere decir que sea bueno).
3. Prefiere sacrificarse hoy para disfrutar mañana, frente a disfrutar hoy para perjudicarse mañana. Esto es conocido como gratificación diferida.
4. Conoce sus sentimientos y los expresa de manera constructiva.
5. Resiste los impulsos.
A menos que domines progresivamente
estas cualidades, muchas decisiones y relaciones podrían complicarse.
(Por cierto, si esto ya te ha sucedido, tal vez te sirva la lectura de
mi artículo “Como des-enamorarte” en www.elbunker.net).
3. Evalúa tu capacidad para casarte.
He llegado a la convicción de que la
mejor razón (si no la única) para tener novio(a) es considerar la
cercana posibilidad de contraer matrimonio. Me parece que esta
intención refleja en buena medida el discernimiento espiritual y la
madurez emocional. Cuando solamente pretendes los otros beneficios del
noviazgo (como la compañía o lo romántico) podrías quedar atrapado(a)
en una situación pasajera sin propósito.
Un buen amigo, pastor juvenil,
acostumbra preguntar a sus jóvenes, cuando le cuentan acerca de sus
deseos de comenzar un noviazgo, si están en la capacidad para casarse
dentro de un año. No se trata de una ley que deban cumplir, sino de
llamar su atención a sus intenciones y posibilidades también.
Algunos comienzan su noviazgo quizás
sabiendo el propósito de casarse, pero no teniendo en un plazo cercano
la capacidad de hacerlo (quizás por limitaciones económicos, por la
necesidad de completar sus estudios, etc.). Hay un buen deseo, y un
gran peligro. Los noviazgos largos tienen a complicarse debido a la
costumbre o monotonía (parece que ya no quedan cosas a hacer juntos
como novios porque ya han agotado todas sus ideas en sus citas), debido
a las tentaciones (todos queremos siempre más incluso en la dimensión
física de la relación), debido a la pérdida de visión o propósito (ya
se te olvidó incluso por qué eran novios y hacia dónde iban) y debido a
las presiones (tal vez de los padres o de uno de los novios).
Con estas tres ideas en mente, te animo a no comenzar algo que luego
no sabes cómo terminar. Si todavía no tienes el discernimiento
espiritual, la madurez emocional y la capacidad para casarte, entonces
mejor no adelantes un noviazgo. Podrías terminar dañando tu vida y la
de las personas que tanto quieres. Salmos 37:4,5 te recuerda que
esperar y confiar en Dios siempre traerá bendición para tu vida.
Por Ing. Howard Andruejol Bendiciones Totales! Juanse
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