[[ Peque y me siento re mal ]]
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By:
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Juanse
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Mood:
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enamorado
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Date:
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02/22/2008 17:30:52
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Music:
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Travy Joe
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Oye ... estas caido?...levantate... estas bajo presion u opresion? dale duro al enemy y ponte listo! juanse Bendiciones Totales!

“Pequé
y me siento re mal porque no es la primera vez que lo hago. Ya le he
pedido perdón a Dios y muchas veces le he prometido que voy a alejarme
de esa tentación. Pero me cuesta demasiado, y simplemente vuelvo a
caer. Yo se que está mal; ya no quiero pecar. Lo peor es que cada vez
que sucede me siento muy mal, me da mucha vergüenza y ya no se qué
hacer.”
Déjame
alegrarme por un momento y decirte que es una excelente noticia el que
estés sintiéndote mal por haber pecado. Claro, no deseo que te sientas
así, ¡pero me parece que esto es mejor que pecar y sentirse bien! Esto
me dice que tienes una conciencia todavía sensible al pecado, y que
seguramente, el Espíritu de Dios está hablando a tu vida.
Sentir
culpa o vergüenza es normal, y sobre todo positivo, si te lleva al
arrepentimiento y al cambio. De no ser así, es probable que te dejes
dominar por tus emociones hasta un punto de auto conmiseración (decir
“no sirvo para nada, no valgo nada”) de donde va a ser mucho más
difícil salir. ¡Hoy necesitas escuchar las buenas noticias para los
cristianos que pecan!
Dios no desea que pequemos. Por nuestro propio bien, y porque es desagradable a El, debemos mantener una vida de santidad. Cuando pequemos, es importante que inmediatamente recordemos 5 verdades que Dios dice al respecto.
1. Seguir en el pecado te lleva al fracaso: Proverbios 28:13.
El
pecado busca entorpecer nuestra relación con Dios y destruir la
felicidad en nuestra vida. Ninguna desobediencia lleva a la vida
abundante y verdadera que Dios desea que experimentemos. Por tal razón,
es importante que tomes hoy una decisión valiente y esforzada por hacer
un cambio. Si realmente deseas crecer en tu relación con Dios y dejar
que Él te use para su gloria, es tiempo de desenmascarar el pecado; es
tiempo de ponerte a cuentas con Dios.
2. Para ser limpio(a), necesitas confesar primero: I Juan 1:9.
Confesar
significa estar de acuerdo con Dios, y ser muy específicos, al llamar
pecado lo que es pecado. Es reconocer delante de Él nuestra
desobediencia; es no poner excusas, no intentar justificarnos. Es ser
sinceros, honestos, transparentes. Lo emocionante es que al tomar esta
postura con humildad, sabemos que entonces seremos limpios. Siempre
podemos confiar en Él para ser lavados de toda clase de maldad (no hay
pecado tan feo, tan sucio, tan vergonzoso, tan humillante, tan
esclavizante, tan arraigado, tan grande, que Él no pueda limpiar).
3. No huyas de Dios, más bien acércate: Hebreos 4:16.
Nuestra
tendencia es generalmente escondernos de Dios cuando hemos
desobedecido. Desde el inicio, esta fue la reacción de Adán y Eva ante
el pecado. Desde pequeños, es lo que por instinto hacemos cuando hemos
desobedecido en casa. No hemos aprendido a venir con nuestra falta
delante de la persona a quien hemos ofendido. Le tememos a la ira, al
castigo. Esto es normal, pero no espiritual. Dios es la única persona
quien, en momentos de angustia, de dolor, de humillación, de vergüenza,
de tristeza, de decepción, de muerte por el pecado puede darnos
socorro, auxilio y gracia. ¿Por qué huir de Él entonces? Si la Biblia
dijera “acerquémonos confiadamente al trono del castigo” seguramente no
me convencería ni motivaría mucho. El trono de Dios es de gracia; es
el lugar donde recibimos, en efecto, lo que no merecemos.
4. La gracia no te quita la responsabilidad de ser santo(a), más bien te da una nueva oportunidad: Juan 8:12.
Equivocadamente
algunas personas han pensado que, puesto que existe la gracia, tenemos
ahora “licencia para pecar”. ¡La verdad es que la libertad para pecar
siempre ha estado allí! Eso no es nada nuevo (pregúntale a Adán y a
Eva). Pensar “como hay gracia entonces pequemos” es tan estúpido como
decir “como hay medicina entonces enfermémonos” (intenta recordar esto
la próxima vez que te contagies de una gripe o sufras con diarrea). La
gracia más bien te provee una nueva oportunidad de vivir libre del
desastre del pecado; la gracia te brinda una salida cuando no había
otra opción; la gracia te recuerda que no te conviene pecar. La gracia
te acerca a tu Dios.
5. Busca el apoyo de otros creyentes maduros: Gálatas 6:1,2.
La
vida cristiana exitosa no se vive en soledad, se desarrolla en
comunidad. La iglesia debe ser esa familia donde encontramos apoyo
espiritual (y recordemos que los que necesitamos aliento y fuerzas
somos los débiles y heridos). Por tal razón, es de suma importancia que
cuentes con un(a) confidente que camine a tu lado en tu crecimiento
espiritual. Encuentra a alguien espiritualmente maduro(a) con quien
puedas hablar acerca de tus luchas, de tus tentaciones, de tus pecados,
y con quien juntos puedan orar para vivir en santidad.
¡Gracias
a Dios no tenemos que vivir derrotados por el pecado! Hay esperanza
para los cristianos que pecan. Para mantenerte en santidad, fortalécete
por medio de la oración (Mateo 26:41), del estudio de la Palabra
(Salmos 119:9) y del apoyo de un(a) confidente (Eclesiastés 4:9-12).
Finalmente, te recomiendo la lectura de “En busca de paz” por Charles Stanley (publicado por Betania). Además, si
tienes otras preguntas, no dejes de visitar nuestro sitio,
www.elbunker.net. “Solamente los que se hacen preguntas hallarán
respuestas”.
Por Ing. Howard Andruejol
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