Ganas de Ganar
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By:
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montoyadan
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Mood:
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bendecido
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Date:
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04/24/2008 09:54:58
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Music:
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None
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Un día recibes a Jesús en tu corazón y tus pecados son
perdonados. Ahora tienes la vida eterna. Además una morada celestial con
calles de oro, mar de cristal, portales de perla. Con razón dices que sí,
porque es un buen negocio para ti. Él perdona nuestros pecados, sana
nuestras enfermedades y nos saca de la miseria ¿Cómo no va a ser un buen
negocio? El mejor negocio de la vida es recibir a Jesús.
En una ocasión Jesús dijo: En los negocios de mi padre me
conviene estar. Jesús tenía la visión que lo que venía a hacer era un
negocio. El negocio más grande del mundo lo hizo Jesús.
Algunas personas están equivocadas al pensar que no hay
que hacer negocios con Dios. Pero te recomiendo que cada vez que vayas a
hacer un negocio lo hagas con Dios. Él no te va robar, no te va quedar
mal, no te va a traicionar, no va a vender sus acciones a tus espaldas.
Él es un buen empresario y socio. De hecho no le gusta hacer casi nada
sólo, siempre busca con quien hacerlo.
Comentaba con algunas personas sobre el ambiente
empresarial. En las oficinas de la iglesia que presido la gente grita, ríe y se
alegra. Y algunos dicen que quisieran que así fuera su empresa.
Creen que el ambiente es así porque somos una iglesia y lo que hacemos es de Dios.
¿Acaso lo que tú haces es del diablo? Dicen que me va bien porque estoy lleno
de Dios, pero, ¿será que tú estas lleno del diablo? Tú estas lleno de
Dios también. Lo que tienen no es del diablo y al decirlo de esa manera se
contradicen solos. En realidad, lo que marca la diferencia es que no lo
hacen para Dios. El sentido de propiedad determina las utilidades.
Bien, vamos a usar la Biblia, la verdad no me gusta
que lo hayan forrado de negro, parece que estuviera de luto, y Jesús
resucitó. Lo otro para mí debería de tener una pasta llena de
fotografías de personas gozosas, de empresarios exitosos, de profesionales
realizados, de gente sonriendo. Peor casi siempre que se representa a
Dios se hace con una persona llorando, no con una persona riéndose. Cada
vez que se representa a Dios se hace con gente pobre, que se está
muriendo de hambre y rara vez se representa con un millonario. Y la
Biblia es todo lo contrario, representa a Dios con gente de éxito, próspera,
rica y saludable.
Regularmente en las empresas no tienen departamentos de
recursos humanos. No saben como tratar a sus empleados, sin embargo sí le dan
mantenimiento a las computadoras. Siempre le dan mantenimiento a las
máquinas pero nunca le dan mantenimiento a su gente. El capital más
grande de tu empresa no es el dinero, es la gente.
¿Sabes cuánto tienen las personas? Míralas, tienen dos
ojos, dos oídos, nariz, boca, neuronas, un cerebro, manos y pies; los cuales no
puedes salir a comprar a una tienda de departamentos. Dios puso millones
de dólares en nosotros, pero no los hemos hecho producir lo que
pueden. La gente regularmente no se cambia de empresa, casi siempre la
gente cambia de jefe. ¿Tienes personas trabajando voluntariamente en tu
empresa? Toda le gante que manejas es voluntaria les pague o no; porque no has
comprado su voluntad, esa te la debes ganar. A la gente hay que
motivarla a producir. Las personas que se sienten productivas rara vez piensa
en cambiarse de lugar pese al salario porque sienten que valen. Debes
hacer sentir a la gente con un valor agregado.
En Lucas 2: 49 dice: Entonces él les dijo: ¿Porque me
buscabais? ¿No sabías que en los negocios de mi padre me conviene estar?
Más ellos no entendieron las palabras que les habló.
¿Cómo entender que el salvador del mundo se halla
referido a su obra como un negocio? La palabra negocio no tiene que ver
necesariamente con repartir utilidades entre socios, sino en producir
algo.
Mira este negocio. A la humanidad le es imposible
salvarse. No importa cuántas obras hagamos, ninguna tiene el poder de
salvarnos. Y Dios decide enviar a su cordero porque está cansado de los
corderos que le sacrificaba el pueblo de Israel, así que manda a Jesús a
morir en la cruz del calvario y derrama su sangre. Ahora nos ofrece como
un regalo la salvación; porque el libro de Romanos dice que la paga del pecado
es muerte pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús. Entonces
un día recibes a Jesús en tu corazón y tus pecados son perdonados. Ahora
tienes la vida eterna. Además una morada celestial con calles de oro, mar de
cristal, portales de perla. Con razón dices que sí, porque es un buen
negocio para ti. Él perdona nuestros pecados, sana nuestras enfermedades
y nos saca de la miseria ¿Cómo no va a ser un buen negocio? El mejor
negocio de la vida es recibir a Jesús.
¿Quieres tener un buen negocio? ¿Para qué y para quién?
Un buen negocio es aquel que se estableció para ser bueno para alguien más y de
último para su dueño. Los buenos negocios son los que son buenos para el
consumidor, obviamente sino es bueno para el dueño no lo van a poner.
Pero, si no tienes un negocio que sea de bien para alguien más, jamás tendrás
un negocio de beneficio para ti.
Si no tienes un buen negocio par alguien, jamás tendrás
un buen negocio para ti. La Palabra dice que Dios no escatimó ni a su
propio hijo, sino que lo entregó por nosotros. Ese por es a cambio de
nosotros. Es un buen negocio.
A la gente no le gusta hacer negocios con nadie que
muestran la ansiedad en sus ojos, en su cara y sus manos, la necesidad de
ese negocio. Le gusta hacer negocios con gente segura, que se
le vislumbra la fe en los ojos, que esta tranquila.
Ahora, te voy a decir la peor manera en que un cristiano
puede hacer negocios. Es cuando llegas y te presentas diciendo que eres
cristiano y que vas a tal iglesia, para ver si manipulando con el nombre de
Dios le firman el contrato. Eso es una manera sucia de hacer negocios. No
es una manera limpia y honesta. Quieres que te den el negocio por lastima a Dios,
o por lastima a ti, y esa no es la forma de hacer negocios entre los
cristianos. Debes presentarte con una buena oferta. No te contratan
por lastima ni por hacer beneficencia en tu vida. Te contratan porque
prestas un buen servicio y si eres un hijo de Dios debes dar el mejor de los
servicios.
Un buen cristiano se presenta
con una buena oferta, un buen precio para le otro, busca competir y
cierra el negocio. Cuando hace el negocio y testifica cuando entregó el
perdón. No cuando dice: Es que Dios es perdón. Me perdona los tres meses
de atraso que llevo. De esa manera no se hacen negocios.
Un día una persona vino a
ofrecerme materiales para la construcción del templo y me dijo: Hermano Pastor,
fíjese que tengo unos materiales lindos para el templo y le puedo hacer
un buen precio; porque mi único afán es ayudar a la construcción del
templo. Entonces me presente su cotización. Le pregunte si ese era
su mejor precio. Y me respondió que sí. Entonces pedí cotizaciones a
otras empresas y una me ofrecía mejor material y mejor precio. A esa le
compramos. La otra persona vino a decirme que le habían contado que le
había entregado el negocio a otra persona. Entonces le respondí que sí
porque me daba un mejor precio. Después me dijo que por qué no le había
dicho para ofrecerme un mejor precio. A lo que le respondí que precisamente por
eso no le había dado el negocio a él, porque quedamos que la cotización se
manejaba bajo los principios de la a honestidad y no había sido honesto.
Intentó tres veces más venderme materiales y nunca le compre nada. Esa es la
manera de hacer negocios que esta arruinando la confianza.
Debes tener un buen negocio
para alguien más. Debe ser un buen negocio para tus clientes, y para tus
empleados. Tus primeros clientes son tus empleados. A quienes se
les satisface una necesidad de primero es al trabajador que esta contigo.
Ninguno de los empresarios
puede tener éxito sin que alguien más lo desee. Si tu contador o tu
gerente de ventas no desean el éxito para tu vida te harán tropezar. Si
los canales de distribución que usas no desean que seas exitoso no vas a
triunfar. Si el banco donde depositas tu dinero no quiere que alcances el
éxito, se va a encargar de que no lo logres. Debes cuidar tu ecosistema de
negocios. Todos ellos colaboran para que tengas éxito. Por lo
tanto, toda esa gente es la que tienes que visualizar como tu primer
clientela. La primera gente a bendecir, a sacar adelante y volverlos
productivos son ellos.
Jesús vio la salvación como un
negocio. Él entregó su vida y pidió a cambió la de nosotros, hizo una
buena compra. De hecho, la redención es comprar algo, rescatar algo; y
todo se rescata con un precio.
Toda idea buena o mala
comienza con un deseo. Y toda empresa o profesión comienza con una
idea. Por lo tanto, hay que cuidar los deseos, que es de donde salen las
ideas, que es de donde se crean las empresas.
¿Cuáles son tus deseos en esta
vida? Nadie es buen empresario sino desea algo para la sociedad. Nadie
llega a ser buen empresario sino está pensando en otros. Jesús es un buen
empresario porque siempre está pensado en otros y sus utilidades nadie las
puede contar.
Debemos renovar nuestros
deseos, porque provienen muchas veces de nuestras creencias. Y nuestras
creencias nos dan ciertos permisos para ciertos deseos. Todo depende de
lo que creemos. Si crees que ser pobre es bueno, tu creencia te mantendrá
así. Si piensas que ser millonario es malo, nunca lo vas a llegar a
ser. Si por el contrario crees que es bueno, puedes llegar a serlo.
Si crees que las riquezas son del diablo, siempre vas a estar en su contra,
señalándolos y hablando mal de ellos.
En una ocasión fui a orar por
una persona que vive en la zona 15. y me dijo: Jamás creí que usted podría orar
por mí, porque me enseñaron desde niño que los ricos no van al cielo.
¿Para que tienes una empresa
si no es para hacer dinero? El problema no es hacer dinero, es que no sabemos
para qué y para quién lo estamos haciendo.
Nuestras creencias son las que
nos dan permiso. Muchas veces cuentas con el permiso de Dios, perO no
cuentas con tu propio permiso. Otras veces lo que la sociedad piense no
te da permiso. Peor si vas a ver las Escrituras, puedes ver que tienes permiso
de muchos cosas buenas en la vida y que puedes lograrlas. Pero tu creencia
determina que es lo que va s a hacer. Por lo tanto, debes examinar si las
ganas de ganar son buenas o malas.
Nuestro país como muchos de
Latinoamérica han entrenado a los equipos deportivos para que compitan, nunca
para que ganen. Competir no es lo importante, es ganar. Pero, la gente ha
sido entrenada mentalmente para que sólo compita. Hasta existe un famoso dicho
de consolación para cuando uno pierde que dice que lo importante es competir y
no ganar. Debe interesarte ganar.
En 1 Corintios 9:24 dijo: ¿No
sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero sólo
uno se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Lo
importante es ganar. El apóstol Pablo decía que todo lo consideraba
pérdida con tal de ganar a Cristo.
¿Deseas ganar? Pregúntale a
Dios si te da permiso. ¿Cuánto? Las cantidades son muy subjetivas.
No puedes juzgar al que a quien quiere 10 millones de dólares porque tú sólo
deseas 50 mil.
Larry Bird, un jugador
de los Celtics, decía: que extraño, que raro. Entre más entreno más suerte
tengo. La riqueza no es cuestión de suerte, es cuestión de entrenarse
para tenerla. Y mientras más entrenes más suerte tendrás.
Algunas personas van a llegar
al punto que sin importar por qué puerta entren o salgan en la vida, ahí les va
a estar esperando una bendición de Dios. Van a rebasar una línea y van a
pasar a otro ambiente.
La Biblia en Proverbios 2: 1-4 dice: Hijo
mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de
ti. Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu
corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia y a la prudencia dieres
tu voz...
Debes clamar a la inteligencia. Hay momentos en
que sientes que no te da la cabeza, y estás pensando cómo sales de esa circunstancia.
Pues clama a la inteligencia, dile: ¡Inteligencia! ¿Dónde estas? La
Palabra nos dice que debemos clamar a la inteligencia y buscar la
sabiduría. Debes estar atento a las Palabras de Dios. Cada vez que
vas a un culto, Dios prepara una palabra para darte tu éxito.
¿A qué apeló Dios en cuanto a buscar Su
consejo y Su Palabra? A la forma en la que algunos buscan la plata y el
oro. Esto quiere decir que Dios no está en contra de que busquemos la
plata y el oro. Si no, Él no lo hubiera puesto como un ejemplo de cómo
debemos desear Su Palabra, en cambio reprendería a quien a deseado la palta y
el oro.
Con esto les quiero decir que a mi parecer, la
gente que debería ser más espiritual es la gente más rica. Nota esto, los
que sirven a Dios regularmente son las personas que están pasando por momentos
difíciles en sus vidas. Pero los más consagrados deberían ser los más
prosperados; porque tienen razones de más peso, están más bendecidos que los
demás.
Dios va a tener épocas en la vida que nos va
aprobar con pobreza y con riqueza, y de ambas podemos salir adelante.
Proverbios dice que debes buscar Su Palabra como la plata. Entonces,
¿Existe algo de malo en desear ganar dinero?
Revisa tu corazón por un momento. ¿Cómo
está tu corazón respecto al deseo de ganar dinero? ¿Esta bien o tienes
problemas de conciencia al hacerlo? Tu conciencia te dice que es malo
hacer dinero cuando lo has hecho de mala manera. Entonces, tu misma conciencia
te dice que esta mal que desees ser millonario porque ya conoce cómo lo vas a
querer hacer. Pero si eres una persona que lo que tienes ha sido hecho de
manera integra y honesta no ves nada de malo. ¿De que manera has
trabajado?
¿Cuánto deseas ganar este año? Toma un cheque y
escríbele la fecha 1 de enero del 2008, ahora hazlo a nombre tuyo, y escribe la
cantidad que deseas tener de utilidad para esa fecha. El problema
de algunos es que no saben cuánto quieren ganar, ¿Cómo van a conseguir un
trabajo para lograrlo? Algunos están ganando lo que su trabajo les da, en lugar
de que su trabajo les de lo que quieres. Si no sabes cuánto quieres ganar
no vas a llegar a ningún lado.
El primer principios que debes tomar en cuenta
para hacer riquezas es que vas a hacerlas porque Dios te va a bendecir para
hacerlas.
Ahora bien, ¿En qué te basaste para hacer el
cheque? Lo hiciste en base a lo que actualmente ganas y lo multiplicaste
por 12 o por 10 que es lo que queda del año. Si lo hiciste de esa manera
no lograste nada. No te dije cuánto vas a ganar este año, te pregunte
cuánto quieres ganar este año. Entonces, tienes un conflicto entre lo que
quieres y el trabajo que tienes para producirlo. Y puede que no ores
bien, porque cada vez que oras le pides a Dios conforme a tu salario.
El problema por el que no puedes hacer más
riquezas es que el Señor no es tu Dios para hacer riquezas, sino que es el
dinero; porque al que le estas pidiendo permiso para hacer ese dinero es
a tu salario y a quien debes pedir esa autorización es a Dios. Siempre
que oro lo hago de acuerdo a lo que no tengo. Pido lo inalcanzable, lo
que no tengo. Pero nunca gasto más de lo que tengo. El hecho
que no tenga para más, no quiere decir que no le pueda pedir más a Dios.
Mira el cheque que hiciste fijándote en la
cantidad. Ahora bien, si te dijera que tienes un poder sobrenatural ¿Qué
harías? El segundo problema es que algunos pusieron lo que quieren
ganar de acuerdo a su fuerza carnal.
En el libro de Deuteronomio 8:17-18 dice: y digas en tu corazón: Mi poder y
la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Si no acuérdate de J(oleole)
emanová tu
Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su
pacto que juró a tus padres, como en este día.
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