si ya no tuvo un àngel asignado,
si el odre de su gracia, derramado,
quedò asi, volteado en abandono;
Si ya no me acaricia cual a un niño,
la frente cuando en cama quedo, inerte;
si su lìmpido toque ya no vierte,
aquello que me aviva y que yo apiño;
Si rondas de su amor ves escaseando,
si su celeste falda dejò el suelo,
si la alborada dio, notas de duelo,
y a su compàs, el cielo va cerrando,
entonces a los montes, aun temblando,
entonces si, cual ave, alza vuelo.