Superada la bandera histórico-cultural-tradicional en la defensa del "arte" de la tauromaquia, el segundo paso del mundo taurino ha sido la afirmación, sobre cualquier evidencia científica, de que el toro no sufre mientras lo lidian, para quitar la razón a quienes decimos que la lídia es el acto casi más sublime de crueldad humana hacia los animales por la carnicería física que supone, y el dolor atroz que sufre el animal. Su argumentación, científica también, se basa en las endorfinas, responsables de que el animal se quede como si nada cuando le ocurre esto(*)
- "Después de burlar al animal con el capote, el picador le clava en la espalda la puya, una lanza que destroza músculos (trapecio, romboideo, espinoso, semiespinoso, serratos, transversos del cuello, etc.).
- "Lesiona además vasos sanguíneos y nervios, abriéndole grandes boquetes, por donde luego pueden hundirse las banderillas, unos palos terminados en arpones de acero cortante y punzante, de 6 u 8 cm. de longitud.
- "Luego atraviesan al toro con una espada de 80 cm, que puede destrozarle el corazón, el hígado, los pulmones, la pleura, etc., según el lugar por el que penetre en el cuerpo del animal.
- "De hecho, cuando destroza la arteria aorta, el toro agoniza con enormes vómitos de sangre.
- "El animal, en un intento desesperado por sobrevivir, se resiste a caer, y por su gran memoria suele encaminarse hacia la puerta por la que entró (puerta de chiqueros), buscando la salida por la que huir de tanto maltrato y dolor. Pero entonces lo apuñalan en la nuca con el descabello, otra larga espada que termina en una cuchilla de 10 cm. con tope.
"A pesar de estos terribles tormentos, el animalno suele morir, por su gran potencia física, pero finalmente cae al suelo. Entonces lo rematan con la puntilla, un cuchillo-puñal de 10 cm, con el que intentan seccionarle la médula espinal, a la altura de las vértebras atlas y axis.
- "El toro queda así paralizado, sin poder siquiera realizar movimientos con los músculos respiratorios, por lo que muere por asfixia.
PELEA DE GALLOS
Una pelea de gallos es un combate que se lleva a cabo entre dos gallos entrenados para matarse uno a otro. Normalmente se lleva a cabo en una arena, palenque o reñidero circular de 3,40 m. de diametro por 0,80 m. de alto. El centro de ese circulo está cubierto con ripio o con una especie de alfombra y sus paredes son de esterilla.
Los gallos de pelea son criados y entrenados especialmente para matar a su contrincante. La pelea de gallos es considerada como un "deporte tradicional" por algunas personas, mientras que para otras es un brutal caso de crueldad hacia los animales. Normalmente el ave que sobrevive a la pelea se declara ganadora, aunque también se podría producir tabla o abandono de alguno de los gallos. Existen algunas variaciones regionales de la pelea, que consisten en incorporar un espolón de 8 cm. de largo, afilados como cuchillos y atados a las patas de las aves para maximizar el daño al contrincante. En otros casos, el espolón es cubierto con envolturas, con el fin de aumentar el tiempo de duración de la contienda. A la pelea sin espolones artificiales o con envoltura en los mismos se le denomina pelea a "talón desnudo". Quienes "preparan" y "entrenan" a las aves para la contienda son los "galleros". Bajo su responsabilidad se encuentra el control del peso, las pruebas, ejercicios de resistencia y las curaciones de las heridas de los gallos.
Legalidad
Las peleas de gallos son legales en gran parte de los países latinoamericanos: Brasil, Perú, Uruguay, Argentina, República Dominicana; en las Islas Canarias (España) y en países asiáticos como Filipinas.
En muchos lugares, las peleas de animales están estrictamente fuera de la ley, basadas en la oposición a las apuestas, la crueldad animal, o ambas. En México, las peleas de gallos son legales sólo en determinados establecimientos. En Estados Unidos, las peleas de gallos son ilegales en Washington D.C, y todos sus estados, excepto Oklahoma, Nuevo México y Louisiana; al igual que en el territorio norteamericano de Puerto Rico. Treinta estados y el distrito de Columbia han declarado ilegal la posesión de gallos con propósitos de pelea. También es ilegal ser espectador de una pelea de gallos en 40 estados. A nivel federal, el Acta de Protección de Animales establece como ilegal el transporte interestatal de gallos a regiones que prohiben las peleas de gallos. A pesar de estas restricciones, hoy en día se realizan grandes torneos a nivel nacional. La aplicación de la ley ha develado los miles de dólares que mueven las apuestas; además de correlacionar esta peleas con el tráfico de drogas ilegales; intercambios que se llevan a cabo mientras los gallos se enfrentan en el palenque.
hacer?
Las cartas están puestas sobre la mesa. Es hora de cambiar las cosas e impedir de una vez por todas que actos crueles y fuera de toda ética consciente, camuflados como tradiciones irremplazables, sigan siendo el panorama que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos deban presenciar, asumiendo que es parte de las costumbres de la tierra que los vio nacer y que poco a poco ven morir. Denunciar estos hechos a las autoridades y pronunciarnos en favor de los derechos de los animales será la única manera de terminar con estas atávicas y bárbaras costumbres.
PELEA DE PERROS
Las peleas de perros son una práctica ilegal que se realizan de forma encubierta en muchas ciudades. Los entrenadores preparan a los perros para pelear, imponiéndoles un cruel régimen desde que nacen. Se les limita el alimento para cambiarles el carácter, se les obliga a pelear a otros perros para hacerlos bravos, y forzados a correr durante largos períodos de tiempo, para volverlos más resistentes.
Para fomentar el instinto asesino, los entrenadores utilizan cachorros, gatos y otros animales pequeños como carnada. Estos animales pequeños son inmovilizados, y los perros que, anteriormente fueron castigados y privados de alimento, los matan.
Durante las peleas, los animales son obligados a pelear varias veces (a pesar de estar seriamente lastimados). El público los pincha con objetos filosos para que sigan peleando.
Los entrenadores prefieren los pitbulls porque tienen mandíbulas grandes, pero si estos animales son criados con cariño suelen ser animales de compañía muy fieles y afectivos. Hasta son muy buenos con los niños. Sólo los pitbulls criados para pelear se convierten en animales violentos y peligrosos.