Talvez no todos sentirán el
anhelo de involucrarse en un ministerio a personas con capacidades diferentes,
sin embargo todos somos llamados a reflejar el amor de Dios con nuestras
actitudes. Hay algunos aspectos prácticos que podemos hacer en
nuestras iglesias cuando llegue un sordo:
- Hablar de frente, despacio sin exagerar. Construir frases cortas, simples y directas. Si es necesario, comunicar con apoyo de medios escritos o
ayudas visuales.
- Hablar con la familia. Muchas veces ellos serán quienes mejor sepan
cuales son las necesidades de la persona sorda y cómo comunicarse mejor con
ellos.
- Buscar apoyo de otros ministerios. Busca información sobre iglesias que cuentan con un ministerio con
sordos. Es vital que éstas se conozcan
entre sí y que busquen maneras de apoyarse.