El estrés o "stress" es la respuesta del organismo frente a una amenaza, sea esta real o ficticia. Muchas situaciones cotidianas (aislamiento, ruido, hacinamiento, peligro, infecciones) son fuente de stress. Aún el recuerdo de alguna situación particularmente tensionante (estresante) puede generarlo nuevamente.
Pero es más a menudo en situaciones cotidianas donde encontramos el origen de nuestro estrés, como conflictos laborales o familiares, problemas de relación, presiones del entorno, etc.
En estos tiempos, mantener una situación de alerta puede ayudar en determinadas situaciones, como actividades deportivas, una reunión importante o en verdaderas situaciones de peligro.
Pero en otras situaciones o si fallan los mecanismos de relajación que debe haber luego del estrés, todos los sistemas involucrados en la respuesta (cerebro, corazón, pulmones, aparato digestivo, etc.) se vuelven crónicamente sobreactivados, lo cual produce daños físicos y psicológicos.Entre los efectos negativos que produce el stress, aquellos que sin duda afectan de manera más traumática nuestra vida cotidiana son los efectos psicológicos.
En este sentido podemos decir que el estrés disminuye la calidad de vida, ya que altera las relaciones interpersonales y los trastornos emocionales tienden a empeorar con el tiempo, llevando muchas veces a la ansiedad o la depresión.
El estrés está identificado como un disparador de angina de pecho y constituye un factor de riesgo importante en el desarrollo de ataques cardíacos. En muchas ocasiones, preceden a muertes inesperadas.
El estrés puede alterar el sistema digestivo, irritando el intestino grueso y causando diarreas, constipación, cólicos y distensión abdominal. La producción excesiva en el estómago puede causar acidez. Si bien ha perdido vigencia la teoría de que la úlcera era causada únicamente por estrés, se sabe que otra alteración digestiva (el colon irritable) sí tiene un fuerte vínculo con él.El estrés produce variados efectos en el peso de las personas. Algunos sufren pérdida del apetito y pierden peso. Otras personas sufren necesidad compulsiva de comer con sal, grasas o azúcar para contrarrestar la tensión y, de esa forma, ganan peso.
La tensión de problemas no resueltos frecuentemente causa insomnio y mantiene al individuo despierto o despertándolo en el medio de la noche.
El individuo sufre pérdida de la concentración, tanto en el trabajo como en su casa, y se vuelve ineficiente y más propenso a tener accidentes. La pérdida de memoria a veces es más importante que la que produce la edad. Si el estrés es suficientemente severo y prolongado, la pérdida de memoria puede ser permanente.
Advertencia para los casados: El estrés puede llevar a una disminución en el deseo sexual o en la incapacidad de obtener orgasmos. Los hombres pueden tener dificultad en las erecciones, las mujeres pueden desarrollar irregularidades menstruales y hasta se puede alterar la fertilidad. Hasta se puede anular la menstruación por completo.
Para enfrentar el estrés, resulta útil comenzar el proceso con un inventario informal de nuestras actividades cotidianas. El primer paso es hacer un inventario de aquellas actividades que nos generan un mayor gasto de energía y tiempo, de las que desencadenan ansiedad o rabia, o precipitan una respuesta física negativa (por ejemplo dolor de estómago o de cabeza).
También se deben anotar las experiencias positivas, aquellas que provocan una sensación de logro o bienestar. A pesar de que esta fase pueda resultar estresante en sí misma, constituye un paso ineludible. Luego de un corto período, el individuo debería poder identificar dos o tres eventos o actividades que lo desestabilizan en forma significativa.
A continuación, las prioridades y las metas deben ser cuidadosamente definidas, preguntando a uno mismo si estas actividades constituyen metas propias o ajenas, si son actividades que pueden ser cumplidas en forma razonable y, finalmente, quién mantienen el control sobre esas actividades.
El paso siguiente es tratar de compensar el peso de las actividades productoras de estrés con otras que lo alivian. Agregar actividades placenteras es más positivo que reducir las desagradables únicamente. Esto es importante porque hay muchas actividades que simplemente no pueden ser dejados de lado u olvidadas.
Consejos para combatir el stress.
- Mantener la perspectiva y mirar el lado positivo de las cosas.
- Conservar el sentido del humor en situaciones difíciles.
- Practicar actividades que le ayuden a aliviarse o a relajar el nivel de estrés.
- Adquirir hábitos saludables de alimentación.
- Establecer o fortalecer una red de apoyo y contención social.
Recordar como cristianos que:
- Nuestra vida está en manos de Dios, así que podemos descansar teniendo plena confianza que lo que Él permite en nuestras vidas es para nuestro bien, para crecer y madurar.
- Pidamos siempre la dirección de Dios para cada actividad que emprendamos o cada decisión que debamos tomar.
- Para Dios no hay nada imposible, Él nos invita a ir a su presencia también en esos momentos en que nos sentimos cargados “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso” Mateo 11:28.
- Dios puede darnos la paz que necesitamos en determinados momentos.
- Por último recordemos que “Todo lo puedo en Cristo en que me fortalece” Filipenses 4:13.