El mandamiento del amor, así comentábamos el otro día, más que un mandamiento es la expresión de nuestra naturaleza: Capaces de amar, dignos de ser amados. Debo aumentar mi capacidad de amar y debo hacer cada vez más fácil el que me amen. Yo creo que Dios nos pedirá cuenta de las dos cosas, que podríamos expresar hablando de amabilidad: capaces de amar y dignos de ser amados... Amar supone, también, dejarse amar, hacerse amar, que no significa el buscar que nos amen... ¿Por qué será que siempre leemos el primer mandamiento como AMAR y nunca lo leemos como HACERSE AMAR? La categoría de nuestro SER-AMOR no se mide sólo por cómo lo damos, sino por cómo lo recibimos.