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Dae hijos oh muero
DATE: 03/16/2008 21:53:52 / MOOD: bendecido
Yo os engendré mediante el Evangelio.
~ Pablo
¡Oh hermano, ora! A pesar de Satanás, ora. Emplea horas en oración.
Antes descuida a los amigos que el orar. Mas bien ayuna y piérdete el
desayuno, el almuerzo, el té, la cena - el sueño - antes que descuidar
la oración. Y no debemos hablar acerca de la oración, debemos orar con
vehemencia. El Señor está cerca. El viene calladamente mientras las
vírgenes duermen.
~ Andrés A. Bonar
Pasaron siete años
... antes que Carey bautizara el primer convertido en la India.
... antes que Judson ganara el primer convertido en Birmania.
... que Morrison trabajó antes que el primer chino viniera a
Cristo.
... Moffat declara que esperó para ver la primera evidencia del
mover
del Espíritu Santo sobre los Bechuanas en Africa.
... antes que Henry Richards trajera el primer convertido en
Banza Manteka.
~ A. J. Gordon
Oración-la sangre del alma
~ George Herbert
"¡DAME HIJOS O MUERO!"
El avivamiento es imperativo porque las compuertas del infierno se han abierto sobre esta degenerada generación. Necesitamos
(y decimos que queremos) avivamiento. Sin embargo, los cristianos
elegantes y superficiales del presente quisieran el Cielo abierto y el
avivamiento servido como por una máquina expendedora de gaseosas.
Pero Dios no ha mecanizado su glorioso poder para adaptarlo a nuestro calendario religioso.
"Deseamos que venga el avivamiento a nosotros como vino en las
Hébridas," dijo hace poco un pastor. Pero, ¡hermanos! ¡el
despertamiento no vino a las islas de Escocia por sólo desearlo! Los
cielos fueron abiertos y el gran poder de Dios sacudió aquellas islas
porque, "frágiles hijos del polvo… santificaron un ayuno y convocaron a
solemne asamblea" y esperaron con lágrimas, cansancio y dolores de
parto ante el trono del Dios vivo.
Esa visitación vino porque Aquel que buscó una virgen para engendrar Su
Hijo Amado, halló un pueblo de pureza virginal en aquellas almas de
visión y pasión ardiente. Ellos tenían un solo motivo al orar.
Ninguna petición fue manchada por la necesidad de salvar la cara a
alguna denominación decadente. Su ojo era sencillo, deseando sólo la
gloria de Dios. No les movía la envidia de otro grupo que les
sobrepasara en crecimiento, sino que estaban celosos por J(oleole)
emanová de los
Ejércitos, cuya gloria estaba en el polvo, "las murallas arruinadas y
las puertas consumidas con fuego."
Para atraer el mover del Espíritu Santo, una iglesia evangélica, basada en la Biblia no basta.
Amados, tenemos miles de iglesias así alrededor del mundo.
Una señorita de diecisiete años y un joven de la misma edad pueden ser
padres, y hasta pueden estar casados legalmente, pero, ¿justifica esto
el engendrar? ¿Tendrán seguridad financiera para cubrir las
necesidades?
¿Son mentalmente maduros para guiar ese niño en el camino que debe andar?
El avivamiento moriría en una semana en algunas de nuestras iglesias "bíblicas", pues,
¿Dónde están las madres en Israel para cuidar a los recién nacidos?
¿Cuántos de nuestros creyentes son capaces de guiar un alma de las tinieblas a la luz de Cristo?
Sería tan lógico tener nacimientos espirituales en la condición en que
están algunas iglesias como poner un bebé en manos de un retrasado
mental.
El nacimiento de un hijo natural es precedido por meses de carga y días de dolor. Así es el nacimiento de un hijo espiritual.
Jesús oró por Su Iglesia, pero para lograr su
nacimiento espiritual se entregó a la muerte.
Pablo oraba "noche y día... con vehemencia" por la iglesia; y además estaba con dolores de parto por los pecadores.
Fue "Cuando Sión estuvo de parto que engendró hijos."
Aun cuando los predicadores claman semana tras semana: "Tenéis
que nacer otra vez," ¿cuántos pueden decir con Pablo: "Aunque tuviereis
diez mil ayos en Cristo, no tenéis muchos padres, pues yo os engendré en Cristo Jesús por la palabra verdadera del Evangelio"?
Así, los engendró en la fe. No dice que oró meramente por ellos, sino implica que estuvo de parto por ellos. Si
durante el último siglo los alumbramientos físicos hubieran sido tan
escasos como los nacimientos espirituales, la raza humana casi se
habría extinguido.
"Debemos orar para vivir la vida cristiana,"
decimos; cuando la verdad es que debemos vivir
la vida cristiana para orar.
"Si estuviereis en Mí..., pedid" (o sea, orad).
Ya sé que "pedir" incluye solicitar a Dios la salvación de nuestros amados. Pero orar es más que pedir.
Orar es ciertamente ponernos bajo el dominio del Espíritu Santo a fin de que El pueda obrar en y por nosotros.
En el primer capítulo del Génesis vemos que cada cosa con vida producía
fruto según su especie. Del mismo modo, ¿no tendría cada alma
regenerada que traer otras almas a luz?
A los evangelistas se nos atribuyen muchos éxitos que no son realmente nuestros. Hay
una mujer en Irlanda que ora horas enteras. Cada día ora por este pobre
tartamudo. Otros me dicen: "No pasa un día que no interceda ante el
trono de Dios por usted."
Estos cristianos han engendrado muchas almas que se me atribuyen a mí,
mientras que muchas veces yo no soy sino la partera de tales
nacimientos espirituales.
En el juicio nos sorprenderemos de ver grandes galardones ir a
discípulos desconocidos. A veces pienso que los predicadores que
atraemos los ojos del público estaremos entre los menos recompensados.
Por ejemplo, conozco hombres que predican hoy sermones que predicaron
veinte años atrás, que ya no traen vida.
Estos predicadores años atrás oraban.
Uno me dijo: "Es cierto, hermano, ahora no oro tanto como lo hacía antes, pero el Señor comprende."
¡Ay! ¡El comprende!… pero no nos excusa por estar más ocupados que lo que El quiere que estemos.
Es verdad que la ciencia ha aliviado algunos de los sufrimientos que
nuestras madres conocieron al dar hijos al mundo, pero la ciencia nunca
podrá acortar los largos meses de embarazo.
Del mismo modo, nosotros los predicadores hemos hallado medios más
fáciles de conseguir que la gente venga al altar para salvación o para
ser llenos del Espíritu Santo.
Para la salvación se permite a la gente que sólo levante la mano, y "listo," los gemidos al pie del altar son eliminados.
Para ser llenos del Espíritu Santo -se dice a la gente- "solo ponte de
pie donde estás y el evangelista orará por ti y serás lleno."
¡Qué vergüenza! Hermano, antes que el milagro tenga lugar, verdadero avivamiento y nacimiento de almas todavía demandan dolores de parto.
La venida de un bebé al mundo incomoda el cuerpo de la madre. Así
el crecimiento del "cuerpo" de un avivamiento y la agonía de
intercesión incomoda la iglesia. La futura madre siente más
y más la carga a medida que se acerca el tiempo del nacimiento ( a
menudo pasando horas de desvelos y lágrimas.) Así, las lámparas del
santuario han de quemar a medianoche mientras intercesores angustiados
derraman sus almas cargando la iniquidad de una nación.
La futura madre, a menudo, pierde el deseo de comer, y por amor al que
ha de nacer se niega ciertas cosas. Así, la negación de comida y un
amor que consume se apodera de los creyentes, que se avergüenzan de la
esterilidad de la iglesia.
Cuando las mujeres están embarazadas, a medida que se acerca el
alumbramiento, se ocultan de las miradas públicas. (Así, por lo menos,
lo solían hacer.) Del mismo modo, los que conocen dolores de parto en
el alma se ocultan de la publicidad y buscan el rostro del Dios santo.
Es evidente que Jacob amaba a Raquel mucho más que a Lea; sin embargo, la "mujer dichosa" era Lea, porque ella tenía hijos. Considera
cómo Jacob sirvió catorce años por Raquel; sin embargo, aquella
espléndida devoción no fue ningún consuelo para la mujer herida de
esterilidad. Sin duda, Jacob demostró su amor cargándola de joyas como
era costumbre en aquellos días; pero las fruslerías externas no la
consolaban, y aunque Raquel era hermosa de vista, su esterilidad no
hallaba compensaciones en su hermosura o en la admiración de otros.
La terrible verdad era que Lea tenía cuatro sonrientes niños alrededor
de sus faldas, pero de la estéril Raquel se burlaban hombres y mujeres.
Puedo imaginarme a Raquel-con los ojos rojos de llorar, más que los
ojos de Lea jamás estuvieron, con su cabello desordenado, con su voz
ronca por el gemir- viniendo ante Jacob, disgustada por su esterilidad,
humillada por la desesperación de su condición, llorando con un grito
penetrante:
"¡Dame hijos, o si no, me muero!" (Génesis 30:1).
Este grito desgarraba el corazón de Jacob como una espada desgarraría su carne.
Para espiritualizar esto diremos que su oración no era de rutina, sino de desesperación,
pues había sido presa del dolor,
pasmada de vergüenza y
humillada por su esterilidad.
Predicador, si tu alma es estéril, si las lágrimas están ausentes de
tus ojos, si los convertidos están ausentes de tu altar, ¡no te
conformes con tu popularidad! ¡rehusa el consuelo de tus títulos o de
los libros que hayas escrito! Sincera pero apasionadamente, invita al
Espíritu Santo a inundar tu corazón de dolor porque eres
espiritualmente incapaz de traer hijos. ¡Oh, el reproche de nuestros
altares estériles! ¿Crees que el Espíritu Santo se deleita en
nuestros órganos eléctricos,
nuestros pasillos alfombrados,
nuestras nuevas decoraciones,
si la cuna está vacía?
¡De ningún modo!
¡Oh, que el silencio de muerte del santuario pueda ser roto por el bendito grito de recién nacidos!
No hay reglas fijas para el avivamiento.
Aunque los bebés nacen en todas partes por el mismo proceso, ¡cuán diferentes son entre sí! ¡No hay copias exactas!
Por el mismo proceso de dolor de alma y oración insistente y carga por
la esterilidad se han producido todos los avivamientos en todas las
edades. Pero ¡cuán diferentes han sido los avivamientos entre sí!
A Jonathan Edwards
no le faltaban congregaciones, y
no tenía apuros financieros,
pero el estancamiento espiritual le aterrorizaba. La
vergüenza de la falta de conversiones doblegó sus rodillas y golpeó su
espíritu de tal modo que su alma herida se aferró al trono de gracia en
silencioso gemir hasta que el Espíritu Santo vino sobre él. La Iglesia
y el mundo conocen la respuesta de sus victoriosas vigilias.
Los votos que hizo,
las lágrimas que derramó,
los gritos que salieron de su boca,
todo está escrito en el libro las crónicas de las cosas de Dios.
Del mismo modo Zinzendorf, Wesley, etc. que fueron sus parientes
espirituales, (pues hay una aristocracia del Espíritu como la hay de la
carne.) Tales hombres desprecian todos los honores y buscan tan sólo
ser honrados por el Espíritu Santo.
Las historias políticas y militares se desarrollan alrededor de
simples individuos. La historia está tapizada con nombres de hombres
que se invistieron de poder de una manera u otra y muchas veces
hicieron temblar el mundo.
Piensa en el genio maléfico de Hitler. ¡Cuántos reyes destronó, cuántos
gobiernos derribó, cuántos millones de tumbas llenó! Fue para nuestra
edad un azote mayor que diez plagas.
La Biblia dice que en los últimos días, cuando hombres impíos obran impíamente, "el pueblo que conoce a su Dios se levantará y hará proezas."
No los que cantan acerca de Dios ni los que
escriben y predican acerca de Dios,
sino los que conocen a su Dios, serán
fuertes y harán proezas.
El hablar acerca de comida no llena el estómago,
ni el hablar de ciencia hace sabios;
ni el hablar de Dios significa que las energías del Espíritu Santo están con nosotros.
Hacemos bien en contemplar el hecho de que el avivamiento viene como
resultado de una sección de la iglesia limpiada, humillada e inclinada
en súplicas e intercesión.
Una iglesia que ve su generación presa de la falsa religión y le enferma la visión de los millones que perecen;
entonces espera… quizás días, semanas y aún meses, hasta que el
Espíritu mueve sobre ella y los cielos se abren con la bendición de
avivamiento.
Las mujeres de la Biblia que habían sido estériles fueron las que trajeron los hijos más nobles:
-Sara, estéril hasta los noventa años, engendró a Isaac.
-Raquel, cuyo doloroso grito: "¡Dame hijos o muero!" fue atendido, engendró a José, quien libró la nación.
-La mujer de Manoa dio a luz a Sansón, otro libertador de su nación.
-Ana,
un alma quebrantada, sollozando en el santuario, haciendo votos y
continuando en oración ignoró, el reproche de Elí, derramó su alma y
recibió su respuesta en Samuel, que vino a ser el profeta de Israel.
-La estéril viuda, Rut, halló misericordia y dio a luz a Obed, quien engendró a Isaí, el padre de David, de cuya descendencia vino nuestro Salvador.
-De Elisabet,
estéril por muchos años, vino Juan el Bautista, de quien Jesús dijo que
no ha habido otro profeta más grande entre los nacidos de mujer. Si la
vergüenza de la esterilidad no se hubiese apoderado de estas mujeres,
¡qué hombres poderosos habría perdido la historia!
Como el niño concebido pronto se mueve dando señales de vida, así
es con el avivamiento. En el siglo XVI, Knox se hizo eco del grito de
Raquel clamando, "¡Dame Escocia o me muero!" Knox murió; pero mientras
Escocia viva Knox vivirá. Zinzendorf tuvo gran dolor y vergüenza por el
estado infructífero y sin amor de los moravos. Fue derretido y motivado
por Espíritu Santo hasta que, repentinamente, descendió el avivamiento cerca de las once de la mañana el miércoles 13 de agosto de 1727.
Así comenzó el avivamiento moravo donde nació una reunión de oración
que duró cien años. De aquella reunión vino un movimiento misionero que
alcanzó los fines de la tierra.
La Iglesia de nuestros días debería estar preñada de apasionada
propagación, mientras a menudo su mensaje es solo una pálida
propaganda.
Sin duda, los métodos de dar a luz han cambiado con los adelantos de la
ciencia; pero decimos otra vez que la ciencia, amada por los doctores,
no puede acortar los nueve meses de embarazo.
Hermanos, somos vencidos por el elemento tiempo.
El predicador y la iglesia, demasiado ocupados para orar, están más ocupados de lo que el Señor quiere.
Si le diéramos tiempo a Dios El nos daría almas eternas.
Si reconocemos nuestra impotencia espiritual e invocamos Su nombre, El hará brillar nuestra luz como la luz del medio día.
La iglesia tiene montones de consejeros, pero, ¿dónde están los que agonizan?
Las iglesias, que se alaban por un récord de alta asistencia, quizás
tengan que admitir un récord de niveles bajos en nacimientos
espirituales.
Podemos acrecentar nuestras iglesias sin acrecentar el Reino.
(Conozco una familia en la cual todos los hijos son
adoptados. Muchos de nosotros, los predicadores,
tenemos más hijos adoptivos que nacimientos.)
El enemigo de la multiplicación es el estancamiento. Cuando los
creyentes sin frutos nos sintamos apesadumbrados y la esterilidad
espiritual nos angustie, entonces palpitaremos con santo temor y
oraremos con santo fervor y produciremos con santa fertilidad.
En el almacén de Dios no hay "días de liquidación;" el precio del avivamiento es siempre el mismo: dolor de parto.
¡Esta raza arruinada requiere un avivamiento!
Estoy consciente de que hay quienes en su somnolencia se vuelven a la
soberanía de Dios diciendo: "Cuando El quiera darnos un avivamiento, el
avivamiento vendrá." Esto es tan sólo media verdad. ¿Queremos decir que
Dios está complacido de que ochentitrés personas por minuto mueran sin
Cristo?
¿Hemos descendido a creer que el Señor quiere que muchos perezcan?
¿Nos atrevemos a decir, lo que es poco menos que blasfemia, que cuando
Dios decida levantar Su pie y esparcir a Sus enemigos vendrá la
visitación? ¡De ningún modo!.
Cita parte de un versículo y harás decir a la Biblia lo que quieras.
Por ejemplo: "Dios es poderoso para hacer todas las cosas mucho más
abundantemente de lo que pedimos o entendemos." Termina el versículo
aquí y significa que "Dios puede hacerlo, pero por ahora, no se molesta en hacerlo."
Este versículo, mal citado, deja la falta de avivamiento en las gradas
del trono de Dios. Pero termina el texto: "El es poderoso para hacer…
según el poder que obra en nosotros," y significa que el canal está bloqueado.
Significa que Dios no puede alcanzar a nuestra generación por causa de la falta de poder que hay en la iglesia.
Así, la falta de avivamiento es nuestra falta.
Finney dijo: "Dios es un avivamiento listo a desbordarse,"
por lo tanto podemos tenerlo "según el poder que obra en nosotros," porque recibiremos poder cuando haya venido sobre nosotros el Espíritu Santo.
Este no es poder simplemente para hacer milagros, pues antes de Pentecostés los discípulos hicieron milagros y echaron demonios.
No es solamente
poder para organizar,
poder para predicar,
poder para traducir las Escrituras,
poder para entrar en nuevos territorios para el
Señor.
Todo esto es bueno. Pero ¿tenemos poder del Espíritu Santo,
poder que restringe el poder del diablo,
poder que derriba fortalezas,
poder que obtiene las promesas de Dios?
Innumerables seres sin el conocimiento de salvación serán
condenados si no han sido librados del dominio del diablo. ¿Qué temor
puede tener el infierno que no sea una iglesia ungida y poderosa en la
oración?
Queridos hermanos, desechemos todas las trivialidades.
Olvidémonos de las políticas denominacionales y
entreguémonos continuamente a la oración y al ministerio de la Palabra, "pues la fe viene por el oír."
Avergonzados ante la impotencia de la Iglesia y el monopolio que
ejerce el diablo, ¿no clamaremos con espíritus angustiados, diciendo de
corazón:
"¡Dame hijos o me muero!" Amén.
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DATE: 03/16/2008 21:52:36 / MOOD: bendecido
Dejadme arder hasta consumirme para Dios.
Sea lo que fuere que Dios ponga delante mío, la oración es lo mayor.
¡Oh, que pudiera ser un hombre de oración!
~ Henry Martyn
El amor se enciende en una llama y el arder es su vida.
Llama es la atmosfera que alienta la verdadera experiencia cristiana.
Se alimenta de fuego. Puede soportar cualquier cosa menos el ser una llama débil.
Pero cuando la atmosfera que la rodea es frígida o tibia, muere, de frío e inanición.
La verdadera oración DEBE ser ardiente.
~ E.W. Bounds
¡Oh, por una ardiente pasión por la almas.
Oh, por una compasión que anhela.
Oh, por un amor que ama hasta la muerte.
Oh, por el fuego que consume.
Oh, por el poder de la oración que prevalece,
Que se derrama por el perdido.
Oración victoriosa en el Nombre del Vencedor.
Oh, por un PENTECOSTES!
~ Amy Wilson Carmichael
SE BUSCA:
PROFETA PARA PREDICAR A LOS PREDICADORES
Tratar de medir el sol con una cinta métrica apenas
sería más difícil que intentar medir a Juan el Bautista con nuestras
medidas modernas de espiritualidad. La gente ansiosa preguntó acerca
del recién nacido: ¿Qué pues será este niño? Se les respondió: "Será grande delante de Dios."
Hoy día somos muy pródigos con el uso de esta palabra "grande", pues confundimos prominencia por eminencia.
En aquellos días Dios necesitaba no un sacerdote ni un predicador, sino
hombres. Había muchos hombres entonces, como los hay ahora; pero todos
eran demasiado pequeños. ¡Dios necesitaba un gran hombre para una gran misión!
Probablemente Juan el Bautista no tenía ninguna cualificación para
el sacerdocio, pero tenía todas las cualidades para ser un profeta.
Antes de su venida habían pasado cuatrocientos años de oscuridad, sin
un rayo de luz profética; cuatrocientos años de silencio, sin un "así
dice el Señor." Cuatrocientos años de deterioración progresiva en las
cosas espirituales. Con un río de la sangre de animales como expiación
y con un sacerdocio bien pagado como mediador, Israel, la nación
favorecida de Dios, se había extraviado en ceremonias, en sacrificios y
circuncisión.
Pero lo que un ejército de sacerdotes no pudo hacer en cuatrocientos años lo hizo un "hombre enviado de Dios": Juan el Bautista, preparado por Dios, lleno de Dios, encendido por Dios, ¡y lo hizo en seis meses!
Comparto la opinión de E.M. Bounds que Dios requiere veinte años
para preparar a un predicador. La educación de Juan el Bautista tuvo
lugar en la Universidad Divina del Silencio. Dios lleva a todos sus
grandes hombres allí. Aún Pablo, el orgulloso fariseo, guardador de la
ley, poseedor de un intelecto colosal y buen pedigre, cuando Cristo
cambió su rumbo en el camino a Damasco, necesitó sus tres años en
Arabia para vaciarle antes de que pudiera decir: "Dios reveló a Su Hijo
en mí." Dios puede llenar en un momento lo que tarda años en vaciarse,
¡Aleluya!
Jesús dijo, "¡Id!", pero también dijo "¡Esperad hasta!". Que se
encierre un hombre por una semana, sin otra comida que pan y agua, ni
otros libros sino la Biblia, ni otro visitante excepto el Espíritu
Santo y os garantizo, hermanos predicadores, que este hombre, o romperá
su propósito o romperá todo obstáculo y saldrá. Después de esto, a
semejanza de Pablo, ¡hará sentir su influencia en el infierno!
Juan el Bautista fue a la Escuela del Silencio de Dios, el desierto,
hasta el día que se mostró a Israel. ¿Quién podía estar mejor equipado
para la tarea de levantar a una nación torpe de su sueño sensual que
este profeta curtido por el sol, bautizado por fuego, criado en el
desierto - enviado por Dios con el rostro como la mañana de juicio? En
sus ojos estaba la luz de Dios, en su voz la autoridad de Dios y en su
alma la pasión de Dios. ¿Quién, pregunto, podía ser mayor que Juan? Es
cierto que no hizo milagros, no levantó ningún muerto, pero hizo mucho
más: ¡levantó una nación muerta!
Este profeta vestido de pieles, con un ministerio de tiempo
limitado, tanto ardía y brillaba que los que escucharon la voz de su
ardiente lengua y sus mensajes ensendidos se fueron a casa a pasar
noches sin dormir, hasta que sus almas chamuscadas fueron quebrantadas
por el arrepentimiento. Sin embargo,
Juan el Bautista era un
extraño en doctrina - sin sacrificio, ceremonias ni circuncisión;
extraño en comida - no bebedor ni comilón;
extraño en vestimenta - sin filacterias ni vestidos farisaicos.
Pero ¡Juan era grande!
Las grandes águilas vuelan solas;
los grandes leones cazan solos;
las grandes almas andan solas -
solas con Dios.
Esta soledad es difícil de soportar e imposible de gozar, a menos
que ande en la compañia de Dios. Verdaderamente Juan se graduó en
grandeza. Era grande en tres formas:
Grande en su fidelidad al Padre; con años de entrenamiento y una predicación de solo cortos meses.
Grande en su sumisión al Espíritu; empezó y terminó según le fue ordenado.
Grande en sus declaraciones acerca del Hijo; manifestando
que Jesús, a quien nunca había visto, era "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo."
Juan era una "Voz." La mayoría de los predicadores son
solamente "ecos", pues si los escuchas con atención descubres cuál es
el último libro que han leído y cuán poco citan el Libro.
Para alcanzar las masas necesitamos una Voz,
¡un profeta enviado del cielo a predicar a los predicadores!
Se requiere hombres quebrantados para quebrantar a los hombres.
Hermanos, nosotros tenemos equipo pero no respaldo divino, conmoción
pero no creación, acción pero no unción, ruido pero no avivamiento.
Somos dogmáticos pero no dinámicos.
Cada época ha sido iniciada por fuego; cada vida, ya sea la de un
predicador o de una prostituta terminará con fuego: fuego de juicio
para algunos; fuego del infierno para otros. Wesley cantó: "Salva las
pobres almas del fuego y apaga sus llamas en la sangre de Jesús."
Hermanos, tenemos solo una misión, salvar almas ¡ sin embargo perecen!
¡Oh, piensa en ellas! Millones, centenares de millones, quizá más de
dos mil millones de almas eternas, necesitan a Cristo. ¡Sin Vida
Eterna, perecen! ¡Oh, la vergüenza! ¡El horror! ¡La tragedia de todo
esto! "Cristo no quería que ningún alma pereciera."
¡Predicadores,
hoy la gente va por millones al fuego del infierno
porque nosotros hemos perdido el fuego del Espíritu Santo!
Esta generación de predicadores es responsable por esta generación de pecadores.
A las mismas puertas de nuestras iglesias están las masas -
sin ganar porque no son alcanzadas;
sin alcanzar porque no son amadas.
Gracias a Dios por todo lo que se hace en los campos misioneros; sin
embargo, parece raro, que hay más "aparente" preocupación por la gente
al otro lado del mundo que por nuestros vecinos que perecen al otro
lado de la calle!
Con todo nuestro gran evangelismo de masas, las almas se cuentan solo
por centenares. Que venga una boba atómica y caerán al infierno por
millares.
Decir que el pecado de hoy día no tiene paralelo no tiene
fundamento. Jesús dijo: "Como en los días de Noé, así será en la venida
del Hijo del hombre." Encontramos una descripción gráfica del tiempo de
Noé en Génesis 6:5, "Y vió J(oleole)
emanová que la maldad de los hombres era
mucha en toda la tierra, y que todo designio de los pensamientos del
corazón de ellos era de contínuo solamente el mal." Así que había
mal sin excepción, todo designio;
mal sin mezcla, solamente el mal;
mal sin interrupción, de contínuo.
Así era entonces y así es hoy. El pecado es adornado y popularizado,
arrojado a los oídos por la radio, a los ojos por la televisión y
volcado en las tapas de las revistas populares. Los asistentes a las
iglesias, cansados de sermones y enseñanzas, dejan las reuniones como
han entrado: ¡sin visión y sin pasión!
¡Oh Dios, da a esta generación que perece diez mil Juan Bautistas -
para arrancar las vendas puestas sobre nuestros pecados, nacionales e
internacionales, por políticos y moralistas!
Como Moisés no podía confundir la visión de la zarza ardiente, así
una nación no puede confundir la visión de un hombre que arde por Dios!
Dios responde al fuego con fuego.
Cuanto más fuego en el púlpito, tantos menos arderán en el infierno.
Juan el Bautista era un hombre nuevo con un mensaje nuevo. Como el
acusado de homicidio que oye la temible sentencia de "culpable" de boca
del juez y palidece, así las multitudes oían el clamor de Juan: "¡Arrepentíos! "
hasta que esta voz circulaba por los corredores de sus mentes, agitaba
sus memorias, doblegaba las conciencias y les traía, presos de terror,
al bautismo de arrepentimiento!
Después de Pentecostés, el discurso de Pedro, lleno del bautismo del
fuego del Espíritu Santo recién recibido, conmovió las multitudes hasta
que clamaron como un solo hombre: "Varones hermanos,¿qué haremos?"
Imagina que a estos hombres así conmovidos se les hubiera dicho:
"Firmad una tarjeta, asistid a una iglesia regularmente, pagad vuestros
diezmos." ¡No! Mil veces ¡NO!
Ungidos por el poder el Espíritu de Dios, Juan clamó: "¡Arrepentíos! " ¡Y lo hicieron!
El arrepentimiento no es unas tibias lágrimas en el altar.
No es una emoción.
No es un remordimiento o una reforma.
¡Arrepentimiento es un cambio de mente acerca de Dios, acerca del pecado y acerca del infierno!
Las dos mayores fuerzas de la naturaleza son el fuego y el viento. Y
estas dos se unieron el día de Pentecostés. Así, como lo son el fuego y
el viento, aquella bendita compañía del "aposento alto" fue
irresistible, incontrolable, impredecible. ¡Entonces su fuego encendió
el fuego misionero, apagó la violencia de fuegos adversos, causó el
fuego de mártires y comenzó fuegos de avivamiento!
Hace doscientos años, Carlos Wesley cantó,
¡Oh, que en mí la sagrada llama
Pueda empezar a brillar,
Quemando la escoria de bajos deseos
Y haciendo las montañas fluir!
El Dr. Hatch exclamó,
Respira en mí, Aliento de Dios,
Hasta que Tuyo totalmente sea,
Hasta que lo terrenal en mí,
Brille con Tu fuego divino.
El fuego del Espíritu Santo destruye, purifica, enciende, atrae y unge.
Algunos cristianos no pueden decir cuándo fueron salvos, pero yo
nunca he conocido a un hombre que haya sido bautizado con el Espíritu
Santo y fuego y que no pueda decir cuándo ocurrió. Tales hombres,
llenos del Espíritu, conmueven naciones para Dios, como Wesley quien
fue nacido del Espíritu, lleno del Espíritu y vivió y caminó en el
Espíritu.
Un automóvil nunca se moverá hasta que sea encendida la chispa de su
ignición - su fuego; asi algunos hombres no son movidos, ni ellos
mueven a nadie, porque lo tienen todo excepto el fuego.
¡Queridos hermanos: habrá un juicio especial para predicadores,
ellos recibirán la mayor condenación (Santiago 3:1). Será posible acaso
que, cuando ellos sean hallados culpables ante el tribunal de Dios,
otros hombres se vuelvan a algunos de ellos y les digan: "Predicador, si hubieses tenido fuego del Espíritu Santo yo no iría ahora al fuego del infierno."
Como Wesley, yo creo en la necesidad del arrepentimieto en el creyente.
La promesa del Padre es para tí.
Por tanto, ahora mismo, de rodillas en tu solitario puesto misionero, o
al lado de tu silla en tu confortable hogar, o en tu despacho pastoral,
desalentado y a punto de abandonarlo todo, haz esta oración:
Para hacer mi débil corazón fuerte y valiente,
Envía el fuego.
Para vivir solo para salvar a un mundo que se muere,
Envía el fuego.
Oh, mírame arrojar sobre Tu altar en este día
Mi vida, mi todo.
Como aceptación de mi ofrenda ahora, te ruego:
Envía el fuego!
F. de L. Booth Tucker
Tenemos una iglesia fría en un mundo frío porque los predicadores son fríos. Por tanto, "¡Señor, envía el Fuego!"
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Fuego produce fuego
DATE: 03/16/2008 21:51:00 / MOOD: enamorado
Un bautismo de santidad, una demostración de vida santa es la necesidad imperativa de nuestros días.
~ Duncan Campbell
Fuego vino a traer
En algunos arde ya.
Oh, que todos pudieran arder
Todos la gloria compartir.
El bautismo de la celestial paloma
Mi corazón el altar, Tu amor la llama
~ George Croly
Ven como fuego y purifica nuestros corazones
Con llama del sacrificio;
Que toda nuestra alma sea una ofrenda
Al nombre de nuestro Redentor.
~ Andrés Reed
Los mismos miembros de iglesia que aúllan como salvajes el domingo por
la tarde en un encuentro de fútbol, se comportan como mudos maniquíes
en el culto del domingo por la mañana.
~ Vance Havner
No puede haber avivamiento cuando el Sr. AMEN y las Sras. LAGRIMAS se encuentran ausentes del auditorio..
~ G. Finney
FUEGO PRODUCE FUEGO
Los hombres de oración deben ser hombres de acero, pues serán atacados por Satanás aún antes de empezar ellos a atacar su reino.
La oración que consiste meramente en llenar un formulario dirigido
al Creador del Universo es sólo la parte más pequeña de esta verdad
multifacética. Como todo lo demás en la vida del creyente, la oración
puede llegar a ser desbalanceada. La oración no es un sustituto del
trabajo, igualmente cierto es que el trabajo no puede sustituir la
oración. En su pequeño pero magistral libro El Arma de la Oración,
E. M. Bounds, dice: "Es mejor descuidar el trabajo que la oración"; y
en otro lugar: "Los agentes más eficaces en esparcir el conocimiento de
Dios, en establecer su obra sobre la tierra y en detener como murallas
las olas del mal, han sido siempre los líderes de la iglesia que oran.
Dios confía en ellos, les emplea y les bendice."
Seguramente el avivamiento demora porque la oración decae. Nada teme
más Satán o el infierno que los hombres que oran. Una vida eficaz no es
necesariamente una vida larga. Un hombre que muere a los 28 años de
vida puede morir con cien de sabiduría.
La libélula deja con gran esfuerzo su cáscara y se adorna con brillantes alas de zafiro para el viaje de su vida, que dura tan sólo unos pocos días;
pero no hay flores en la tierra más bellamente azules que el color de
su coraza. Así, en la esfera espiritual, los más preciosos vestidos del
alma son tejidos en el telar de oración y teñidos en los trabajos que
completan los sufrimientos de Cristo. Los colaboradores de Henry Martin
envidiaban su espiritualidad. Uno de ellos dijo: "¡Quién pudiera imitar
sus virtudes, su elevada piedad, su diligencia, su superioridad sobre
el mundo, su amor a las almas, su ansiedad de aprovechar todas las
ocasiones para hacer bien espiritual a los que le rodeaban, su profunda
visión de Cristo y el carácter celestial!" Estos con los secretos de la
maravillosa impresión que dejó en la India. El propio Martin dice de sí
mismo: "Los caminos de la sabiduría me parecen más dulces y razonables
que nunca, y el mundo más insípido y decepcionante". "La cosa que más
lamento - sigue diciendo - es mi falta de poder y de fervor en la
oración privada, especialmente cuando oro por los paganos. En
proporción a la luz que tengo, no poseo el ardor que debiera tener."
¿Puede alguien arrojar la primera piedra en cuanto a esto a Henry
Martin? ¿No tenemos todos que confesar que nos falta ardor en la
intercesión?
Por propia naturaleza el fuego produce fuego. Si hay combustible a
su alcance el fuego lo convierte en más fuego. "He aquí, ¡cuan grande
bosque enciende un pequeño fuego!", dice Santiago. El fuego no puede producir hielo ni el diablo hacer santos;
tampoco pastores sin vida de oración producen guerreros en la oración.
Sin embargo, una pequeña chispa puede prender fuego a una ciudad. De
una vela pueden encenderse diez mil! De la inigualada vida de oración
de David Brainerd, prominentes ganadores de almas han recibido su fuego
inicial. (como Carey, Payson, etc.)
Guillermo Carey leyó la biografía de Brainerd y se encendió un fuego
en el pecho del joven que por fin le trajo a la India. A la llama del
alma derretida de Brainerd se prendió fuego la antorcha del corazón de
Eduardo Payson por la voluntad de Dios.
Simplemente del Diario de aquel dolorido apóstol a los indios de
Norteamérica, recibió Payson la inspiración que le hizo principiar a
los 20 años una vida de oración que casi eclipsó la de Brainerd. Otro
grande en oración que siguió los pasos de Brainerd, terminando una vida
bien madura a la edad de 29 años, fue Roberto Murray McCheyne. Este
gigante en la oración fue magnetizado para realizar "el más grandes de
los oficios que un alma humana puede ejercer", leyendo acerca de
Brainerd.
Otra gran alma, la de Jonathan Edwards, observó a Brainerd en su
lecho de muerte(mientras su hija lloraba)y el poder de la tuberculosis
se iba apoderando del joven. El piadoso Edwards escribió: "Doy gracias
a Dios de que en Su providencia permitió que Brainerd muriera en mi
casa, de modo que pudiera yo escuchar sus oraciones, ser testigo de su
consagración y ser inspirado por su ejemplo." Cuando Brainerd estaba
muriendo, Wesley estaba en la plenitud de su vida de conquista
espiritual. Escucha al Sr. Wesley dirigiéndose a su conferencia en
Inglaterra. (Vean en otro capítulo mi cita del Dr. Sangster con motivo
de la Conferencia Metodista del año 1958.) Wesley dijo: "¿Qué se puede
hacer para reavivar la decaída obra del Señor?" Y el incansable
evangelista que conmovió tres reinos, dio a renglón seguido la
respuesta: "Que cada predicador lea con atención la biografía de David
Brainerd."
Así que tenemos en línea a Payson, McCheyne, Carey, Edwards y
Wesley, todos ellos hombres de renombre en la obra de Dios, sin embargo
todos encendidos por una llama, y todos deudores del moribundo, pero
suplicante Brainerd.
Hemos llegado al clímax del conflicto espiritual de los siglos y nos
encontramos con que esta cosa distorsionada que llamamos la iglesia que
se mezcla con el mundo y deshonra a Aquel que llama Señor ha sido
descubierta por lo que es - un fraude. La verdadera iglesia es nacida
de lo alto. En ella no hay pecadores, y fuera de ella no hay santos.
Nadie puede añadir el nombre de otro a su lista, ni nadie puede borrar
de ella nombre alguno. Esta iglesia - de la cual, gracias al Señor,
todavía queda un pequeño remanente en este mundo - vive y se mueve, y
tiene su ser en la oración. La oración es el deseo de su alma.
Como la primera bomba atómica sacudió Hiroshima, así la oración es
lo único que puede desatar el poder para sacudir el corazón de los
hombres. El paganismo culto que tenemos a nuestras puertas, estos
templos idólatras y estos millones de almas atrapadas por el temor,
hipnotizadas por el pecado, serán movidos hacia Dios cuando la iglesia sea movida por
Dios. El diablo trata, con toda clase de artimañas, de apartarnos de la
cámara secreta de oración, pues por la oración el hombre se une a Dios
y por esta unión el diablo es confundido y derrotado. El bien lo sabe;
que si la cámara de oración está cerrada, la mente es invadida con los
cuidados legítimos o con imaginaciones tanto o más reales que la vida.
Aquí debemos invocar nuestra principal defensa - la Sangre. Otro medio
útil para librarnos de pensamientos errantes y ayudarnos a la
concentración cuando oramos es hacerlo en forma audible, sin necesidad
de ser estruendosa.
Habiendo ganado así la victoria sobre Satanás, nuestro próximo
recurso son las "preciosas y grandísimas promesas de Dios." Aquí
tenemos un fundamento firme y concreto. Aquí la moneda de negociar con
el mismo cielo. Aquí Dios se compromete, cumple su palabra y espera que
le honremos. Aquí tenemos una guerra, no con Dios, sino contra
potestades, pues como cualquier otro ser, Satanás no se deleita en
sufrir perdida. Las almas de los hombres son sus tesoros. Almas
condenadas, almas que dudan, almas desobedientes, almas enfermas; almas
de jóvenes y viejos; almas de religiosos y todas las almas no
regeneradas por el Espíritu, son gobernadas por él con diversos grados
de dominio. Almas, en diversos grados de espiritualidad, son los
principales objetivos de sus saetas; pero "el escudo de la fe" las
rechaza, y, gracias al Dios, nos libra de daño.
La oración no es para defensa. El escudo de la fe tiene ese fin. La
oración es nuestra arma secreta. (Parece secreta para muchos en el
pueblo de Dios. ¿Quienes de nosotros, a pesar de todo lo que hemos
leído puede pretender saber mucho del tema de la oración?) No vencemos
a Satanás por medio de la oración. Cristo lo venció hace dos mil años.
Satanás engaña y esquiva, resopla y amenaza y tantas veces creemos sus
amenazas y nos olvidamos del "supereminente grandeza de Su poder para
con nosotros." El Maestro en el arte de la oración dijo: "0s doy
potestad... sobre toda fuerza del enemigo." Esta es la victoria. El
alma es levantada mediante la oración.
La verdadera oración consume tiempo. Al principio parece que el
tiempo corre lentamente, pero más tarde, a medida que el alma se
acostumbra a este ejercicio santo el tiempo vuela cuando oramos. La
oración enternece el alma. Nota que no oramos por aquellas personas a
las cuales criticamos, ni criticamos a aquellas por las cuales oramos
porque la oración es un gran detergente. Ya sé que lo que limpia el
alma es la sangre de Jesucristo. Pero en la oración, si hay algo
adentro que condena, la sangre que fluye de las venas de Emanuel
hablará mediante el Espíritu Santo en poderosa limpieza.
A Satanás no le importa, creo yo, que avancemos hasta en
conocimiento de la Biblia, con tal de que nos abstengamos de orar, lo
cual es el cumplimiento de la instrucción que recibimos por el estudio
de la Palabra. ¿De qué sirve conocimiento más profundo si tenemos
corazones más superficiales? ¿Qué vale tener la aprobación de los
hombres si nos falta el de Dios? ¿Qué importa la limpieza física si
tenemos la mente y el espíritu sucios? ¿De qué vale la piedad religiosa
si tenemos carnalidad en el alma? ¿Qué importancia tiene la fortaleza
física si padecemos flaqueza espiritual? ¿De qué sirve la riqueza
material si tenemos pobreza espiritual? ¿Quién puede complacerse en la
popularidad humana si es desconocido en las regiones del infierno? La
oración es el remedio para todas estas contradicciones.
El alma que quiera librarse del falso concepto de espiritualidad de
nuestro tiempo necesita entregarse a un andar más cerca de Dios y una
mente calma y absorbida en lo celestial. El aspirante a la riqueza
espiritual y a ser oído por Dios conocerá mucha soledad y comerá mucho
del "pan de aflicción". Puede que no sufra mucha oposición de familia o
sociedad, o puede que la sufra. Pero lo que sufrirá, de seguro, es
muchos conflictos de alma, soledad (que quizás produzca malentendidos)
y del retirarse de sus mejores amigos. A los amantes les gusta estar
solos, y las mayores alturas del alma se conquistan en la soledad. Un
poeta dijo:
Oí una llamado: "Ven, sígueme".
Eso fue todo.
Goces mundanos palidecieron.
Mi alma se fue tras El,
y yo me levanté y seguí-
Eso fue todo.
¿No le seguirás
Si Su llamado escuchas tú?
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The Sheep And The Goats
DATE: 11/26/2007 19:51:40 / MOOD: lleno de vida
And when the Son Man comes, and all the Holy Angels with him,
Then shall he sit on His Glorious throne,
And he will divide the nations before Him,
As a shepherd separates the sheep from the
goats.
And she shall put the sheep on His right and the goats on His left,
And He shall say to the sheep; come ye, blessed of My Father,
inherit the Kingdom I have prepared for you from the foundation of the world,
For I was hungry, and you gave me something to eat,
I was thirsty, and you gave me something to drink,
I was naked, and you clothed me,
I was a stranger, and you invited me in,
I was sick, and I was in prison, and you came to me.
Thank you! Enter into your rest.
And they shall answer Him, yes, they shall answer Him,
And they'll say, Lord, when?
When were you hungry Lord, and we gave you something to eat?
Lord, when were you thirsty? I can't remember. And we gave you drink?
Huh, when were you naked Lord, and we clothed you?
And Lord, when were you a stranger and we invited you in?
I mean, we invited lots of people in Lord. I could never forget that face.
And Lord, when were you sick and we visited you?
Or in prison, and we came to you? Lord, tell us?
In as much as you did it to the least of my
brethren, you've done it unto me.
Oh yes, as much as you've done it to the very least of my
brethren,
you've done it, you've done it unto me. Enter into your rest.
Then He shall turn to those on His left, the goats.
Depart from me, you cursed ones, into everlasting fire,
prepared for the devil and his angels.
For I was hungry, and you gave me nothing to eat,
I was thirsty, and you gave me nothing to drink,
I was naked, out in the cold, in exposure, and you sent me away,
I was a stranger, and I knocked at your door,
But you didn't open, you told me to go away,
I was sick, racked in pain upon my bed,
And I begged, and prayed, and pleaded that you'd come, but you didn't,
I was in prison, and I rotted there,
I'd prayed that you'd come.
I heard your programs on the radio, I read your magazines, but you never
came.
Depart from me!!!
Lord, there must be some mistake, when?
Lord, I mean, when were you hungry Lord and we didn't give you something
to eat?
And Lord, when were you thirsty, and we didn't give you drink?
I mean, that's not fair, well, would you like something now?
Would one of the Angels like to go out and get the Lord a hamburger and a coke?
Oh, you're not hungry, yeah, I lost my appetite too.
Uh Lord uh, Lord, when were you naked,
I mean Lord, that's not fair either Lord,
We didn't know what size you wear.
Oh Lord, when were you a stranger Lord,
You weren't one of those creepy people who used to come to the door, were you?
Oh Lord, that wasn't our ministry Lord. We just didn't feel led, you know?
Lord, when were you sick? What did you have, anyway?
Well, at least it wasn't fatal; oh, it was?
I'm sorry Lord, I would have sent you a card.
Lord, just on last thing we want to know,
When were you in prison Lord? What were you in for anyway?
I had a friend in Leavenworth..
ENOUGH!
In as much as you've not done it unto the least of my
brethren,
You've not done it unto me.
In as much as you've not done it unto the least of my
brethren,
You've not done it unto me. Depart from Me.
And these shall go away into everlasting fire.
But the righteous into eternal life!
And my friends, the only difference between the
sheep
and the goats, according to this scripture,
is what they did, and didn't do!!
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porque no llega el avivamiento
DATE: 11/23/2007 16:38:20 / MOOD: bendecido
se que es un poco largo pero les va llenar de mucha bendicionDe ninguna cosa tengo necesidad.
~ La Iglesia de Laodicea
Su maldad: soberbia, saciedad de pan y
abundancia de ociosidad.
~ Ezequiel 16:49
¿Se ha acortado el Espíritu de Jehová? ¿Son
éstas sus obras?
~ Miqueas 2:7
La iglesia que es manejada por el hombre en
lugar de ser gobernada por Dios está condenada al fracaso. Un pastor bien
educado, pero no lleno del Espíritu, no puede obrar milagros.
~ Samuel Chadwick
El hombre cuyo sermón es
"arrepentíos", se levanta contra su generación y acabará por ser
apaleado sin misericordia por la sociedad cuya moral desafía. Sólo hay un fin
para semejante hombre: "¡Cortarle la cabeza!" Es mejor, pues, que no
trates de predicar el arrepentimiento hasta que hayas entregado tu cabeza al
Cielo.
~ José Parker
LA IGLESIA PRODIGA
EN UN MUNDO PRODIGO
Una mirada a la Iglesia hoy día nos deja pensando cuánto tardará un Dios
santo en cumplir Su amenaza de vomitar esta cosa laodicense de Su boca. Pues si
en algo están de acuerdo los predicadores es que nos hallamos en la edad de Laodicea en cuanto a la
Iglesia.
Sin embargo, aun cuando pende sobre nuestras cabezas la espada de
Damocles del
rechazamiento, somos creyentes endebles, perezosos, amantes de los placeres,
sin amor, y deficitarios. Aunque nuestro misericordioso Dios perdone nuestros
pecados, limpie nuestra iniquidad y se apiade de nuestra ignorancia, nuestros
corazones tibios son una abominación a Su vista. Debemos ser fríos o calientes,
ardientes o helados, encendidos o consumidos. Dios aborrece la falta de calor y
la falta de amor.
Cristo es ahora "herido en la casa de sus amigos". ¡El Santo
Libro del Dios viviente hoy sufre más de sus expositores que de sus opositores!
Somos descuidados en el uso de las Escrituras, parciales al
interpretarlas y perezosos hasta la impotencia para apropiarnos de sus
inmensurables riquezas. El Sr. Predicador se mostrará elocuente en su oratoria,
ferviente en espíritu, sirviendo al Señor con vigor y transpiración para
defender la inspiración bíblica. Sin embargo, este mismo señor, momentos
después, con calma mortal, será escuchado racionalizando la misma Palabra
inspirada, negando vigencia a sus milagros y declarando con firmeza: "Este
texto no es para hoy." Así la fe ardiente del
nuevo creyente es apagada con el agua fría de la incredulidad del predicador.
Sólo la Iglesia puede "poner limites al Santo de Israel," y hoy
lo hace con extraordinaria habilidad. Si hay grados en la muerte, entonces la
más muerte profunda que conozco es predicar acerca del Espíritu Santo sin la
unción del Espíritu Santo.
Al orar asumimos la imperdonable arrogancia de clamar que venga el
Espíritu Santo con Su gracia(pero no con Sus dones.
Hoy es el día de la restricción y relegación del Espíritu Santo, aun en
círculos fundamentalistas. Necesitamos y decimos que queremos el cumplimiento
de Joel 2. Clamamos: "Señor, derrama Tu Espíritu sobre toda carne,"
pero añadimos - aunque sin palabras - la salvedad: "pero no hagas que
nuestras hijas profeticen y que nuestros jóvenes vean visiones".
"¡Dios mío, si en nuestra culta incredulidad, nuestro crepúsculo
teológico y nuestra debilidad espiritual Te hemos agraviado y continuamos
agraviando Tu Santo Espíritu, entonces, en misericordia, Señor, escúpenos de Tu
boca! ¡Si no puedes hacer nada con nosotros y a través nosotros, por favor,
Dios, haz algo sin nosotros! Déjanos de lado y toma otro pueblo que ahora no Te
conoce! ¡Sálvale, santifícale y capacítale con Tu Santo Espíritu para un
ministerio de milagros! ¡Envíales, 'hermosos como la luna, claros como el sol y
terribles como un ejercito en orden', a vivificar una iglesia enferma y a
transformar un mundo sumergido en el pecado!"
Considera esto: Dios no tiene nada más que dar a este mundo.
Dio a Su Hijo unigénito por los pecadores;
dio la Biblia para todos los hombres;
dio el Espíritu Santo para convencer al mundo de pecado y capacitar a la
Iglesia.
Pero ¿de qué sirve un libro de cheques si están sin firmar? ¿Qué vale una buena
reunión, aun cuando sea doctrinalmente sana, si el Dios viviente está ausente
de ella?
Debemos usar bien la Palabra de Verdad. El texto: "He aquí yo estoy
a la puerta y llamo (Apocalipsis 3:20) no tiene nada que ver con los pecadores
y con un Salvador que aguarda. ¡No! Aquí encontramos el trágico retrato de
nuestro Señor a la puerta de Su iglesia laodicense tratando de entrar. ¡Imagina
eso! En la mayoría de las reuniones de oración el texto que más se emplea es:
"Donde están dos o tres congregados en Mi nombre, allí estoy Yo en medio
de ellos." ¡Pero con demasiada frecuencia El no está en medio, sino a la
puerta!
¡Cantamos Sus alabanzas, pero rehusamos Su persona!
Con una buena biblioteca a nuestro lado y una Biblia con notas, ¡casi nos
hemos inmunizado contra la verdad calcinante de la inmutable Palabra de Dios!
No me maravilla la paciencia del Señor con los corazones endurecidos de
los pecadores; después de todo, ¿no seríamos pacientes con un hombre sordo o
ciego? Y así son los pecadores. Pero lo que me maravilla es la paciencia del
Señor con esta iglesia somnolenta, egoísta y perezosa. Una iglesia pródiga en
un mundo pródigo es el verdadero problema de Dios.
¡Ay de nosotros, creyentes en bancarrota, ciegos, y todavía jactándonos!
Estamos desnudos y no nos damos cuenta de ello. Somos ricos (nunca habían
tenido las iglesias mejor equipamiento que ahora),
pero somos pobres (nunca tuvimos menos unción)!
No tenemos necesidad de ninguna cosa
( sin embargo, nos faltan casi todas las cosas que
tenía la iglesia apostólica).
¿Puede El estar "en medio de nosotros" mientras nosotros andamos sin
ninguna vergüenza en nuestra desnudez espiritual?
¡Oh, cuánto necesitamos el fuego! ¿Dónde está el poder del Espíritu Santo
que conmueve a los pecadores y llena los altares de penitentes? Hoy día estamos
mucho más interesados en tener iglesias con aire acondicionado que iglesias
condicionadas a la oración. "Nuestro Dios es fuego consumidor". Dios
y el fuego son inseparables. Así también los hombres y el fuego. Cada uno de
nosotros estamos caminando una senda de fuego: fuego del infierno para los
pecadores; fuego del juicio para los creyentes!
Porque la Iglesia ha perdido el fuego del Espíritu Santo, millones tendrán que
ir al fuego del infierno.
El profeta Moisés fue llamado por fuego; Elías hizo bajar fuego del
cielo; Eliseo hizo un fuego; Miqueas profetizó fuego; Juan el Bautista clamó:
"El os bautizará con Espíritu Santo y fuego." Jesús dijo: "Fuego
vine a meter en la tierra."
Si tuviéramos tanto temor de quedar sin el bautismo de fuego como tenemos de
quedar sin el bautismo de agua, tendríamos una iglesia encendida y otro
Pentecostés.
La vieja naturaleza puede sobrevivir el bautismo de agua, pero es destruida con
el bautismo de fuego, pues El "quemará la paja en fuego que nunca se
apagará".
Hasta que no fueron purificados con el fuego, los discípulos, que obraban
milagros y que contemplaron la gloria de Su resurrección, no estaban
capacitados para ministrar la cruz.
¿Con qué autoridad los hombres ministran hoy día, tanto aquí como en los
campos misioneros, sin haber tenido la experiencia del "aposento
alto"? No nos faltan predicadores de profecía, pero nos faltan en gran
manera predicadores profetas. Con esto no buscamos sensacionalistas que vienen
con sus predicciones. Poco queda para predecir, puesto que tenemos el Libro y
la revelación del propósito del Señor en él. Pero necesitamos hombres que
proclamen de parte de Dios.
Ningún hombre puede monopolizar al Espíritu Santo, pero el Espíritu Santo puede
monopolizar hombres.
Tales son los profetas. Estos nunca son esperados, nunca son anunciados, nunca
presentados, simplemente llegan! Son mandados y marcados y maravillosos.
Juan el Bautista no hizo milagros. Las multitudes desahuciadas no acudieron a
él para obtener su toque de sanidad. ¡Pero él levantó a una nación que estaba
espiritualmente muerta!
Uno se maravilla de nuestros evangelistas que sin rubor alguno anuncian
que tuvieron un maravilloso avivamiento con miles de personas viniendo al
altar, y añaden, para apaciguar a los decorosos fundamentalistas: "Pero no
hubo nada sensacional ni fuera de orden." Pero ¿es que puede haber un
terremoto sin causar sensación, o un huracán sin desorden? ¿No produjo
trastornos el ministerio ardiente de Wesley? La iglesia en Inglaterra cerró todas
sus puertas en la cara de "un hombre enviado de Dios el cual se llamaba
Juan" -Wesley-. Pero aquellas autoridades religiosas de la iglesia oficial
no pudieron volver atrás la ola de avivamiento del Espíritu Santo.
Cuando Wesley salió de la Universidad de Oxford había fallado
completamente al intentar conducir a otros al Cordero, (aunque tenía el cerebro
de un erudito, el fuego de un zelote y la lengua de un orador). ¿Cómo podía
hacerlo? Entonces llegó el 24 de mayo de 1738, cuando Juan Wesley, en una
reunión de oración de la calle de Aldersgate, fue nacido del Espíritu, y más
tarde fue lleno del Espíritu. En trece años, este hombre bautizado en el
Espíritu Santo, sacudió tres naciones. Del mismo modo Savonarola sacudió
Florencia entera, hasta el punto de que el rostro del "monje loco"
vino a ser motivo de terror a los florentinos de sus días y motivo de burla a
los religiosos de su tiempo.
Hermanos, a la luz del "tribunal de Cristo" nos sería mejor
vivir seis meses con el corazón hecho un volcán, denunciando el pecado en
lugares altos y bajos y volviendo la nación del poder de Satanás a Dios (como
lo hizo Juan el Bautista), que morir cargados de honores eclesiásticos y de
títulos teológicos, habiendo sido el hazmerreír del infierno. El criticar a
"barones del licor" y maldecir a políticos corruptos no traerá el
fuego sobre nuestras cabezas. Podemos hacer ambas cosas y preservar nuestras
cabezas y nuestros púlpitos. Los profetas fueron martirizados por denunciar la
religión falsa en términos no inciertos. Y cuando vemos "religiones
engañosas" estafando a los hombres en la vida y en la muerte, conduciendo
multitudes al infierno bajo una bandera de religiosidad, deberíamos arder en
santa indignación y traer una Reforma del Siglo XX aún cuando tuviéramos que
morir como los mártires.
Hay predicadores que hacen famosos a sus púlpitos; los profetas hacen
famosas a sus cárceles. ¡Que el Señor nos envíe profetas
hombres terribles que alcen su voz y no callen, lanzando ungidos ayes sobre
naciones(hombres demasiado ardientes para ser aceptados,
demasiado duros para ser oídos,
demasiado implacables para ser tolerados!
Estamos cansados de hombres adornados con vestidos suaves y lengua más suave,
que usan ríos de palabras con unas gotas de unción. ¡Saben más de competencia
que de consagración, y de promoción que de oración! ¡Que sustituyen la
propagación por propaganda y se cuidan más del esparcimiento de la iglesia que
de su santidad!
Oh, en comparación con la Iglesia del Nuevo Testamento somos tan
subapostólicos... nuestros ideales tan bajos! La "sana doctrina" ha
dejado dormidos a la mayoría de los creyentes, pues la letra no basta, tiene
que ser letra encendida! Es la letra más el Espíritu lo que da vida. Un sermón
teológicamente sano, impecable en lenguaje e intachable en interpretación,
puede ser tan insípido como un puñado de arena.
Para enfrentarnos con los sistemas anticristianos necesitamos una iglesia
bautizada con fuego.
Una zarza ardiente atrajo a Moisés;
una Iglesia ardiente atraerá al mundo
a fin de que por su medio oigan la voz del Dios vivo.
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Asleep In The Light
DATE: 11/22/2007 20:16:42 / MOOD: bendecido
Asleep In The Light
Do you see, do you see, all the people sinking down,
Don't you care, don't you care, are you gonna let them drown,
How can you be so numb, not to care if they come,
You close your eyes and pretend the job's done.
Oh Bless me Lord, bless me Lord, you know it's all I ever hear,
No one aches, no one hurts, no one even sheds one tear,
But He cries, He weeps, He bleeds, and He cares for your needs,
And you just lay back and keep soaking it in, oh, can't you see it's such sin?
Cause He brings people to your door,
And you turn them away, as you smile and say,
God bless you, be at peace, and all Heaven just weeps,
Cause Jesus came to your door, you've left Him out on the streets.
Open up, open up, and give yourself away,
You've seen the need, you hear the cry, so how can you delay,
God's calling and you're the one, but like Jonah you run,
He's told you to speak, but you keep holding it in,
Oh, can't you see it's such sin?
The world is sleeping in the dark,
That the church can't fight, cause it's asleep in the light,
How can you be so dead, when you've been so well fed,
Jesus rose from the grave, and you, you can't even get out of bed,
Oh, Jesus rose from the dead, come on, get out of your bed.
How can you be so numb, not to care if they come,
You close your eyes and pretend the job's done,
You close your eyes and pretend the job's done,
Don't close your eyes, don't pretend the job's done.
Come away, come away, come away with Me, My love,
Come away, from this mess, come away with Me, My love.
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