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¡Haz algo YA!
06/16/2007 07:21:47 / enojado
Es imprescindible que como
cristianos dominemos este nuevo medio que se llama Internet. Es
urgente, porque el enemigo de nuestras almas ha dejado trampas por
dondequiera. Si no nos cuidamos, nuestros hijos y familias, se caerán
en la trampa, para la destrucción de la santidad e inocencia
de muchos.
Un amigo mío me
llamó recién para contarme que su sistema estaba lleno
de pornografía, y el no sabía como eso había
sucedido. Cuando fui a su casa para ayudarle a limpiar el sistema, mi
amigo quedó atónito al darse cuenta de que las
contraseñas que se usaban eran de su hijo, un joven cristiano
de 17 años.
Hace un par de
semanas mi querida hija de 8 años, me pidió permiso
para acceder a su sitio favorito de caricaturas,
www.cartoonnetwork.com.
El sitio es totalmente bueno, y sano, y muy divertido para los
niños. Como padres, bien conscientes de los riesgos que
existen el Internet, mi esposa y yo vigilamos muy cuidadosamente lo
que nuestros hijos acceden cuando están navegando por
Internet. Por consiguiente, yo jamás me imaginaba lo que iba a
suceder ese día.
Al darle permiso para
entrar al sitio yo me puse a leer el periódico en la sala
familiar y mi hija se metió en mi oficina donde tengo mi
computadora. A los dos o tres minutos después, oí un
grito realmente escalofriante, horrible. Mi hija me vino a mi
corriendo, temblándose del susto.
« ¿ Oye
mi hijita, que te pasa? » le pregunté. Ella lloraba
sin parar por un periodo de 5 cinco minutos, hasta que yo pudiera
lograr calmarla suficiente para determinar que le pasaba. « Lo
siento, papi, perdóname , no lo hice a propósito”,
me repetía llorando. “¿Pero que te pasa, mi hija, si
no hiciste nada?”. « Es que, no se que pasa, pero,
cuando fui a ver las caricaturas, escribí algo mal, y me
aparecieron fotografías muy muy malas , papi, te prometo
que no lo quise hacer, …. ». Ella era inconsolable. Fui
a mi computadora, y la pantalla estaba llena con centenares de fotos
pornográficas. La única manera de quitarlas era apagar
la maquina totalmente, porque las páginas estaban programadas
de tal manera que cada vez que apagabas una, aparecían dos más
en su lugar.
Mi di cuenta de que
mi amada hija, por casualidad, se había caído en una de
las trampas malvadas de los distribuidores de pornografía. El
truco es muy fácil de entender: ellos consiguen nombres de
dominio muy semejantes a los sitios que son muy populares. Por
ejemplo, el presidente de los estados unidos mantiene un sitio web en
www.whitehouse.gov.
Los vendedores de porno consiguieron el mismo dominio, con otros
sufijos, y cualquiera que no sepa bien lo que escribe encuentra una
sorpresa muy grande, que no tiene nada que ver con la casa blanca, ni
tampoco con el gobierno.
Eso no es sorprendente en
si, sabemos que los vendedores de porno usarán cualquier maña
para ganar mas dinero. ¿Pero que puede ser más malo que
aprovecharse de la inocencia de niños? Esta gente
aparentemente también ha buscado nombres de dominios que son
muy semejantes a sitios que son populares con los niños. Y
cuando los niños se equivocan siquiera con una sola letra al
deletrear la dirección del sitio que desean buscar, encuentran
una pantalla llena de porquería.
Lo que iba a ser unos
momentos de diversión inocente para la criatura más
preciosa de mi vida, se convirtió en una experiencia
horriblemente traumática, un verdadero ataque diabólico
contra la inocencia de una hija de Dios.
Estoy enojado conmigo
mismo por haberme bajado la guardia por dos o tres minutos. Estoy
enojado con los pornógrafos porque ellos ni siquiera respetan
la inocencia de niños. Por mas que me quieran decir que su
material es para “adultos”, no hay pretexto que explique porque
ellos han conseguido dominios con nombres tan semejantes a dominios
que ofrecen entretenamiento para niños.
El dolor y el trauma que
mi hija sufrió al ver aquellas imágenes tan horribles
se pasará, con oración y tiempo. Pero cuando se pierde
la inocencia, eso nunca se recupera. La niñez se vive una
sola vez. Como padres, nos toca a nosotros proteger a nuestros hijos.
Es nuestra responsabilidad. Es un encargo santo que Dios nos ha
encomendado.
No hay pretextos. Si no
sabes lo tu hijo o hija está haciendo en Internet, aprende.
Vigila lo que los menores de edad están haciendo en cada
momento. No es una opción, es imprescindible. El enemigo anda
como león rugiente. Haz algo YA. Lo que tú hagas hoy
afectará el bienestar espiritual de tu familia.
(Comentario del autor ... yo escribí este articulo hace 5 años, pero el contenido es mas válido que nunca hoy)
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