Me he caido ¿Qué hago?Cuaderno EspiritualMartes 13 de mayo 2008Tema de la semana: Confesar mi error
Nehemias 1:6esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.
Yo no puedo pararme delante de Dios sin sentirme sucio. Yo me considero una persona que ama a Dios, que sirve a Dios, que está dispuesto a morir por la causa si fuese necesario, y todo lo demás. Sin embargo, sé que si tuviera que pararme frente a Dios en este momento, la maldad que hay en mí no me permitiría hacer otra cosa más que lanzarme a Sus pies para pedir perdón y misericordia. Como dice la Palabra, siento que todas mis buenas obras, al pararme junto a Él, se convertirían en puros trapos de inmundicia.
La realidad de las cosas es que debido a mis pensamientos y la maldad que me rodea, vivo metido en camisa de once varas los siete días de la semana, las veinticuatro horas del día. Mi subconciencia trabaja horas extras, aún cuando estoy dormido.
¿Confesar mi error? ¿Tienes tiempo? Porque vamos a pasar largo rato. Y lo puedo hacer verbalmente contigo, pero cuando se trata de mi Dios, más bien pienso que es una actitud de mi corazón, pues, como dije anteriormente: Paso en confesión desde que me levanto, hasta que me acuesto. Así soy de malo.