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¿Existen los extraterrestres?
DATE: 04/13/2008 15:07:08 / MOOD: contento

 

Dicen que lo de los extraterrestres empezó cuando un joven conocido como Fernando Feorisky se levantó una mañana de sábado con una gripe muy pesada. La noche anterior se había bañado antes de acostarse y el pelo se le secó parado por todos lados. Al levantarse notó que tenía algo seco debajo de la nariz, babas pegadas al cachete, y un ojo todavía medio cerrado. La primera que lo vio fue su hermanita quien todavía no se había puesto sus anteojos. Al ver a su hermano en esas condiciones no lo reconoció así que pensó lo peor y soltó un gritote: “SOCORRO— ¡UN EXTRATERRESTRE!”

Ahora, un poco más en serio, el universo es demasiado grande y podemos presumir que sí existe la posibilidad de extraterrestres. La Biblia no dice en ningún lado abiertamente que no. Piensa en esto: Dios es un Dios de grandes sorpresas. El llama a sus sorpresas “misterios”. Fue una sorpresa que creara un mundo como este y sin dudas sigue siendo un misterio como exactamente lo hizo. Sin dudas que nosotros no lo esperábamos. Fue una sorpresa para muchos que El decidiera salvar al mundo por fe, en vez de por obras como portarse bien o la circuncisión. Fue una completa sorpresa que nosotros pudiéramos ser de la familia de Dios siendo que antes se pensaba que sólo los judíos tenían el derecho. Y si quieres una todavía más difícil de entender, la sorpresa más súper sorprendente es la de Colosenses 1:27—que cuando aceptamos el señorío de Cristo Jesús en nuestra vida Él viene literalmente a tomar residencia dentro de uno. ¡Guau! ¡Eso si que est á poderoso!

Lo que sí podemos saber con confianza es que si Dios hizo otros seres también Dios los ama. Así es Dios, no hay escape. Dios es el gran amador. El te ama a ti tal como eres y dime una cosa ¡Esto sí es algo! Y tantito peor— ¡aun a mí me ama, aunque conoce toda la lista larga de mis puntos malos! Dios es amor. Es su naturaleza, es su carácter, es su esencia. Si hizo un pueblo de marcianos en algún otra galaxia más allá, El les ama muchísimo.

¿Quién le puede decir a Dios que no tiene permiso de crear otras razas u otro tipo de seres en otro planeta? Pero te digo algo: Más allá del gato que apareció debajo de mi cama, pruebas todavía no hay. Así que no me parece que tenemos que preocuparnos tanto en que si hay o no hay extraterrestres. Este planeta ya está lleno de gente tan diferente a nosotros, que parecen ser de otro mundo. Te cuento de unos: Los Yuraps de Papua Nueva Guinea se agujerean la nariz y la adornan con plumas. Los Amals hacen lo mismo, pero con huesos. Si ves a un Iteri con colmillos de jabalí (puerco silvestre) en la nariz, ¡ten cuidado! Si las puntas van hacia abajo—como un bigote—sólo significa que el varón es buen cazador—mató a un jabalí. Pero si los colmillos apuntan hacia arriba—quiere decir que ese varón mató a un enemigo, se lo comió y te puede comer a ti. Para declararse a una mujer el Hanunoo de las Filipinas canta a ella. Si ella regresa el canto, acepta su ofrecimiento de matrimonio. Los Yanomamös aplican “pica dientes” en sus mandíbulas y cachetes. Los Asaros “loderos” hacen máscaras del lodo y las usan en sus danzas para inspirar temor a los espíritus, y se pintan el cuerpo entero de lodo. Los Yahuas de Perú pintan sus caras con la sangre de sus víctimas... Los Boras usan una falda que se fabrica de la corteza de un árbol, mientras los varones Inarus fabrican un taparrabo de las alas de los murciélagos. (¿Serán ellos los “Batman” originales?)

Estas personas sí nos deben de interesar más que los marcianos y extraterrestres porque Dios nos ha dado la orden de llevarles el mensaje de la vida. Sin ello, ellos nunca tendrán una esperanza. Sin ello, ellos morirán con la carga de sus pecados encima. Sin ello, no tendrán ni la más mínima esperanza de la vida abundante que proviene de la presencia de Cristo en nuestro planeta personal.

¿Extraterrestres si o no? Ya veremos. Por ahora nos toca hacer lo que nos corresponde.
 
 Marcos Schultz


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¿Por qué la gente no se da cuenta que necesita a Dios?
DATE: 04/13/2008 15:00:11 / MOOD: contento

Tal vez existan mortales que ya nacen con una mala marca, una especie de karma, algo que los predispone antes de la vida adulta. Este, damas y caballeros, es un típico caso. Sin padres reconocidos y mucho menos alguien que hubiese considerado adoptarlo, se comenta por el barrio que carga con diez muertes. Cuentan que al llegar a los treinta y pico, entró en la mafia grande, la de los amigos importantes, las influencias del poder por lo que nunca se le comprobó ningún delito. Desde el alcalde hasta el juez, conocen que maneja negocios turbios. Pero es su vinculación con el poder lo que le ha dado tanta impunidad. Se ríe de los jueces y juega su turbulenta vida ante la mirada absorta de los inocentes. Pero el poder cambia. Tal vez alguna treta política le jugó una mala pasada, o quizá un juez escrupuloso no permitió que alguien le pusiera precio a su deber y ahora está privado de la libertad. El periódico lo festejó colocando la noticia en la primera plana. Los ciudadanos respiraron aire de justicia, tardía, pero justicia al fin. Los políticos utilizaron el encierro para su campaña y algún poderoso hizo declaraciones para la televisión.

Si hubiese una mínima chance de que algún preso fuese liberado, no sería él. No debe existir un solo ciudadano de bien, que no se alegre por el justo encierro. Los que tenían miedo declararon y un hábil fiscal pudo probar cada delito. Dicen que ningún abogado pudo defender lo indefendible. Lo sentenciaron a cadena perpetua. Pero todo eso fue hace un año.

Hoy es un día festivo, y la costumbre es darle un «regalo» a la ciudad. En este día de fiesta, la gente puede votar para que el gobierno suelte a un preso. El nefasto hombre no aspira ni a soñar ese deseo. La gente lo odia demasiado, piensa. No existe posibilidad de pensar en la libertad... a menos que... existiese alguien a quien la gente odie más que a él. Un violador de niñas. Un caníbal, una bestia que mate ancianas, algún azote venido del mismísimo infierno. Si hubiese tal persona, por lógica comparación, el mafioso podría ganarse el olvido de su condena. De pronto un guardia interrumpe su delirio. Seguramente lo golpeará hasta desangrarlo como le ha sucedido todo este año. Pero el guardia no parece disgustado. Ya no entiendo a este país —comenta el guardia— el maldito pueblo ha votado por hacerte libre y encerrar a otro en tu lugar.

El afamado asesino no da crédito a lo que oye. Algo no está bien, o el país enloqueció o quizá apareció alguien que despierte más odio popular que él mismo. Un escribano constata su firma en el libro de salidas. Es demasiado milagroso, demasiado irreal para una sola tarde. El hombre condenado a cadena perpetua será liberado gracias al mismo pueblo que lo encerró. Afuera le aguardan los reporteros que se apretujan por la primicia. El ladrón gana la calle y los micrófonos lo apuntan. Quieren saber su reacción, necesitan al menos alguna declaración. El mafioso pregunta. Debería responder, pero quiere saber. Pregunta quién es el monstruo que será condenado en su lugar. «Jesús de Nazaret», responde una cronista, «la gente te prefirió a ti, antes que al tal Jesús».

El hombre no entiende, y se abre paso entre la turba. Tiene demasiadas cosas qué preguntar. Tiene libertad pero no la comprende. Y lo que es peor: el nunca creyó necesitar de nadie, mucho menos, de un hijo de carpintero. El tal Jesús tiene que ser demasiado importante para ocupar su lugar o muy loco para ganarse el odio de toda la ciudad. Quien sabe, tal vez se trate de alguien que haga historia y se detiene en el medio de la nada con un solo deseo. Uno tan fuerte como lo fue el de la libertad. El mafioso quiere conocer quién lo reemplazó.

Desde hace dos mil años, todos se hacen las mismas preguntas. Millones, en todo el mundo, se preguntarán por qué el tal Jesús se dedica a cargar con odios ajenos. Por qué reemplaza a delincuentes. Quizá Barrabás no se dio cuenta que necesitaba al Señor porque no se podía imaginar que alguien quisiera sufrir en su lugar. Es demasiado milagroso. Pero es el único camino a la libertad.

Dante Gebel

Fuente: http://www.bibliag3.com/pc_necesita.htm



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