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PARÁBOLA DEL SEMBRADOR.
DATE: 11/28/2007 17:49:50 / MOOD: bendecido

 
PARÁBOLA DEL SEMBRADOR.
La parábola del sembrador, es uno de los más bellos pasajes de la santa Palabra de Dios. Desde el comienzo, el relato es pletórico de belleza poética y contiene una de las más esenciales enseñanzas cristianas.
Esta parábola es de suma importancia. El Señor dice que si no se sabe el significado de ella, no se puede comprender las otras parábolas.
En cuanto a la explicación de los elementos de la parábola y su significado, nos son dados por el Señor, de manera que no vamos a detenernos mucho en ello. Solo diremos lo siguiente, a manera de síntesis:
- El sembrador es el que siembra la palabra (Mr:4:14)
- La semilla es la palabra de Dios. (Lc:8:11)
- Los de "junto al camino" Son los que no creen y no se salvan, porque Satanás les quita la palabra. (Mt:13:19; Mr:4:15; Lc:8:12)
- Los de "en pedregales" Son los que creen por un tiempo y luego, en el tiempo de la prueba, se apartan. (Mt:13:20-21; Mr:4:16-17; Lc:8:13)
- Los que fueron sembrados "entre espinos" Son los que luego son ahogados por los afanes y las riquezas de la vida, de manera que no tienen frutos. (Mt:13:22; Mr:18-19; Lc:8:14)
- Los que fueron sembrados en "buena tierra" Son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia. (Mt:13:23; Mr:4:20; Lc:8:15)
  Como podemos ver, cada persona es una posible “planta”; la cual puede, o no, llevar fruto.
Pero ¿En qué consiste ese fruto?
Veamos: La mayoría de las personas cree que los frutos son las almas de las personas que guiamos al Señor. Pero eso no tiene validez bíblica pues, una persona que lleva la palabra de Dios a otra, es solo un sembrador de la palabra.
El sembrador predica la palabra de Dios, y siempre habrá, entre quienes los escuchan, personas de distinta condición según lo relatado por el Señor.
Es decir, habrá entre quienes lo escuchan gente que se convierta y gente que no haga caso de la palabra.
El predicador no tiene la culpa si entre los que lo escuchan no hay nadie que se convierta a Dios.De manera que sería injusto echarle la culpa y quitarle algo, solo porque nadie se convirtió después de su prédica
Por lo tanto, nos atrevemos a decir, que los frutos no son personas.
Las personas a las cuales llevamos a Cristo, son “hijos espirituales”, pero no son los frutos a los que se refiere esta parábola.
  Ahora bien: Si los frutos no son personas, entonces ¿qué son?
Creemos que los frutos, son las buenas acciones que produce el obrar de acuerdo a la Palabra.
Cuando una persona, que ha oído la Palabra , obra de acuerdo a ella, se dice que esa semilla ( la Palabra ) ha dado fruto a través de esa persona.
Y cuando una persona tiene fruto, el Señor dice que se le dará y tendrá más.
Un ejemplo de esto sería lo siguiente:
Supongamos que yo era una persona que siempre estaba criticando y juzgando a mi prójimo, pero ahora lo he dejado de hacer y ya no juzgo, porque ahora sé que no debo juzgar, pues la Palabra dice: “No juzguéis…” (Mt:7:1) Podemos ver ahí que la Palabra ha dado fruto en mí.
  Bien: Una vez que sabemos qué son los frutos, ahora necesitamos saber qué es lo que se le dará a aquellos que tengan fruto.
Según lo que podemos ver, lo que se le dará es, más conocimiento en cuanto a los misterios. Esto podemos comprobarlo en los siguientes versículos:
 "...Porque a vosotros os es dado conocer los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. Porque a cualquiera que tiene se le dará, y tendrá más, pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado." (Mt:13:11-12)
  En estos versículos podemos ver con claridad lo que se le dará a aquellos que tienen fruto: Se les dará a conocer más misterios, a fin de que lleven más frutos.
Ahora bien: los versículos (Mr:4:21-25; Lc:8:16-18) podemos analizarlos a la luz de (Mt:5:14-16)
 "Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz para poner debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."
  Aquí podemos comprobar que, debido a que somos luz, iluminamos al mundo.
Y ¿Cómo lo iluminamos? ¿Diciendo que somos creyentes? ¿Predicando el evangelio? NO. Lo iluminamos con nuestras buenas obras:
 "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."
  Ahora, si volvemos a la parábola, veremos que el Señor está dando el mismo ejemplo que utilizó en el sermón del monte (el que acabamos de citar) para hablar de las buenas obras.
 "...¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?... Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís. Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará." (Mr:4:21-25)
 Podemos concluir diciendo que los "frutos" son las buenas obras que surgen de nuestro accionar acorde a la palabra de Dios que hemos recibido.
Y si obramos de acuerdo a la palabra que Dios nos ha dado; él nos dará más, para que podamos llevar más frutos de acuerdo a otros misterios que nos revele.
Y aquellos a quienes mas conocimiento se les haya otorgado, más fruto se les pedirá.
Ahora bien: Debido a nuestra buenas obras, las cuales el mundo ve, puede ocurrir (y ocurre, sin duda) que algunas de las personas que nos ven, se vuelvan a Dios.
 "...para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos" (Mt:5:16)
  De manera que ahí vemos una consecuencia de nuestros frutos.
  Para corroborar nuestro análisis, diremos que esta parábola, en los tres evangelios en los que se encuentra, se halla al lado del relato que nos dice que la madre y los hermanos buscaban a Jesús. Y en los tres evangelios el Señor responde
"... todo aquel que hace la voluntad de mi Padre, ese es mi hermano, y hermana y madre" (Mt:12: 50)
"...todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana y madre" (Mr:3:35)
"Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen." (Lc:8:21)
  Esto nos da idea, de que la parábola del sembrador está ligada al hacer de acuerdo a la palabra de Dios. Y aquellos que hacen de acuerdo a la voluntad del Padre, son miembros de la familia de Dios.
si te gusto esta interpretacion como a mi visita citasbiblicas.com


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QUÉ HACER CON EL DINERO
DATE: 09/13/2007 18:02:24 / MOOD: bendecido

QUÉ HACER CON NUESTRO DINERO
 

La gran mayoría de las personas que han comprendido el error doctrinal que es el diezmo moderno, después se encuentran desconcertadas en cuanto a lo que deben hacer con el dinero. Estas personas, luego de haber recibido una enseñanza errónea (algunas durante muchos años) tienen temor de estar faltándole a Dios si no utilizan el dinero en algo referente a la iglesia, si no apoyan a su pastor, etc. Esta sensación de intranquilidad a menudo los hace sentirse culpables ante Dios, y les cuesta administrar su dinero y no saben el manejo que de él deben hacer.Para orientarnos en este tema, vamos a buscar en la Biblia las directivas reales que el Señor ha dado, sin omitir ningún versículo, ni una coma, ni cualquier otro signo gramatical, a fin de conocer exactamente la verdad tal como el Señor nos la ha dado a conocer.El pasaje de la Escritura que vamos a analizar se encuentra en el evangelio de Lucas: (Lc:12:13-34)Como veremos, el tema en cuestión comienza en el versículo trece, (vs.13) no antes. Aunque, a decir verdad, concluye en el versículo cincuenta y nueve. (vs.59) Sin embargo, el tema que nos ocupa, (saber cómo administrar nuestro dinero) se clarifica al llegar al versículo treinta y cuatro, (vs.34) por ello hemos obviado deliberadamente los otros veinticinco versículos, los cuales analizaremos en otra oportunidad si el Señor así lo dispone. Hecha esta aclaración, vamos al análisis:

“Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (vs: 13-15)

Lo primero que necesitamos saber es qué es la avaricia, a fin de saber exactamente de qué nos debemos guardar.La avaricia es el afán desordenado de atesorar riquezas y bienes.Ahora bien: cuando leemos la palabra “avaricia” por lo general no pensamos que el Señor se esté refiriendo a nosotros; pues cada uno de los que estamos leyendo este pasaje, justificándonos a nosotros mismos, creemos que las riquezas que atesoramos es lo correcto; no es ni mucho, ni demasiado.Cualquiera puede estar pensando en este momento: “bueno, tengo cierta cantidad de dinero en el banco, pero no es tanta como otros tienen, es sólo un poco de dinero que guardo por algún caso de enfermedad, o falta de trabajo, etc; de manera que no soy avaro”Esta puede ser en este momento mi manera de pensar, y estoy seguro que lo es también de todo aquel que lee, tenga o no dinero en el banco, porque tal vez no tenga usted una cuenta en el banco, sino que el dinero que posee lo tiene en su casa. En realidad, no importa dónde tenga usted el dinero, ni siquiera importa si tiene dinero o no. Lo que importa es no tener avaricia.Hay muchas personas que no tienen dinero, es decir, no tienen riquezas, pero si las tuviesen las atesorarían pensando en que tal vez algún día les hará falta, ya sea por enfermedad, o por lo que sea.Todas las personas en el mundo piensan de la misma manera: Guardar para los días malos.Pero el Señor dice: “…guardaos de toda avaricia…” Esto es, no atesores nada, ni mucho, ni poco. Nada. ¿Por qué dice esto el Señor? Por que si has de morir mañana, ¿qué sentido tiene guardar?:

“También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre había producido mucho.Y él pensaba dentro de sí, diciendo: Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?Y dijo: Esto haré derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe regocíjate.Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que haz provisto, ¿de quién será?Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.” (Lc: 12:16-21)

Esta parábola enseña que la vida del hombre no consiste en los bienes que el hombre posee. Y que los frutos y los bienes que se atesoran para los días que nos restan vivir, no son útiles cuando el alma deja este mundo. De manera que no sirven para que el alma repose, coma, beba y se regocije.Sintetizando: Los tesoros de la tierra no nos dan garantía de muchos años de vida y tampoco los podemos llevar con nosotros el día que dejemos este mundo. Por otra parte, estos tesoros no tienen valor en el reino de Dios; de manera que es una necedad guardar y acumular riquezas.Por eso el Señor dice: “Mirad, y guardados de toda avaricia…”En otras palabras: “No os hagáis tesoros en la tierra…” (Mt:6:19)Ahora bien: Tal vez usted se pregunte, (al igual que yo) ¿Qué comeremos, y qué vestiremos mañana si hoy no guardamos? Veamos:

“Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo?Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿Por qué os afanáis por lo demás?Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? (Lc: 12:22-28)

Verdaderamente no creo que pueda expresarse con más claridad. El Señor dice, de una manera sencilla y clara, que no debemos afanarnos pues Dios cuida de nosotros.Pero, por si no ha quedado claro, sigamos leyendo:“Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.” (vs: 29-30)Ahora sí está claro ¿verdad? “no os preocupéis…” La gente del mundo se preocupa y busca estas cosas, pero usted y yo, no tenemos motivos para preocuparnos por ellas, básicamente porque no somos de este mundo.Veamos si entiendo: El Señor dice: No te hagas tesoro en la tierra pensando en el mañana. No te hagas tesoro, y tampoco te preocupes por el mañana; pues no sabes si mañana estarás aun en esta tierra, y si lo estás, el Padre celestial te proveerá lo que necesites, esto es: alimento y vestido.(¿Significa esto que no debemos trabajar? No. De ninguna manera. No es ese el tema que el Señor está desarrollando. El Señor está diciendo que no debemos acumular riquezas pensando en el mañana y poniendo nuestra fe en las riquezas. No está hablando de dejar trabajar.)Bien:Hasta aquí el Señor dice lo que no debemos hacer: No atesorar, ni preocuparnos.Ahora, el Señor nos indica lo que sí debemos hacer:

“Más buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.” (vs:31)

¿Qué es buscar el reino de Dios? Veamos:

“No temáis manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye.” (vs: 32-33)

“No temáis” dice el Señor, pues sabe que lo que nos está diciendo nos causará temor. Porque desprendernos de lo que poseemos, (sea mucho o poco lo que tengamos) es algo que provoca en el hombre una sensación de inseguridad.El pensamiento humano es más o menos así: “Si vendo lo que poseo y doy limosna, me quedo sin nada para mañana; tal vez, si supiera que he de morir mañana lo haría, pero en el caso de que no muera, lo voy a necesitar”Ese es el pensamiento humano y el Señor lo sabe, por eso dice: “no temáis”Ahora bien:¿Qué sucede cuando damos limosna desprendiéndonos de lo que poseemos?La respuesta es: estamos invirtiendo en el cielo. Es decir, en vez de estar acumulando en la tierra, estamos haciéndolo en el cielo. Nuestro tesoro celestial es mayor a medida que más limosna damos a los pobres.El dinero debe ser invertido en dar a los pobres.El Señor nunca dice: “da el diezmo a la iglesia” o “invierte en los misioneros” No. Nada de eso dice el Señor. El Señor no hace diferencias, se le debe dar a todo aquel que no tiene qué comer, o con qué cubrirse. Obrando así, hacemos la obra del Señor, quien nos da de comer, y también nos viste.El Señor nos invita, como hijos suyos, a cumplir con su obra.Por ello es que el dinero debe ser invertido en quien no tiene qué comer, o con qué vestirse; sólo así se atesora en el cielo. Recuerde que los ejemplos que el Señor ha dado en este pasaje, son: “los cuervos”, a quienes Dios da de comer; y “los lirios”, a quienes el Señor viste. Por ello es que decimos que se trata de alimento y abrigo. Veamos lo que el Señor le dice al joven rico:“…vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme (Lc:18:22)Vemos que la única manera de hacer un tesoro en el cielo, según la Biblia, es dando a los que nada tienen.Ese tesoro celestial, está formado por frutos y bienes eternos; los cuales no se devalúan, no se arruinan, no envejecen, no se deterioran y nadie puede robarlos.

Veamos algunos ejemplos bíblicos que confirmen esta afirmación: 1- En los comienzos de la iglesia se ayudaba a los necesitados::“Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.” (Hch: 4:34-35)Nótese que no se repartía entre toda la iglesia, sino sólo entre los necesitados, y según lo que estos necesitaran: comida, o vestido.Nótese además, que ninguna persona está obligada a desprenderse de lo que posee. Ni aun en los primeros días de la iglesia se pedía esto. En cuanto a esto, Pedro le dice a Ananías:

“Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? Y vendida, ¿no estaba en tu poder?” (Hch:5:4)

Así pues, no estamos diciendo que si usted tiene una heredad, tiene la obligación de venderla. Tampoco estamos diciendo que tiene que vender todo lo que posee y dárselo a los pobres. Eso es algo que usted, y solo usted debe decidir. No estoy tratando de incentivarlo a que lo haga. No crea que lo estoy motivando a hacerlo. No. Nada de eso. Solo estoy analizando la Escritura a fin de darle una respuesta a todos aquellos que quieren hacer la voluntad de Dios en cuanto a las finanzas.Bien. Sigamos con los ejemplos:

2- Pablo enseñó que se debía trabajar para tener con qué ayudar a los necesitados:“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados…” (Hch. 20:35)

3- Las iglesias de Macedonia y Acaya, reunieron una ofrenda para enviar a los pobres de Jerusalén: “Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén” (Ro: 16:26)(Esta ofrenda es la que se trata en los capítulos ocho y nueve de la segunda epístola a los corintios)Nótese que la ofrenda era sólo para los pobres.

4- La única recomendación que los apóstoles: Jacobo, Pedro y Juan, dieron a Bernabé y Pablo, fue que no se olvidaran de los pobres: “Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer.” (Gál: 2:10)

5- También es digno de destacar que Cornelio era un hombre que "hacía muchas limosnas al pueblo y oraba a Dios siempre" y estas "oraciones y limosnas subieron para memoria delante de Dios." (Hch:10:1;4)

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo se debe utilizar el dinero según las indicaciones de la Escritura. -Nos resta aclarar, que no es bueno ante Dios, quitarles a los pobres para darles a los ricos:

“El que oprime al pobre para aumentar sus ganancias, o que da al rico, ciertamente se empobrecerá” (Pr: 22:16)Nótese que esto es precisamente lo que se logra con la falsa doctrina del diezmo moderno.

-Se debe dar a quien tiene menos que nosotros, para que haya igualdad:

“Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez, sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad.” (2Co: 8:13-14)

Los pastores, si verdaderamente son discípulos de Cristo, no debieran tener riquezas, pues el Señor a quien representan, no tenía posesiones. “…el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.” (Mt: 8:20) Todo pastor debe ser ejemplo de la grey, de manera que para ser coherente con lo que Cristo enseña, debiera vender sus posesiones y dar limosna, limitándose a tener sustento y abrigo: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.” (1Ti: 6:6-8)Hay muchos cristianos que diezman porque creen que esa es la voluntad del Señor; pero se equivocan. Cada cristiano que quiera atesorar bienes y frutos para la eternidad, debe ayudar a los necesitados, socorrer a los pobres, visitar a los enfermos y dar a los que nada tienen.Un día el Hijo del Hombre vendrá en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria. Tal vez usted sea uno de aquellos a los cuales el Señor diga:

“…venid benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” (Mt: 25:34-40)

Ante cualquier duda, comentario, o desacuerdo sírvase enviarnos un correo a citasbiblicas@yahoo.com.ar. No olvide mencionar los versículos donde basa sus argumentos.



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EXISTE EL DON DE LENGUA?
DATE: 08/10/2007 18:20:45 / MOOD: pensativo

EL DON DE LENGUA

ESTE ARTICULO ME PARECIO MUY INTERESANTE, PUES HE ASISTIDO A MUCHAS IGLESIAS DONDE HE VISTO ESPECTACULOS QUE ME HACEN DUDAR DE LA VERACIDAD DE LO QUE ALLI EXPONEN, MI INTENCION NO ES HACERTE SENTIR MAL SI CREES QUE POSEES EL DON SI NO QUE INVESTIGUES AL RESPECTO:

El don de lenguas es uno de los dones de mayor popularidad entre el mundo autodenominado “cristiano”. Existe una gran cantidad de personas que afirman tener el don de lenguas; a tal punto, que difícilmente alguien allegado a los cultos evangélicos no se haya tropezado alguna vez con una persona que asegura tener ese donMuchas de las consultas que tenemos a diario están referidas a este don. ¿Qué hay de cierto acerca de él?La gran mayoría de las personas que afirman tener el don de lenguas en realidad no lo posee. Sólo están sugestionadas y creen tener ese don, aunque en su interior dudan que esa fuerza que los impulsa a hablar de manera ininteligible provenga del Espíritu Santo.Existen además de los “sugestionados” otra gran cantidad de personas que solo aparentan hablar en lenguas. Es decir, hacen como que hablan alguna lengua aunque en realidad no dicen nada coherente.Y por último, debemos reconocer que existe una minoría, (pequeña si se la compara con los otros dos grupos) que verdaderamente posee ese don.Antes de referirnos a estos verdaderos creyentes, vamos a analizar un poco lo que se dice acerca del don de lenguas.

DISTINTOS ARGUMENTOS SOBRE UN MISMO TEMA:

Hay diversas interpretaciones entre las distintas denominaciones: Por un lado están los que aseguran que ese don sigue en vigencia; y por otro lado están los que lo niegan.Estos últimos apoyan sus dichos en el siguiente pasaje:

“El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.” (1Co:13:8-9)

Bueno, hemos de coincidir que si nos basamos en este pasaje para decir que el don de lenguas en la actualidad no tiene vigencia, entonces tampoco tienen vigencia la profecía y la ciencia.Ahora, si decimos que el don de ciencia no tiene vigencia, entonces estamos ante un verdadero problema.Pero lo cierto es que el pasaje en cuestión dice que “cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte (la ciencia, la profecía y la lengua) se acabará.”Ahora cabe preguntarse: ¿Cuándo vino lo perfecto para que lo que era en parte se haya acabado?Los defensores de esta hipótesis, dicen que “lo perfecto” es la palabra de Dios. Es decir, suponen que Pablo se refiere a la Biblia cuando dice “lo perfecto”Es justo reconocer que eso es solo una suposición, pues no es lo que el pasaje deja entrever. En ningún momento Pablo dice que lo perfecto, (en este pasaje) sea la palabra de Dios.En mi opinión, lo “perfecto” está relacionado con “conocer” y “ver”Veamos lo que dice el versículo doce, dentro del contexto:

“El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará... Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.” (1Co:13:8-12)

En base a este versículo podemos comprobar que cuando venga "lo perfecto" dejaremos de ver "oscuramente" y veremos "cara a cara" Otra de las cosas que sucederá, cuando venga "lo perfecto" es que dejaremos de conocer "en parte" y "conoceremos como fuimos conocidos".De manera que, otra vez nos preguntamos: ¿Cuándo comenzamos a ver “cara a cara”? ¿Cuándo dejamos de ver “oscuramente”? ¿cuándo dejamos de conocer en parte? y ¿Qué es eso de que conocemos como fuimos conocidos?Los creyentes, en la actualidad, poseemos las primicias del Espíritu. (Ro:8:23) Es decir, solo tenemos parte del Espíritu de Dios, por eso Pablo dice que conocemos “en parte” y vemos “oscuramente”Sólo tenemos las primicias del Espíritu, y esto será así, hasta la redención de nuestro cuerpo.Veamos lo que dice el versículo:

"Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo." (Ro:8:22-23)

En base a esto, creemos que "lo perfecto" acontecerá el día de la redención de nuetro cuerpo. De manera que, en mi opinión, aun "lo perfecto" no nos ha llegado. Y si "lo perfecto" aun no ha llegado, entonces debemos admitir que los dones aun siguen vigentes; pues lo que da por terminado aquello que es "en parte", es la llegada de "lo perfecto."A nuestro entender todos los dones tienen vigencia en la actualidad.Pero esto no significa que todos aquellos que dicen poseer ese don, en verdad lo tengan. Al contrario, creemos que muy pocas personas poseen ese don.Pensamos que la mayoría de nosotros jamás se ha cruzado con uno de estos verdaderos creyentes.

ALGUNAS CONSIDERACIONES A TENER EN CUENTA:

-Toda persona que posee un don del Espíritu Santo, tiene dominio sobre ese don. (1Co:14:32) De manera que no se justifica que hablen y hablen sin poder detenerse, como hacen aquellos que hemos presenciado. -Toda persona que tenga el don de lenguas debe pedir en oración poder interpretar lo que dice y si no, no hablar.(1Co:14:13)-Creemos que no es necesario estar “tocado” por el Espíritu en determinado momento para hablar en lengua; sino que la persona que posee ese don, puede hablar a voluntad cuando lo desee, y callarse cuando es necesario que así lo haga.

-Todas las personas con las cuales nos hemos encontrado que decían tener el don de lengua, reconocieron ignorar lo que decían.Ahora bien: Si ellos no saben lo que dicen: ¿Cómo podemos decir “Amén” si ni siquiera ellos saben lo que dicen?-A nuestro entender, todas esas personas hablaban dominadas por un espíritu, pero no precisamente el Espíritu Santo.

-Esto no quiere decir que no haya personas que verdaderamente posean ese don. Reconozco que si nos guiamos por lo que la Escritura dice, ese don, (y todos los dones) aun sigue vigente.-Finalmente, creemos que por ahí andan personas bien intencionadas que verdaderamente poseen el don de lengua. Aunque debo confesar que nunca en mi vida me crucé con uno de estos hermanos.

Ante cualquier duda, comentario, o desacuerdo, sírvase enviarnos un correo a citasbiblicas@yahoo.com.ar&nbs p;



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