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Administrando los recuerdos
DATE: 06/07/2008 08:46:10 / MOOD: bendecido

Cuando pasa un periodo de tiempo, no siempre todo lo que pasa es bueno. Tenemos que contabilizar las cosas que nos han sucedido que no son tan buenas. Es rara la persona que termina un periodo de tiempo invicto. Hace poco, estaba viendo las estadísticas del fútbol americano, y me enteré que un equipo rompió el récord de terminar la temporada con sólo juegos ganados, el último que había logrado esto lo hizo en 1972. El problema es que tratamos de medir nuestro tiempo de vida en términos de que todo tiene que ser ganancia, y  a veces, no todo lo es. Siempre hay alguien que establece un récord y otro que lo supera. A veces, cerramos el año con bastantes victorias, pero también con algunos fracasos. Hay quienes ganaron a alguien, pero perdieron a otro. Es difícil tratar de medir la vida por lo que ganamos; también se puede medir de la manera que reaccionamos ante nuestras perdidas. Algunos recibieron un óleo de gozo y al día siguiente, estaban llorando por alguna pena.

Génesis 41:51 "Y llamó José nombró a su primogénito Manasés, que significa “el que hace olvidar”.

Pienso que todos necesitamos un Manasés. Entrar en un periodo de tiempo en el cual podamos decir: “Y Dios me ha hecho olvidar”. La memoria se administra. José fue un hombre que tuvo un par de sueños y se los contó a su familia. A sus hermanos no muy les gusto, lo persiguieron y lo metieron en un pozo. Querían matarlo, pero el mayor en lugar de matarlo, decidió venderlo como esclavo. Lo compró Potifar de Egipto. Dios lo hizo prosperar en Egipto y este hombre creció, administró todo bien, hasta que la esposa de Potifar decidió que lo quería para ella. Y empezó a seducirlo día tras día, hasta que un día José salió corriendo desnudo. Eso quiere decir que lo pensó, a nadie lo desnudan si no lo piensa. Pero si salió desnudo, es porque lo desnudaron. No salga con el cuento de “¿a qué hora me pasó esto?”  O “¿a qué hora me volvió a pasar? No pasa sin que uno se dé cuenta. Y a José lo acusaron de acoso sexual y lo metieron a la cárcel. Estando ahí, interpretó el sueño de dos personas, lo cual lo llevó a tener la posición de un profeta. Luego, el Faraón tuvo sueños, él los interpretó, hasta que lo pusieron detrás del trono.

La vida no fue fácil para él, ya que se calcula que inició todo esto a los diecisiete años de edad, pero mantuvo su corazón recto y Dios lo sostuvo a él en las pruebas. Me identifico con todas las personas en la Biblia, que caemos, nos levantamos, necesitamos otra oportunidad. Hay una identificación con todas ellas, ya que si Dios les dio una oportunidad a todas ellas, seguramente te la dará a ti.

José no dejó que las cosas desparecieran solas, se propuso a hacer algo. Al primer hijo le puso Manasés, para que cada vez que llamara a su hijo, dijera: “el que hace olvidar, ven”. Se le olvidó todo. Tenemos que hacer algo para olvidar lo que no es digno de ser recordado, pero a veces lo negativo puede más en nuestra mente. Los malos recuerdos producen algo negativo en nuestra vida, nos cuesta ejecutar algo en la vida con soltura, seguridad, fe, porque el recuerdo del fracaso nos está agobiando y efectuando nuestra ejecución. Tiene que comprender que ese mal momento debe pasar. Metemos en la memoria, momentos tan duros en la vida que perjudican nuestro ejecutar en momentos que necesitamos la confianza para hacerlo. Las caídas se impregnan en nuestra memoria y cómo cuesta hacer algo bueno, cuando ese recuerdo se vuelve casi un demonio que nos acosa a la hora de hacer las cosas. Rompiste con el novio, fue un mal momento, pasan meses, años, y alguien se te declara y sigues en el pasado. Somos especialistas en guardar malos recuerdos, pero hay que borrarlos, hacer el esfuerzo de olvidarnos de ellos. El término “olvidar” aquí no es que no me recuerdo que pasó. Si su esposo falleció, y es una viuda, nadie le va a decir que no se recuerde. O sufrió un divorcio después de veinte años de casados. Pero se refiere a ese “olvidar” de “ya dejé eso”. A ese olvidar me refiero, sino se impregna en el corazón. ¿Quién de ustedes toma fotos de los malos momentos y guarda un álbum de ellos? ¿Quién de ustedes le dice a su hijo: “compré esta cámara digital, la enfocas y cuando tu papá venga y me meta una buena trompada, vos tomas la foto, porque año con año quiero ver la foto y ver que los dientes salieron volando”? ¿Quién toma esas fotos? Sólo un psicópata, enfermo.

Un familiar suyo pudo haber fallecido en un accidente de auto, pero usted no abre el álbum para recordar eso. ¿Por qué no maneja su memoria igual? Constantemente revisamos las imágenes de los malos momentos, que dejan la imagen y la traes justo cuando no hay que traerla. Esos momentos difíciles no vale la pena guardarlos, vienen a tu mente en el momento menos adecuado. Tuviste un buen día con tu familia, te dieron el ascenso y ¿qué pasa en la noche? Se aparece la fotografía de eso que pasó, que fue malo. No te digo que lo olvides en el sentido que uno va a tener amnesia. Pero a pesar de que pasó, quizás tuviste en ese matrimonio momentos buenos, ¿por qué no recordar eso? ¿Porque hubo malos momentos? ¿Cuántos de ustedes han sufrido un desengaño con un amigo que siempre estuvo contigo, pero justo el día que según tú, más lo necesitaste, no estuvo ahí? Decimos: “Pero si hubiera estado en ese…” ¿Cómo sabemos que no habrá otro en que lo necesites más? Tomamos todos los buenos momentos y los ponen en el bote de la basura. Hacemos eso porque somos afectados más por lo malo que por lo bueno. Cien cosas buenas deberían de opacar las malas, pero las malas están opacando las buenas. Creo que no es justo. Hay cosas malas ocurriendo, pero no las metas en tu memoria y dándole play, lo grabas y lo quieres volver a ver. ¿Por qué no le damos play a los buenos momentos, a las victorias? ¿Por qué no en lugar de pensar en el penalti que falló, pensamos en los que no falló? Debo pensar en los que no fallé para inspirarme en el siguiente. Si te inspiras en los momentos en que no has fallado, seguramente vas a lograrlo. Pero si siempre piensas en lo malo, nunca vas a estar inspirado para lo bueno.

No den inicio a su nueva etapa sin hacer lo que hizo José: Nombrar el día “Manasés” en que olvidaré, en que Dios me hará olvidar todo ese trabajo y sufrimiento que un día tuve y me voy a recordar de los buenos momentos que he tenido en mi vida. Normalmente, guardamos las fotografías de cosas buenas, bonitas. Abres el álbum, ves a tu hija cumpliendo años, su primer día de colegio; ves sus fotos con la pureza que tenían en sus ojos en esos momentos y te inspiras para creer en un futuro mejor. Ves las fotos de una reunión alegre, bonita, y empiezas a recibir una manera diferente de pensar. Sientes cosas diferentes, buenas. El Señor nos dio la vida y debemos aprender a vivirla. No podemos vivir pensando en las cosas malas que nos han pasado. Cada año tomo mi auto, lo manejo a veces solo, a veces con mi esposa o mi familia, voy a los lugares donde crecí. Me paro frente al parque donde crecí, donde jugué, donde hice deporte y empiezo a meter a mi mente todos los recuerdos que tuve ahí. No dejo que los recuerdos de una familia disfuncional me afecten, más bien le meto a mi memoria los recuerdos buenos.

¿Qué recuerdos tienes? Recuerdo el carro de madera en el cual alguien me empujaba para jugar; las tablas que se ponían, y unos palos al frente con cojinetes que se para jalar las carretas con la bicicleta. Recuerdo cuando me metí debajo de un camión porque salí ileso, recuerdo los días de colegio, etc. Lo que quiero decirte es que José mismo, un hombre honesto, que todo lo que hacía prosperada, tuvo que decir “no voy a recordarme más de las cosas malas que pasaron en mi vida, sino que Dios me sacó de todas”. Pablo dijo: “Una cosa hago, me olvido ciertamente de lo que queda atrás”. José decidió recordar cuando lo vendieron o cuando se volvió administrador de todo lo que tenía Potifar; cuando estuvo en la cárcel o cuando la administró; cuando interpretó el sueño o cuando se volvió gobernador de todo Egipto. Quiero que revises tu último periodo de vida, quiero que pienses en las cosas malas que pudieron ocurrir, las cosas malas que ocurrieron. Quiero que con esas cosas malas que pasaron en tu mente en ese momento, pienses en tu futuro. No hay futuro, bórralas. Ahora quiero que vuelvas a pensar en las cosas buenas, no quiero que pienses en quién te abandonó, sino en quién no lo hizo; no en los que te rechazaron, sino en quién no lo hizo. Tienes que encontrarlos. Ahora quiero que pienses en tu futuro, se ve un buen futuro. Administra tu memoria; toma tiempo para pensar en todo lo bueno que ha pasado y dile a los malos momentos: “No tengo tiempo para ustedes, no son dignos de mi sueño, de mi paz en el hogar, ni de un solo momento de mis pensamientos”. Y muévete adelante, que Dios te está acompañando en tu vida. ¿Cuántos vieron un mejor futuro? Así se construye un futuro, no tienes que ver antes de que pase.



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Administra tu Memoria
DATE: 06/07/2008 08:05:23 / MOOD: bendecido

Génesis 41:51-52 Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.    Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.

José contó con la bendición de Dios todo lo que hacía prosperaba y tuvo que tomar la decisión de olvidar cosas de su vida para que no dañaran su futuro, por eso es importante aprender a administrar nuestros recuerdos. Las personas que recuerdan malos momentos son personas que les cuesta avanzar en la vida.

En un álbum de fotos se guardan recuerdos de buenos momentos, no de malos, de la misma forma deberíamos permitir que en nuestra memoria se graben los momentos buenos y olvidar los malos para seguir adelante.

El mejor jugador de golf del mundo dio una conferencia de este deporte y dijo: “En el último hoyo de un campeonato jamás fallo un tiro de tres pies” entonces un hombre levantó la mano y le dijo: “Disculpe que lo contradiga, sé que es el mejor jugador del mundo, pero yo lo vi en Inglaterra fallar un tiro a menos de un pie” el jugador se lo negó y volvió a repetirle “usted falló y lo tengo filmado” entonces el jugador volvió a responderle y le dijo “nadie puede saber mejor que yo porque yo lo tiré”.  Al final de la conferencia el hombre estaba molesto y habló con un amigo que era psicólogo de deportistas profesionales y le dijo que cómo era posible que el jugador hubiera negado la falla si él lo había visto fallar, el psicólogo le dijo que los jugadores profesionales no es que nunca fallen, es que nunca lo recuerdan porque la próxima vez que jueguen puede recordar el fallo y eso los puede hacer perder.

No se puede restaurar una relación y salir adelante en la vida si constantemente se está recordando las faltas que alguien más cometió contra usted o las faltas que usted cometió en contra de alguien.

Isaías 43:25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.

Dios nos recomienda hacer lo que él hace, él también trabaja con su memoria, él no recuerda malos momentos, él dice “Yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo”.  Cuando Dios te perdona no sólo lo hace por ti sino por amor a él.  Cuando perdonas a alguien debes hacerlo por amor a la persona y por amor a ti, debes perdonar para poder conservar una relación.  Dios te perdona porque quiere continuar contigo, no quiere separarse de ti.  Dios se ama tanto que está dispuesto al olvidar lo que has hecho con tal de no martirizarse a él mismo, los malos recuerdos atormentan.  Si Dios decide olvidar, nosotros también debemos hacerlo.

Hice una prueba de cómo los recuerdos influyen en nuestro cuerpo, estaba haciendo ejercicios cardiovasculares y empecé a pensar en cosas buenas de pronto una sonrisa en los labios, hice los ejercicios con más energía y rapidez, luego empecé a pensar en cosas malas que he pasado y la presión arterial empezó a bajar, parece que si hay una conexión entre nuestros pensamientos y nuestra reacción física.

Aprenda a administrar su memoria, cuando esté pasando por momentos malos piense en lo bueno y la paz llegará, la paz de Dios está asociada a nuestros pensamientos.

El Capítulo 11 del Libro de Hebreos, es un Capítulo de recuerdos, Dios recuerda a Abraham por su fe, a Sara que siendo estéril tuvo un hijo, recuerda la fe de Jacob, la ofrenda de Abel, recuerda a Noé que por fe construyó el arca y se salvó toda su familia, a Moisés que en lugar de poner su mirada en las riquezas de Faraón la puso en el Invisible, recuerda la fe de David, de Gedeón, Dios recuerda la fe de Sansón, no recordó lo malo que hizo. 

Voy a demostrarles bíblicamente como Dios sí se olvida de los pecados, en Hebreos 11 no habla de lo malo que los hombres hicieron, todos sabemos que David pecó, se acostó con una mujer que no era de él, mandó al esposo a la batalla para que muriera, Abraham quiso entregar a su esposa como hermana a un rey.  Sansón descubrió el secreto de su unción a Dalila, se acostó con rameras, tomó el panal de miel que estaba en el cuerpo muerto de un león lo cual era inmundo, le sacaron los ojos pero en el Nuevo Testamento no se encuentra un solo pecado de Sansón sencillamente porque el Espíritu Santo no lo inspiró, él no puede recordarse de los pecados porque dice la Escritura “Jamás me acordaré de ellos”.

Si Dios deja atrás los malos momentos, Dios es feliz, nosotros podríamos hacerlo un poco más feliz, usted es feliz en su familia pero si sus hijos se portan mejor usted sería un poco más feliz. En lugar de darle malos momentos al Señor démosle buenos momentos porque esos son los que él recuerda.  En Malaquías dice que hay un libro de memoria de Dios donde están escritos todos los logros que has tenido, ese es el libro que el Señor revisa, él revisa los buenos momentos que ha pasado con nosotros. 

Filipenses 3:12-14 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.  Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Debes alcanzar aquello para lo que fuiste alcanzado.  Si lo aplicamos a la vida cotidiana, usted debe terminar el trabajo para el cual lo contrataron en su empresa, yo tengo claro mi llamado, mi llamado es ganar este país y los que pueda para Jesucristo, teniendo claro eso debo de moverme, debo discipular, enviar, debo poner en los medios la palabra porque teniendo claro para qué me llamaron tengo claro lo que tengo que hacer.  Pablo dice me voy a esforzar para alcanzar aquello para lo cual fui alcanzado.

Este es un buen año para ordenarnos, si quiere que este sea un buen año debe olvidar lo malo que ha pasado.

Hay tres frases que aplico a mi vida que han colaborado a que sea feliz:

-  “Cero complicaciones” - no complique las cosas.

-  “Ya pasó

-  “Hay mejores cosas de que hablar” - Converse cosas buenas

Salmo 103: 1-5 Bendice, alma mía, a J(oleole) emanová,     Y bendiga todo mi ser su santo nombre.   Bendice, alma mía, a J(oleole) emanová, y  no olvides ninguno de sus beneficios.  El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;  El que rescata del hoyo tu vida,     El que te corona de favores y misericordias;  El que sacia de bien tu boca     De modo que te rejuvenezcas como el águila.

Dios perdona, sana, rescata, corona, sacia, está hablando en tiempo presente, no en pasado, el tiempo en el que estas palabras están conjugadas es “estado actual de acción, algo que se está haciendo constantemente”.  El no es el que te perdonó, es el que te sigue perdonando; no es el que te sanó, es el que te sigue sanando; no es el que te rescató es el que te sigue rescatando, el que te sigue bendiciendo.

La palabra rejuvenecer quiere decir renovar o reparar, el águila se repara cuando se arranca las plumas, cuando se rompe el pico contra la roca porque sabe que si no lo hace puede morir, sangra, pero lo logra, se rejuvenece, por eso José dijo: “Mi segundo hijo se llama Efraín porque Dios me ha hecho fructificar en medio de mi aflicción”.

Usted puede ver las aflicciones como algo dañino o como algo de donde se puede resurgir, novar, rejuvenecer.

Salmo 103:2 Bendice, alma mía, a J(oleole) emanová, no olvides ninguno de sus beneficios.

Hay dos formas de aplicar el verbo “olvidar” una tiene que ver con el pasado “Olvídate de todo el trabajo y sufrimiento de tu pasado” pero nosotros no podemos movernos hacia adelante si nos olvidamos de otras cosas.

En este versículo dice que no te olvides sus beneficios, normalmente los beneficios acompañan a algo más, si compras un celular obtendrás los beneficios que la compañía te ofrece, “Bendice alma mía a J(oleole) emanová y no olvides ninguno de sus beneficios” no puede tener los beneficios de un celular sin comprar el celular, usted no puede tener los beneficios de J(oleole) emanová sin tenerlo a El,  pero todos los que lo tenemos no olvidemos de sus beneficios, junto con él viene un paquete completo, si me voy a mover este año hacia adelante voy a olvidar los malos momentos pero me voy a recordar de lo que tengo, tengo un Dios, tengo un Señor que junto con su vida me dio sus beneficios.  

Cada día que camines camínalo en la certeza y en la fe de que tienes beneficios que recordarte, debes levantarte cada día y decir “Alma mía no te olvides que él es el que hoy te sana, el que hoy te corona, el que hoy te rescata”.  Por qué ver lo que perdiste si tienes beneficios para HOY. No le reste poder a lo que Dios tiene, úselo, alégrese y gócese en el día que Dios hizo para usted.

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De los regalos a las recompensas
DATE: 04/29/2008 08:37:05 / MOOD: bendecido

La muerte es la recompensa por haber pecado, sin embargo, la vida eterna es un regalo. El Señor no le debe a nadie vida eterna porque sino dijera que la paga a tus buenas obras es la vida eterna, pero Él no dice así. Su Palabra dice que la paga del pecado es muerte, mas la dádiva y el obsequio de Dios es la vida eterna. La salvación es tan cara, pero tan cara que sólo gratis se puede recibir.

En Romanos 6.23 dice: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.

En este versículo puedes notar que hay paga y hay regalo, y que son dos cosas diferentes. La primera es una recompensa y la segunda es un obsequio.

La paga de todo el que ha pecado será la muerte y no hay excepción. Quizá digas que en tu caso no es para tanto, pero es igual. De manera que sólo hay pecadores bien educados y otros no tanto. Hay pecadores que dicen malas palabras todo el día y otros bien refinados que con elegancia entrarán por las puertas del infierno. Pecadores corrientes, vulgares y otros refinados que entrarán al infierno diciendo: “¿Y no hay aire acondicionado?”. La muerte es la recompensa por haber pecado, sin embargo, la vida eterna es un regalo. El Señor no le debe a nadie vida eterna porque sino dijera que la paga a tus buenas obras es la vida eterna, pero Él no dice así. Su Palabra dice que la paga del pecado es muerte, mas la dádiva y el obsequio de Dios es la vida eterna. La salvación es tan cara, pero tan cara que sólo gratis se puede recibir.

La gente está acostumbrada a quererle pagar a quien no le debe. Si has pecado en contra de Dios, ¿por qué crees que dándole dinero a un enfermo, el Señor te debe perdonar lo que le hiciste a Él? Por ejemplo, si yo peco contra mi esposa, no tengo por qué llevarle flores a la tuya, debo llevarle flores a la mía.

En la vida, Dios da regalos, pero también da recompensas. La vida eterna es un regalo inmenso. Tener un hijo es un regalo. Hay gente que era estéril y ahora tiene un hijo, quizá no merecían el milagro, pero Dios se los regaló. De hecho, el conflicto más grande para recibir un milagro es saber si lo merezco o no. ¿Puedo ser sana del tumor que tengo en el vientre, cuando aborté en el pasado dos veces? No, no eres digna de ningún milagro, pero la misericordia de Dios te lo puede otorgar. ¿Puede alguien ser sano de sida si en su interior dice: “¿Cómo voy a ser sano si fui homosexual”? Por supuesto, porque la sanidad será un milagro que Dios te da, que no te lo dará de acuerdo a lo que has hecho, sino de acuerdo a su eterna misericordia.

 

¿Cuál es el problema del pueblo cristiano, evangélico y religioso? Que vive sentado esperando que Dios le regale todo. Tú no has ido más allá porque te quedaste esperando que el Señor te dé sólo regalos, cuando Dios tiene recompensas. Los hijos son un regalo, y los buenos hijos son una recompensa de la buena educación que les has dado. Dios te regaló la empresa, sólo la abres y te vas a jugar golf creyendo que el Señor tomará cuidado de tu empresa, entonces, cuando llegas le dices: “¿Dios, ya trabajaste?” Claro que Dios te puede regalar una empresa, pero una empresa exitosa es una recompensa a los que trabajan bien. La casa y las riquezas son herencia de los padres, eso es un regalo. Tú debes trabajar para regalarle una casa a cada uno de tus hijos.

Tú puedes ser lleno del Espíritu Santo, Él lo prometió como un regalo. Pero ser usado continua y permanentemente bajo la unción del Espíritu Santo, es una recompensa. En el contexto de la unción, la Biblia dice que Dios le dará su Espíritu a los que le obedezcan. La sanidad puede ser un regalo hoy, y se va ir el cáncer en el nombre de Jesús, y la buena salud es una recompensa a quien se cuida, al que come bien y hace ejercicio.

La Biblia dice que la casa y las riquezas son herencia de los padres, más de J(oleole) emanová la mujer prudente. Es decir, la mujer prudente es un regalo de Dios. Ahora bien, un buen matrimonio es una recompensa al hombre que sabe tratar bien a su esposa. La esposa que sabe tratar bien al esposo y los padres que saben tratar bien a sus hijos, los hijos que responden con obediencia a sus padres y la sumatoria de todo eso te da una excelente familia.

En Mateo 6:16 dice: “Cuando ayunéis, no seáis austeros como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan: de cierto os digo que ya tienen su recompensa”.

¡Imagínate! Hasta los que ayunan mal tienen su recompensa. El ayuno es tan poderoso que hasta hacerlo mal tienen recompensa. Ayunar es algo que trae recompensa. Eso quiere decir que puedes estar en el mundo de los regalos de Dios y cuando empiezas a ayunar, te empiezas a mover al mundo de las recompensas. En otras palabras, el que ayuna puede llegar a obtener algo que los que no ayunan no logran; porque hay una recompensa a los que ayunan.

Hay quienes ayunan mal y obtienen su recompensa. Algunos ayunan para bajar de peso y disfrazan su dieta de ayuno espiritual. Entonces, cuando se ven al espejo, ya tienen su recompensa. Otros ayunan para que la gente diga: ¡Wow, cómo ayuna! Es un gran hombre de Dios. Y como eso es lo que están buscando, su ayuno ya fue recompensado. Es decir, hasta los que ayunan mal, reciben su recompensa y los que no ayunan ni esa recompensa reciben.

En el verso 17 dice: “Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

Eso no quiere decir que la gente no sepa que ayunes, quiere decir que no lo hagas para que las personas se enteren que ayunas. Quiere decir que no lo hagas para que eso sea tu recompensa, porque si eres joven y llevas siete días de ayuno y tu mamá te pregunta por qué no comes y no le dices, va a pensar que estás enfermo. Debes decir que estás ayunando en el espíritu, y tus padres te dirán que van a orar por ti. Eso no quiere decir que ya tengas tu recompensa.

Si lo que queremos es ayunar para que todo el mundo lo sepa, ya tenemos nuestra recompensa, igual serás recompensado lo hagas mal o bien, pero las dos tienen una recompensa en público. Si ayunas para que la gente te admire, ya tienes tu recompensa, porque la gente sabe, mira y observa. Pero no se trata de hacerlo sin que nadie sepa, lo que la Escritura dice es que no lo hagas para la opinión de la gente, sino que para tu Padre que ve en secreto, y Él te recompensará en público. O sea, que si lo haces mal para que la gente mire, tu recompensa es que la gente mire que ayunas, pero si lo haces para el Señor, tu recompensa será otra. No el ayuno en sí mismo, ni que te mire la gente, sino será otra que la gente podrá ver.

La Palabra dice que Él te recompensará en público, delante de los demás. Habrá gente que podrá ver lo que Dios te dará por haber ayunado. Ahora bien, es una recompensa, eso quiere decir que el Señor te la dará cuando Él quiera. Lo que significa que la bendición que Él te va dar, la gente la reconoce. Es decir, muchas de las recompensas que recibes por ayunar incluyen cosas, porque la gente se fija en las cosas, porque eso es lo que mira la gente y es público. En otras palabras, aunque quieras esconder la bendición que Dios te ha dado de los demás, Dios mismo se va a encargar que todo el mundo lo sepa porque Él dijo que te recompensará en público. Por ejemplo, si de repente el Señor te recompensa por lo que has hecho con una hermosa casa y dices: “No voy a invitar a mis familiares porque qué irán a decir, me da pena”. Pero justo ese día llegan todos y es porque Dios te dice: “Te dije que iba a ser en público”.

Hay una única manera de quitarte la recompensa, no hagas nada y quédate viviendo con los regalos. Pero si empiezas a hacer lo que Dios ordena y como Él lo manda, va ser inevitable que el público se dé cuenta de cómo Dios tiene a los que le obedecen.

En Mateo 6:4 dice: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos de los hombres: de cierto os digo que ya tienen su recompensa”.

Largas oraciones en público reflejan cortas oraciones en privado. Largas oraciones en privado reflejan cortas oraciones en público porque uno ya sabe lo que tiene. Ahora bien, Jesús, oró para resucitar a Lázaro, levantó su voz y dijo: “Padre, yo sé que siempre me oyes, pero para que éstos sepan...” Él no buscaba una recompensa de ellos, pero sí buscaba glorificar a Dios para que la gente supiera como Dios, el Padre, respaldaba las peticiones de su hijo. El que ora, aunque ore mal, tiene recompensa, porque dice: “La gente admira como oro”. Pero hay quienes que ni esa tienen.

Y el verso 6 dice: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y en Mateo 21:22 dice: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”.

Todo lo que pidas en oración, creyendo, lo recibirás. Ahora, nota que eso es para el que ora, no para quien no ora. Dios bendice también a los que no oran con regalos, pero a los que oramos, el Señor nos bendice más allá, con las recompensas. Entonces, no puedes quejarte de un tipo de vida que tiene un hombre que ayuna y de la clase de vida que tiene un hombre que ora. Si tú no lo haces, no puedes decir: “¡Ah... como le va a fulano o a mengano!” Al rato, ellos tienen una vida secreta que tú desconoces y lo único que conoces son las recompensas que su Padre les da en público. Y sólo miras y dices: “¿Pero cómo los bendice? ¿No puede ser posible que esa familia ya tenga otra casa, otro vehículo, Dios los prosperó? ¡Ahora sus hijos estudian hasta el extranjero! ¡No es posible!” Y empieza la envidia. Ahora bien, tú vas a dejar de hacer lo que debes porque otros tienen envidia. Tú no puedes retroceder porque otros no quieran que avances, debes seguir adelante, seguir ayunando, orando, creyéndole a Dios. Busca tus recompensas, deja que el Señor te recompense.

Cuando somos sanos de corazón, disfrutamos las recompensas que no son nuestras, porque somos personas acostumbradas a ver que Dios nos recompensa y nos gusta ver cómo recompensa a otros. En lo personal, cuando veo que Dios recompensa a los demás me da gusto, porque es una señal en la vida de la gente que ha hecho lo correcto.

Cuando Dios no te recompensa en público, preocúpate, porque seguramente no estás haciendo buenas cosas en secreto. Si eres una persona que en secreto murmura y critica, algún día tendrás tu recompensa en público, te van a callar la boca y te van a llamar a cuentas delante de todos. Pero cuando una persona es sana de corazón, disfruta las bendiciones que Dios le da y las que da a los demás.

¿Acaso no has leído que la Biblia dice que no tienes porque no pides? Acaso no has leído la Parábola del hijo pródigo, en donde el segundo hijo le dijo al padre: “Nunca me has dado ni un solo ternerito para gozarme con mis amigos”, y el padre le dijo: “Todo lo que tengo yo es tuyo, sino has comido con tus amigos es porque no quisiste”. Tú puedes venir y no agarrar lo que no es tuyo, pero otra cosa es que no sea de nadie y otra que nadie lo quiera.

En Mateo 10:32 dice: “A cualquiera, pues, que no me confiese delante de los hombres, yo tampoco le confesaré delante de mi Padre, que está en los cielos. Y cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos”.

Esto es para la salvación, cuando pasas al frente para recibir a Jesús, no es para que los hombres te miren, peroo hay cosas que no las puedes guardar en secreto. Cuando confesamos al Señor en público, Él nos confesará delante de nuestro padre. Cuando tú confiesas las bendiciones de Dios a los demás, estás confesando al Señor que te las dio. De manera que, si el Señor te ha bendecido con paz, con conciencia limpia y certidumbre de fe, testifica que Dios te lo dio, y que ha sido bueno contigo. Cuando la gente entre en tu casa y vea tu sala y comedor, te diga: “¡Ay que sala!” Dile: “Dios es bueno conmigo”. Y si te dice que Dios no está para esas cosas, responde: “Para mí que es mi padre, sí está”.

Testifica lo que el Señor te ha dado y ha hecho contigo y tu familia, habla a los demás de eso. Y cuando Dios te recompense en público, di que Dios lo ha hecho.

No peques de falsa humildad al no esperar algo de parte de Dios por las cosas que hagas. Si eres un hombre o una mujer de oración, debes saber que Dios te recompensará. Si eres un hombre o una mujer de ayuno, debes saber que el Señor te va a recompensar. En Mateo 6:2 dice: “Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

¿Has ayunado sin interés? No lo vuelvas hacer, eso es aguantar hambre nada más. ¿Has orado para pedir algo a Dios alguna vez? ¿Tienes algún prejuicio en orar para que Dios te dé algo? Donde tenemos prejuicio es en dar para que Dios nos dé. Ahí es donde está el problema, por eso Jesús empezó hablando de eso, Él habló de dar. No hay ningún problema en dar esperando que Dios te dé algo, Él mismo dice que te recompensará en público.

Muchas veces, algunas personas quieren hacer prosperar sus empresas orando y ayunando nada más, y el factor más importante de la empresa sería lo económico, no dejes de dar por tu empresa. Haz a Dios tu socio más que a los hombres.

Dios te dará más allá de lo que entiendes o pides, no sólo porque oras o ayunas. La misma Biblia dice: “Dad y se os dará, medida buena, apretada, remecida, rebosando darán en vuestro regazo, porque con la misma medida que tú des, te van a volver a dar y una cuarta más”. El Señor hizo el énfasis en lo que iba a devolver, todos los calificativos son de lo que te darán de vuelta.



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Por qué los negocios pequeños no funcionan
DATE: 04/25/2008 11:53:09 / MOOD: bendecido

Las pequeñas no funcionan porque no han crecido. Donde están los frutos si eso funcionara. En el modelo la gente quiere venir por la gente.  Es un desafío lindo, pro eso es cuando solo haces encuentros estás mal, el modelo de Jesús es un modelo de vida, no un modelo de encuentros.

La Palabra de Dios en Lucas 2:49 dice: Entonces él les dijo, por que me buscáis, no sabéis que en los negocios de mi padre me es necesario estar. Pide al Señor que te enseñe a estar en Su negocio.

 El primer calificativo que Jesús le puso a la obra de Dios fue negocio.  Si yo les dijera que esta iglesia funciona sin mí,  y te digo te la vendo, recibí otro llamado, ¿Qué harías? Algunos dirían que estoy loco, y otros preguntarían el precio. Es lógico que no vas a tener una iglesia para venderla, pero el problema es que no sabes cuál es tu negocio.

 ¿Cuál era el negocio de Jesús, predicar o establecer la iglesia? Jesús a los doce años de edad ya entendía que lo que tenía que hacer era un negocio.   Toda la gente cuando tiene un empleo suele soñar con llegar a tener su propia empresa. Pero, ¿en qué negocio piensa normalmente alguien? Si eres un chef, quieres poner un restaurante, si eres financista quieres poner una financiera.  

Nosotros tenemos iglesias que se posesionan en la mente de la gente.  Los medios de comunicación están impresionados por todo lo que se ha hecho en este lugar, que vinieron a hacerme una entrevista, porque quieren la biografía.  Todas las iglesias tienen una idea en la mente de las personas, ¿qué imagen tienen los individuos en la mente de tu negocio, de tu iglesia y ministerio?

Un chef que desea poner su restaurante, aproximadamente seis meses o un año después, aborrece lo que hace, la odia y lo detesta. Por que en lugar de tener su propia empresa, tiene su propio empleo, y lo peor es que bajo ordenes de alguien que no sabe que hacer.  Él sabía hacer un trabajo técnico por quien le dijo que podía dirigirse a sí mismo.

Otros pueden decir: Sé predicar y Dios me usa, voy a abrir una iglesia, por dos razones, la gente me dice que ya es hora que ponga la mía y tengo el don para hacerlo, y abre su iglesia. No hay uno que diga: yo tenía ganas de abrirla, todos dicen me llamo Dios.  Cuando ponen la iglesia, los primeros miembros que empiezan a llegar eran miembros de la iglesia anterior. Son odres viejos que no le podían decir la Pastor como hacer las cosas, pero ahora si se lo quieren decir al nuevo. Gente que en la otra iglesia no pudo ser príncipe y necesita un rey.  Y aquella persona con un trabajo bastante bueno, que sabe predicar y les daba amor a todos, después de algunos años está frustrado y triste. Ahora, la iglesia lo ministra a él, hay una oveja y 200 pastores.  Ya no es el hombre que inspira gente, es el que da lastima, y sin la admiración de tu gente no les puedes enseñar, la gente aprende de quién admira. No hay peor cosa que seguir a alguien que no sabe lo que esta haciendo.

Lo primero que Jesús anuncio de su ministerio  no es el Espíritu Santo esta sobre mí, fue voy a estar en un negocio.   Entonces tenemos pastores que son técnicos y creen que su trabajo es predicar.  Pero no necesito una iglesia para predicar, si el negocio como tal fuera predicar, predica en la calle porque ahí hay más gente.  Pero si estas al frente de una iglesia no te puedes olvidar que tu tarea es dirigir.  Cada uno de tus miembros puede ser un predicador, pero ellos no pueden hacer ese papel porque no los dejas. A que oras le haces un templo a cada uno de tus miembros, peor para eso están las casas.  Jesús no pudo construir un templo porque la iglesia creció rápido y se tuvo que quedar en la calle. 

La mayor parte de la gente no sabe lo que es tener un modelo  ¿por qué entonces que su restaurante si es el mejor chef del país?  Regularmente la iglesia pequeña no funciona por que el pastor y la iglesia son los mismos.

¿Cuál es el proceso de una iglesia desde la infancia hasta su madurez? Las empresas y las iglesias tienen su infancia su adolescencia y su madurez, cuando está en su infancia el dueño ni siquiera cree que sus hijos tengan el derecho a heredar el ministerio.  Cuando Salomón heredó el trono dijo por la voluntad de mi padre estoy aquí.  Peor, si creyeras que van a ser tus hijos harías la mejor iglesia.  Pero como esos pensamientos carnales llenos de egoísmos y envidias no lo haces.  

En la infancia de una empresa o un negocio el propietario tarda en darse cuenta que lo que tiene es un empleo. Como conoces la infancia de un ministro, es cuando la gente dice que lo quiere hacer para sí mismo, lo hace pensado para tener más tiempo.  Es decir, quieren una empresa por lo que quieren, pero debes darle a los clientes lo que necesitan para que sea lo que tiene que ser.

El templo esta decorado con los gustos de la esposa del pastor, o con los gustos de quien tiene más dinero.  Y resulta que el templo esta de acuerdo al gusto de la esposa del pastor en lugar de estar diseñado para que más gente llegue.

Cuando entras al negocio de alguien esta la mesa y el cuadro que a la esposa le gusta y no la que el cliente necesita tener. Porque haces las cosas pensando en ti es porque no progresas.  Esta iglesia fue diseñada para alguien, fue pensado en la gente, no para mí.  Por que esto tiene que funcionar aunque yo no este y con un propósito dirigido a la gente.

No hay un solo negocio al que todo tipo de persona pueda llegar, porque cuando quieres poner algo para todos, no le puedes enseñar de todos a todos, y por eso necesitamos del Modelo, Pablo decía que era apóstol a los gentiles, porque Pablo lo miraba como un negocio. 

Una cosa es la palabra que tienes, otra a través de quienes y otra donde la das.  No puedes decir hablamos en esta casa sucia y desordenada una célula.  Busca una buena casa y alguien que la represente bien, y entonces abre ahí una célula.

Hay algo que me frustra, he visto tres veces al Señor y no estoy tan espiritualizado como los que no lo han visto.  Entre los Espíritus de Dios, está el de inteligencia y sabiduría no solo el de profecía. El don de profesa ha logrado administrar bien tu casa, lo ha logrado el don de la predicación, o eres el mejor predicador con la pero familia.  Los demás espíritus de Dios no están descansando.

Como reconoce la adolescencia de un ministerio. Cuando te das cuenta que necesita ente, normalmente al primero que escoge es al contador.  Uno no debe aprender a hacer de todo, solo tiene que tener a al gente que lo sabe hacer, pero no importa de donde viene, tu le vas a enseñar como lo quieres contigo, debes enseñarle hacer el trabajo para la tuya, como lo quieres y a que hora lo quieres. Porque que ocurre, se consiguen al primer asistente del empresario, regularmente un tío.

Tus debilidades han sido tus tropiezos en lo que haces.  El no ser objetivo en lo que tienes que hacer y producir, escoges a los amigos cercanos y más queridos para poner a tus discípulos.  Lo ultimo que se escogen son los discípulos, nos escogen pro actividad o antigüedad, se escoge para que funcione en el modelo que vas a implementar.

La dolencia es cuando escoge al contador, y dice ya tengo mi sueño ya puedo entrar a las diez y salir a las 4, ya tengo día libre los lunes.  Y entonces agarras al contador que él lo haga todo, el contador es el que contrata ala secretaría, y te das cuenta que toda la gente se da cuenta que todo esta mal, porque no fueron diseñados pro el chef de se lugar. 

Te has quejado muchas veces de l o que tus co-pastores han hecho, esa queja no es contra los demás es contra ti miembro.  Y las pequeñas no funcionan porque no han crecido. Donde están los frutos si eso funcionara.

En el modelo la gente quiere venir por la gente.  Es un desafío lindo, pro eso es cuando solo haces encuentros estás mal, el modelo de Jesús es un modelo de vida, no un modelo de encuentros.

Moisés supo delegar, en cierta manera dice que puso su espíritu en otros 70. Tu empresa es el reflejo tuyo, es el reflejo de l o que quieres y piensa.  Se refleja que es lo que quieres en verdad, así que debes re

Una empresa tiene madurez cuando ve el modelo, entiende el orden, y experimentan la visión.  Debes ir a redefinir tu iglesia si es necesario, pero si hubiera que re definir tu negocio o tu iglesia toma estas tres cosas en cuenta.

Primero tienes que saber escribir bien como quieres que seas ese negocio cuando este totalmente formado, debes ver el final no el principio. 

 La segunda es como deberían de actuar todos cuando eso se dé, es decir, como será el futuro de cada uno de los participantes en ella.  Como quieres que vista la gente en tu trabajo, usan el color que más te gusta o el que más vende.  Estos chalecos que usan los servidores tienen un porque, ese es el color que más le gusta  ala gente, no ofende a nadie y todo lo pueden comprar.  

Si ya prefijaste como lo quieres llegar a tener, empieces como quieres terminar, no empieces con cosas que quieres cambiar después.  Debes crecer.

Si tienes un millón de dólares no te preocupa que comer mañana, pero si tienes 100 si lo haces.  Las cosas no se arreglan con imposición de manos, se arreglan con un modelo.  Jesús dijo sobre esta roca.

El negocio de Jesús era la iglesia, el negocio de un chef es el restaurante, no la comida.  Lo que hizo rico a Mc Donals no fue su comida, fue su sistema.  Al compara una franquicia, no estas comprando la receta de una hamburguesa, estas comprando el sistema para hacerla.

Jesús vino a instituir su iglesia y ahora esta a la derecha del Padre, deja a Jesús, porque para hacer las cosas estas tu. Jesús dijo porque me buscan, y así es el pastor de la iglesia pequeña, todos lo buscan a Él.

¿Dónde estuvo el milagro de la multiplicación de los panes y los peces?  Si vas  a poner un negocio, el hecho que sapas hacerlo no es para... es un director que sepa a dónde van todos y sepa llevarlo a un lugar bueno. 

Si ni siquiera eres un buen técnico ¿qué estas pensando en poner?  Ten cuidado con lo que sientes, si a tu célula no van ni 20, que pastor vas a ser.  Debemos entender cual es el rol de cada quien.  Los cinco misterios están para equipar santos, no para hacer santos.

Nunca sacas tiempo para hacer lo que debes hacer.  Te aseguro que aún con el tiempo libre que tengas, puedes seguir pensando en la visión, porque el trabajo es ese, trabajar con la visión.  Pregúntale a Dios cual es tu negocio, que es lo que te toca hacer,    

Cuando recibas el modelo como consejo no cambies nada,   Aprovéchate de nosotros que ya nos hemos equivocado, al decirte las cosa solo estamos evitando que te equivoques,  En el modelo de Jesús debe funcionar con el minino de experiencia. 

Jesús llamó a gente que no había predicado mucho.  Jesús no buscaba expertos, buscaba gente ordinaria para ganar un mundo ordinario. Jesús sabia lo que hacía, Él enseñó lo mismo a los doce y a los 70, para que ellos enseñarán lo mismo. El éxito está en la repetición.

Pablo recomendaba tener bien ocupada a la iglesia, porque la gente que no está ocupada el diablo la usa. En una iglesia pequeña hay más murmuración que en una grande, porque en una pequeña nadie hace nada, póngales a enseñar y van a ver como cambia.

Solo un sistema sencillo se puede repetir. La iglesia solo puede crecer por un modelo que todos puedan entender, y solo por medio de un trabajo que todos puedan entender, debes activar a todos los miembros de tu iglesia, por cada uno que no activas, pierdes.

Jesús Dijo en los negocios de mi padre, y lo vio como un negocio, ¿Quines somos nosotros para verlos diferente?  El modelo consiste en poner a hacer a  la gente.  Lo importante es ser, y uno nunca llega a ser nadie sin tener nada que hacer, es poniendo a hacer que se llega a ser.

El sistema debe ser ordenado más que perfecto. Con que tenga un orden es suficiente, la persona se convierte, se va a encuentro, entra a estudiar a la academia, se va al lanzamiento, y empieza un circulo para ganar más almas.

 Nada se puede mejorar si no se puede repetir, Jesús sabia que era repetitivo, a los 12  les enseño lo mismo que a los 70, las tradiciones las denominaciones son las que han cambiado, nunca ha cambiado Jesús.

En el Salmo 90:12 dice: Enséñanos de tal modo a contar nuestros días.  En otras palabras es: Señor enséñame a contar, porque sólo contando traes sabiduría.  Sólo lo que es cuantificable es mejorable.   

Si no mides no mejoras, el modelo te permite medir, y por lo tanto te permite mejorar, El  modelo te pone en una posición en que mejorar seria inevitable.

Las ovejas se oponen a tener sistemas porque no es espiritual, tú  eres tu corazón, que pasa si te aburres del sistema circulatorio, y como corazón.  Que pasa si te aburres de respirar y decides ya no hacerlo, te mueres.  Cómo estaríamos nosotros si a la tierra se le ocurre parar de dar vueltas, o si al sol se le ocurre no salir.  Quien hizo cada sistema fue Dios.

Solo lo que se repite sistemáticamente es confiable.  No hay peor cosa llegar a un lugar y no se sabe como son las cosas ahí. La gente se siente más segura cuando es parte de un sistema, sabes que esperar, que toca, cuando pueden ser lideres, saben cuando y  porque están metidos en un sistema. Debemos de ser sistemáticos aunque nuestra mente nos diga que no debemos de ser  así; ¿Que haríamos si Dios hoy dice que la ley de la gravedad ya no?

Hay cosas del modelo que no me gustan, y me tengo que aguantar las ganas de hacer lo que deseo. Tuve que morir a mi temperamento y me di cuenta que solo lo sistemático se vuelve confiable. Cuando la unción vino sobre mí, muchos empezaron a hacer de todo, yo empecé las noches de gloria, y a hacer los mismo, Dios me entregó el don de la sanidad y ahí me concentre, y ahora los enfermos saben que aquí pueden ser sanos.  ¿Qué hubiera pasado si cada noche de gloria hubiera decidido hacer cosas diferentes? Hago así las presentaciones de los congresos porque aprendí que podemos divertirnos mientras trabajamos.  Antes de que empezara el congreso sorprendí a todos mis empleados con un almuerzo y les dije que este era tiempo para divertirse y pasarla bien, no para pasarla mal.  Dios no te dio una iglesia para atribularte.

Dile al Señor que en sus negocios te conviene estar porque son buenos.  Pídele que te ayude a rediseñar tu negocio e iglesia de tal manera que te convenga a ti y a todos estar ahí.  Pídele que te dé una iglesia donde la gente se la pase bien y sea ungida, una iglesia donde se muevan en un mismo objetivo. Una iglesia que sea confiable para aquellos que entran en ella.



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Ganas de Ganar
DATE: 04/24/2008 09:54:58 / MOOD: bendecido

Un día recibes a Jesús en tu corazón y tus pecados son perdonados. Ahora tienes la vida eterna. Además una morada celestial con calles de oro, mar de cristal, portales de perla. Con razón dices que sí, porque es un buen negocio para ti. Él perdona nuestros pecados, sana nuestras enfermedades y nos saca de la miseria ¿Cómo no va a ser un buen negocio? El mejor negocio de la vida es recibir a Jesús.

En una ocasión Jesús dijo: En los negocios de mi padre me conviene estar. Jesús tenía la visión que lo que venía a hacer era un negocio. El negocio más grande del mundo lo hizo Jesús.

Algunas personas están equivocadas al pensar que no hay que hacer negocios con Dios. Pero te recomiendo que cada vez que vayas a hacer un negocio lo hagas con Dios. Él no te va robar, no te va quedar mal, no te va a traicionar, no va a vender sus acciones a tus espaldas. Él es un buen empresario y socio. De hecho no le gusta hacer casi nada sólo, siempre busca con quien hacerlo.

Comentaba con algunas personas sobre el ambiente empresarial. En las oficinas de la iglesia que presido la gente grita, ríe y se alegra. Y algunos dicen que quisieran que así fuera su empresa. Creen que el ambiente es así porque somos una iglesia y lo que hacemos es de Dios. ¿Acaso lo que tú haces es del diablo? Dicen que me va bien porque estoy lleno de Dios, pero, ¿será que tú estas lleno del diablo? Tú estas lleno de Dios también. Lo que tienen no es del diablo y al decirlo de esa manera se contradicen solos. En realidad, lo que marca la diferencia es que no lo hacen para Dios. El sentido de propiedad determina las utilidades.

Bien, vamos a usar la Biblia, la verdad no me gusta que lo hayan forrado de negro, parece que estuviera de luto, y Jesús resucitó. Lo otro para mí debería de tener una pasta llena de fotografías de personas gozosas, de empresarios exitosos, de profesionales realizados, de gente sonriendo. Peor casi siempre que se representa a Dios se hace con una persona llorando, no con una persona riéndose. Cada vez que se representa a Dios se hace con gente pobre, que se está muriendo de hambre y rara vez se representa con un millonario. Y la Biblia es todo lo contrario, representa a Dios con gente de éxito, próspera, rica y saludable.

Regularmente en las empresas no tienen departamentos de recursos humanos. No saben como tratar a sus empleados, sin embargo sí le dan mantenimiento a las computadoras. Siempre le dan mantenimiento a las máquinas pero nunca le dan mantenimiento a su gente. El capital más grande de tu empresa no es el dinero, es la gente.

¿Sabes cuánto tienen las personas? Míralas, tienen dos ojos, dos oídos, nariz, boca, neuronas, un cerebro, manos y pies; los cuales no puedes salir a comprar a una tienda de departamentos. Dios puso millones de dólares en nosotros, pero no los hemos hecho producir lo que pueden. La gente regularmente no se cambia de empresa, casi siempre la gente cambia de jefe. ¿Tienes personas trabajando voluntariamente en tu empresa? Toda le gante que manejas es voluntaria les pague o no; porque no has comprado su voluntad, esa te la debes ganar. A la gente hay que motivarla a producir. Las personas que se sienten productivas rara vez piensa en cambiarse de lugar pese al salario porque sienten que valen. Debes hacer sentir a la gente con un valor agregado.

En Lucas 2: 49 dice: Entonces él les dijo: ¿Porque me buscabais? ¿No sabías que en los negocios de mi padre me conviene estar? Más ellos no entendieron las palabras que les habló.

¿Cómo entender que el salvador del mundo se halla referido a su obra como un negocio? La palabra negocio no tiene que ver necesariamente con repartir utilidades entre socios, sino en producir algo.

Mira este negocio. A la humanidad le es imposible salvarse. No importa cuántas obras hagamos, ninguna tiene el poder de salvarnos. Y Dios decide enviar a su cordero porque está cansado de los corderos que le sacrificaba el pueblo de Israel, así que manda a Jesús a morir en la cruz del calvario y derrama su sangre. Ahora nos ofrece como un regalo la salvación; porque el libro de Romanos dice que la paga del pecado es muerte pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús. Entonces un día recibes a Jesús en tu corazón y tus pecados son perdonados. Ahora tienes la vida eterna. Además una morada celestial con calles de oro, mar de cristal, portales de perla. Con razón dices que sí, porque es un buen negocio para ti. Él perdona nuestros pecados, sana nuestras enfermedades y nos saca de la miseria ¿Cómo no va a ser un buen negocio? El mejor negocio de la vida es recibir a Jesús.

¿Quieres tener un buen negocio? ¿Para qué y para quién? Un buen negocio es aquel que se estableció para ser bueno para alguien más y de último para su dueño. Los buenos negocios son los que son buenos para el consumidor, obviamente sino es bueno para el dueño no lo van a poner. Pero, si no tienes un negocio que sea de bien para alguien más, jamás tendrás un negocio de beneficio para ti.

Si no tienes un buen negocio par alguien, jamás tendrás un buen negocio para ti. La Palabra dice que Dios no escatimó ni a su propio hijo, sino que lo entregó por nosotros. Ese por es a cambio de nosotros. Es un buen negocio.

A la gente no le gusta hacer negocios con nadie que muestran la ansiedad en sus ojos, en su cara y sus manos, la necesidad de ese negocio. Le gusta hacer negocios con gente segura, que se le vislumbra la fe en los ojos, que esta tranquila.

Ahora, te voy a decir la peor manera en que un cristiano puede hacer negocios. Es cuando llegas y te presentas diciendo que eres cristiano y que vas a tal iglesia, para ver si manipulando con el nombre de Dios le firman el contrato. Eso es una manera sucia de hacer negocios. No es una manera limpia y honesta. Quieres que te den el negocio por lastima a Dios, o por lastima a ti, y esa no es la forma de hacer negocios entre los cristianos. Debes presentarte con una buena oferta. No te contratan por lastima ni por hacer beneficencia en tu vida. Te contratan porque prestas un buen servicio y si eres un hijo de Dios debes dar el mejor de los servicios.

Un buen cristiano se presenta con una buena oferta, un buen precio para le otro, busca competir y cierra el negocio. Cuando hace el negocio y testifica cuando entregó el perdón. No cuando dice: Es que Dios es perdón. Me perdona los tres meses de atraso que llevo. De esa manera no se hacen negocios.

Un día una persona vino a ofrecerme materiales para la construcción del templo y me dijo: Hermano Pastor, fíjese que tengo unos materiales lindos para el templo y le puedo hacer un buen precio; porque mi único afán es ayudar a la construcción del templo. Entonces me presente su cotización. Le pregunte si ese era su mejor precio. Y me respondió que sí. Entonces pedí cotizaciones a otras empresas y una me ofrecía mejor material y mejor precio. A esa le compramos. La otra persona vino a decirme que le habían contado que le había entregado el negocio a otra persona. Entonces le respondí que sí porque me daba un mejor precio. Después me dijo que por qué no le había dicho para ofrecerme un mejor precio. A lo que le respondí que precisamente por eso no le había dado el negocio a él, porque quedamos que la cotización se manejaba bajo los principios de la a honestidad y no había sido honesto. Intentó tres veces más venderme materiales y nunca le compre nada. Esa es la manera de hacer negocios que esta arruinando la confianza.

Debes tener un buen negocio para alguien más. Debe ser un buen negocio para tus clientes, y para tus empleados. Tus primeros clientes son tus empleados. A quienes se les satisface una necesidad de primero es al trabajador que esta contigo.

Ninguno de los empresarios puede tener éxito sin que alguien más lo desee. Si tu contador o tu gerente de ventas no desean el éxito para tu vida te harán tropezar. Si los canales de distribución que usas no desean que seas exitoso no vas a triunfar. Si el banco donde depositas tu dinero no quiere que alcances el éxito, se va a encargar de que no lo logres. Debes cuidar tu ecosistema de negocios. Todos ellos colaboran para que tengas éxito. Por lo tanto, toda esa gente es la que tienes que visualizar como tu primer clientela. La primera gente a bendecir, a sacar adelante y volverlos productivos son ellos.

Jesús vio la salvación como un negocio. Él entregó su vida y pidió a cambió la de nosotros, hizo una buena compra. De hecho, la redención es comprar algo, rescatar algo; y todo se rescata con un precio.

Toda idea buena o mala comienza con un deseo. Y toda empresa o profesión comienza con una idea. Por lo tanto, hay que cuidar los deseos, que es de donde salen las ideas, que es de donde se crean las empresas.

¿Cuáles son tus deseos en esta vida? Nadie es buen empresario sino desea algo para la sociedad. Nadie llega a ser buen empresario sino está pensando en otros. Jesús es un buen empresario porque siempre está pensado en otros y sus utilidades nadie las puede contar.

Debemos renovar nuestros deseos, porque provienen muchas veces de nuestras creencias. Y nuestras creencias nos dan ciertos permisos para ciertos deseos. Todo depende de lo que creemos. Si crees que ser pobre es bueno, tu creencia te mantendrá así. Si piensas que ser millonario es malo, nunca lo vas a llegar a ser. Si por el contrario crees que es bueno, puedes llegar a serlo. Si crees que las riquezas son del diablo, siempre vas a estar en su contra, señalándolos y hablando mal de ellos.

En una ocasión fui a orar por una persona que vive en la zona 15. y me dijo: Jamás creí que usted podría orar por mí, porque me enseñaron desde niño que los ricos no van al cielo.

¿Para que tienes una empresa si no es para hacer dinero? El problema no es hacer dinero, es que no sabemos para qué y para quién lo estamos haciendo.

Nuestras creencias son las que nos dan permiso. Muchas veces cuentas con el permiso de Dios, perO no cuentas con tu propio permiso. Otras veces lo que la sociedad piense no te da permiso. Peor si vas a ver las Escrituras, puedes ver que tienes permiso de muchos cosas buenas en la vida y que puedes lograrlas. Pero tu creencia determina que es lo que va s a hacer. Por lo tanto, debes examinar si las ganas de ganar son buenas o malas.

Nuestro país como muchos de Latinoamérica han entrenado a los equipos deportivos para que compitan, nunca para que ganen. Competir no es lo importante, es ganar. Pero, la gente ha sido entrenada mentalmente para que sólo compita. Hasta existe un famoso dicho de consolación para cuando uno pierde que dice que lo importante es competir y no ganar. Debe interesarte ganar.

En 1 Corintios 9:24 dijo: ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero sólo uno se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Lo importante es ganar. El apóstol Pablo decía que todo lo consideraba pérdida con tal de ganar a Cristo.

¿Deseas ganar? Pregúntale a Dios si te da permiso. ¿Cuánto? Las cantidades son muy subjetivas. No puedes juzgar al que a quien quiere 10 millones de dólares porque tú sólo deseas 50 mil.

Larry Bird, un jugador de los Celtics, decía: que extraño, que raro. Entre más entreno más suerte tengo. La riqueza no es cuestión de suerte, es cuestión de entrenarse para tenerla. Y mientras más entrenes más suerte tendrás.

Algunas personas van a llegar al punto que sin importar por qué puerta entren o salgan en la vida, ahí les va a estar esperando una bendición de Dios. Van a rebasar una línea y van a pasar a otro ambiente.

La Biblia en Proverbios 2: 1-4 dice: Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti. Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia y a la prudencia dieres tu voz...

Debes clamar a la inteligencia. Hay momentos en que sientes que no te da la cabeza, y estás pensando cómo sales de esa circunstancia. Pues clama a la inteligencia, dile: ¡Inteligencia! ¿Dónde estas? La Palabra nos dice que debemos clamar a la inteligencia y buscar la sabiduría. Debes estar atento a las Palabras de Dios. Cada vez que vas a un culto, Dios prepara una palabra para darte tu éxito.

¿A qué apeló Dios en cuanto a buscar Su consejo y Su Palabra? A la forma en la que algunos buscan la plata y el oro. Esto quiere decir que Dios no está en contra de que busquemos la plata y el oro. Si no, Él no lo hubiera puesto como un ejemplo de cómo debemos desear Su Palabra, en cambio reprendería a quien a deseado la palta y el oro.

Con esto les quiero decir que a mi parecer, la gente que debería ser más espiritual es la gente más rica. Nota esto, los que sirven a Dios regularmente son las personas que están pasando por momentos difíciles en sus vidas. Pero los más consagrados deberían ser los más prosperados; porque tienen razones de más peso, están más bendecidos que los demás.

Dios va a tener épocas en la vida que nos va aprobar con pobreza y con riqueza, y de ambas podemos salir adelante. Proverbios dice que debes buscar Su Palabra como la plata. Entonces, ¿Existe algo de malo en desear ganar dinero?

Revisa tu corazón por un momento. ¿Cómo está tu corazón respecto al deseo de ganar dinero? ¿Esta bien o tienes problemas de conciencia al hacerlo? Tu conciencia te dice que es malo hacer dinero cuando lo has hecho de mala manera. Entonces, tu misma conciencia te dice que esta mal que desees ser millonario porque ya conoce cómo lo vas a querer hacer. Pero si eres una persona que lo que tienes ha sido hecho de manera integra y honesta no ves nada de malo. ¿De que manera has trabajado?

¿Cuánto deseas ganar este año? Toma un cheque y escríbele la fecha 1 de enero del 2008, ahora hazlo a nombre tuyo, y escribe la cantidad que deseas tener de utilidad para esa fecha. El problema de algunos es que no saben cuánto quieren ganar, ¿Cómo van a conseguir un trabajo para lograrlo? Algunos están ganando lo que su trabajo les da, en lugar de que su trabajo les de lo que quieres. Si no sabes cuánto quieres ganar no vas a llegar a ningún lado.

El primer principios que debes tomar en cuenta para hacer riquezas es que vas a hacerlas porque Dios te va a bendecir para hacerlas.

Ahora bien, ¿En qué te basaste para hacer el cheque? Lo hiciste en base a lo que actualmente ganas y lo multiplicaste por 12 o por 10 que es lo que queda del año. Si lo hiciste de esa manera no lograste nada. No te dije cuánto vas a ganar este año, te pregunte cuánto quieres ganar este año. Entonces, tienes un conflicto entre lo que quieres y el trabajo que tienes para producirlo. Y puede que no ores bien, porque cada vez que oras le pides a Dios conforme a tu salario.

El problema por el que no puedes hacer más riquezas es que el Señor no es tu Dios para hacer riquezas, sino que es el dinero; porque al que le estas pidiendo permiso para hacer ese dinero es a tu salario y a quien debes pedir esa autorización es a Dios. Siempre que oro lo hago de acuerdo a lo que no tengo. Pido lo inalcanzable, lo que no tengo. Pero nunca gasto más de lo que tengo. El hecho que no tenga para más, no quiere decir que no le pueda pedir más a Dios.

Mira el cheque que hiciste fijándote en la cantidad. Ahora bien, si te dijera que tienes un poder sobrenatural ¿Qué harías? El segundo problema es que algunos pusieron lo que quieren ganar de acuerdo a su fuerza carnal.

En el libro de Deuteronomio 8:17-18 dice: y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Si no acuérdate de J(oleole) emanová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.



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De lo pequeño a lo grande
DATE: 04/23/2008 10:17:29 / MOOD: bendecido

Las cosas pequeñas pueden llegar a ser grandes. Tú decides si ves el tamaño o el potencial que tienes. Decides si ves una semilla pequeña o el potencial que ella posee. ¿Qué ves en una semilla, un fruto o un árbol? Un árbol, pero también puedes ver un bosque, porque de la misma semilla va a salir todo. Las cosas son tan pequeñas o poderosas como decidas verlas. El éxito está en convertir las cosas pequeñas en grandes.

He estado hablando de usar lo que tenemos. Mucha gente no sale adelante por no usar lo que tiene. La mayoría de personas siempre se queja de las cosas que no posee, en lugar de usar lo que sí tiene. Cuando logramos ver las cosas pequeñas que Dios nos ha dado, somos capaces de ver lo que podemos lograr. La Biblia dice que sin Dios no podemos hacer nada, pero también nos dice que haremos grandes proezas en Él.

Todos nosotros venimos de lo pequeño, somos el producto de un diminuto esperma que luchó contra millones para encontrar un óvulo qué fecundar; y no nos damos cuenta que a partir de ese momento mantenemos una constante lucha por vivir. Las cosas pequeñas no se deben menospreciar porque en ellas se encuentran grandes cosas.

Las cosas pequeñas pueden llegar a ser grandes. Tú decides si ves el tamaño o el potencial que tienes. Decides si ves una semilla pequeña o el potencial que ella posee. ¿Qué ves en una semilla, un fruto o un árbol? Un árbol, pero también puedes ver un bosque, porque de la misma semilla va a salir todo. Las cosas son tan pequeñas o poderosas como decidas verlas. El éxito está en convertir las cosas pequeñas en grandes.

La Biblia dice que en los lomos de Abraham había una gran generación. Puede que solamente hayas visto en Abraham un hombre estéril y en su esposa una mujer igualmente estéril, pero Dios vio el potencial que había en ellos. Dios suele ver el potencial que las cosas tienen y no el tamaño, es decir, Él sabía que en los lomos de Abraham ya había una gran generación, por eso le dijo que su descendencia sería como las estrellas.

¿Que ves?, el tamaño o el potencial de las cosas. Puedes tener un billete de 100 en las manos y ver sólo eso, puedes ver una blusa, un pantalón o ver la capacidad que tienes de producir 20 más sobre él. La gente que un día se hizo rica fue porque sabía que de ese billete podían salir millones. ¿Qué ves de ti mismo? miras tu tamaño, la ciudad o el barrio donde naciste, las circunstancias o ves el potencial que tienes. Debes ser una persona que en lugar de ver el tamaño de las cosas, mire el potencial.

La Palabra dice en la parábola de los talentos que el señor le dio talentos a cada uno conforme a su capacidad. Cuando hablamos de talentos aquí lo hacemos como moneda, al que tenía cinco le dieron sólo cinco porque tenía capacidad de producir cinco sobre ellos. También dice que a un hombre le dieron sólo uno y lo enterró, entonces, cuando el amo volvió a pedir cuentas, le quitó su talento y lo entregó al que tenía diez.

Dios no te ha bendecido más porque estás sentado esperando los recursos que ya te dio. La bendición que recibes del Señor depende de cuánto puedas manejarla o administrarla. ¡Usa la capacidad que Dios te dio!

La Palabra del Señor en Marcos 8:15-21 dice: “Y él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes. Y discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis? Cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce. Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete. Y les dijo: ¿Cómo aún no entendéis?”.

En este pasaje Dios está hablando del corazón y de no entender, pero el corazón no entiende, es la mente. Cuando a María le dijeron que iba a quedar esperando a Jesús, ella creyó. Sólo preguntó cómo podría ser pues no conocía varón. Y el ángel le dijo que a través del Espíritu de Dios. Cuando por fin crees una cosa, Dios empieza a hablarte de la otra.

Nosotros primero tratamos de entender y luego creemos. Cuando la gente empieza a pensar que puede llegar a hacer cosas aunque no sepa cómo, puede llegar al éxito. Si buscas primero cómo saber hacer las cosas y no crees que lo puedes hacer, estás limitando tu potencial.

Mi esposa les puede dar testimonio de que yo siempre creí que íbamos a llevar el evangelio a miles.

En los ministerios se habla de oír la voz de Dios en forma audible. He visto tres veces al Señor y nunca he oído en el concepto que tiene la voz de Dios audible. ¿Cómo es la voz de Dios grave o aguda? ¿Cuál es el idioma de Dios? ¿Cómo vas a saber cómo es la voz audible de Dios? No la has sabido reconocer que es distinto. Mucha gente no se mueve porque dice que no ha escuchado la voz de Dios, pero si crees que Dios te está hablando, puedes oír su voz y las promesas que quiere darte a través de alguien más. El problema es que estás más interesado en la voz que en las promesas que quiere decirte. No importa cómo, lo importante es que hable. Si tienes Palabra de Dios y un versículo que declarar, tu misma voz puede ser la voz de Dios. Si quieres oír más la voz de Dios, párate delante de un espejo y empieza a repetir todas las promesas que el Señor tiene para tu vida, y estarás escuchando la voz de Dios. No importa cómo es la voz, lo que importa es lo que diga a tu vida.

Todos son la voz Dios. Cuando hablas la Palabra, ¿no es esa la voz de Dios? La Biblia dice que Dios habló a través de hombres. Has escuchado la voz de Dios muchas veces, pero tu corazón ha sido duro. Cada vez que una persona se acerca y me bendice, estoy oyendo la voz de Dios, puede que el tono cambie, pero el mensaje es el mismo.

Jesús alimentó con siete panes a 4 mil personas y con cinco alimentó a 5 mil, la cantidad es lo de menos, lo que cuenta es el principio. De eso no se trata. Se trata de respetar el principio de multiplicación. La Palabra dice: “de cierto te bendeciré y te multiplicaré”. ¿Pero cómo sé yo que algo se puede multiplicar?, ¿por lo que es o por la persona que lo tiene? Lo que tienes se puede multiplicar tantas veces como quieras.

Nuestro Señor es un Dios bueno y su creación también lo es. No sé por qué el mundo desprecia tanto la creación de Dios, si nosotros mismos somos imagen y semejanza de Dios. No creo que Dios haya dicho al verte: “Este no me salió bueno”. No creo que Dios haya hecho algo malo. No te desprecies. Dios te dio capacidad y talento para que lo uses.

Cuando Dios hizo ese ser humano, le puso cualidades y virtudes para salir adelante. La Biblia nos dice que sin Dios no podemos hacer nada, pero también dice que en Cristo podemos salir adelante. Cuando tengas una actitud de negativa, no te justifiques diciendo: “es que no sabe de dónde vengo”. El problema que tienes es que no olvidas, nunca es tarde para volver a comenzar.

Me da pena viajar al mundo y encontrar gente que está mal por dentro y quieren que una oración los cambie. Están esperando algo externo, que alguien los saque adelante. Ruego a Dios que me use para cambiar la mentalidad de la gente de mi país, de la gente de Latinoamérica porque hay miles de personas que dicen que no pueden, pero Dios no nos creo así, así los formaron. Y tiene solución, dejémonos formar por los pensamientos y las promesas de Dios. Déjate formar, no importa la cultura que tengas o la posición socioeconómica, sólo deja que la Palabra de Dios te renueve y podrás ver que en Cristo Jesús se puede lograr.

Ruego a Dios que me use para cambiar la mentalidad de la gente de mi país, de la gente de Latinoamérica porque hay miles de personas que dicen que no pueden, pero Dios no nos creo así, así los formaron. Y tiene solución, dejémonos formar por los pensamientos y las promesas de Dios. Déjate formar, no importa la cultura que tengas o la posición socioeconómica, solo deja que la Palabra de Dios te renueve y podrás ver que en Cristo Jesús se puede lograr.

Dios esta aquí y en todo lugar, y hay algo tan pequeño que puede producir algo tan grande como la salvación y la vida eterna, es la oración de fe. Si tu quieres recibir a Jesús en tu corazón repite conmigo esta oración: Señor Jesús, te abro mi corazón, reconozco mis pecados, dame la vida eterna. Reconozco que eres mi Señor y mi salvador y por ti soy salvo, Amen.



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Creyendo en los demás
DATE: 04/22/2008 21:55:56 / MOOD: bendecido

Muchos de nosotros pensábamos que nuestra vida carecía de valor, y cambiamos nuestra forma de pensar cuando comprendimos que Jesús derramó su sangre por amor a nosotros. Jesús le ha dado valor a nuestras vidas, sacó a luz el valor que tenemos para Dios.

Cuando Felipe le dijo a Natanel que Jesús de Nazaret era el Mesías del que hablaban los profetas, él lo dudo y mostró el mal concepto que tenía de Nazaret y de Jesús.

En algunas ocasiones tenemos una idea equivocada de otras personas o de las circunstancias. Pero, ¿qué hacer cuando la gente no piensa bien de ti o no habla bien de ti? Debes hacer lo mismo que hizo Jesús. No dejar entrar esas cosas en tu corazón.

Jesús sabía que Natanael tenía un mal concepto de él, sin embargo, cuando vio que él se acercaba le dijo: “He aquí un verdadero Israelita, en quien no hay engaño”. Jesús habló bien de Natanael. No le pidió que creyera en Él. Jesús creyó primero en Natanael. Le mostró que no se debe ver lo malo de las personas, sino que resaltar lo bueno que tengan.

La gente se siente mejor y da más de sí misma cuando se le dice las cosas buenas que tiene, que cuando se le dice las cosas malas que puede llegar a tener.

Uno de los problemas que tenemos regularmente en nuestra vida es que hacemos de todo para que la gente crea en nosotros, pero hacemos muy poco para creer en los demás. Debes aprender a resaltar las cosas buenas que los otros tengan.

En ocasiones pensamos que tenemos malos hijos o padres porque resaltamos los errores que comenten. Cometer errores no te hace malo. Todos lo hacemos. ¿Crees que Natanael no cometía errores? ¿Crees que Natanael nunca se equivocó? Jesús le dio una palabra acerca de su corazón a pesar de los errores que él cometió. Natanael se sorprendió porque encontró un hombre que creía en él, y decidió creer en Jesús.

Si Jesús siendo el Hijo de Dios cree en nosotros, ¿por qué no vamos a creer nosotros en los demás? No se trata de adular, se trata de saber encontrar y resaltar las cosas buenas que las demás personas tienen.

Existen personas que no tienen la fe suficiente para creer que pueden hacer algo. No son capaces de aceptar desafíos en la vida. La mayor parte no tiene quién crea en ellos. Cuando notan que alguien cree que pueden hacer las cosas, se esfuerzan al máximo para no defraudar a quienes han creído en ellos.

Cuando reconoces dentro de tu corazón que Jesús cree y confía en ti a pesar de tus errores, te esfuerzas en servirle porque no quieres defraudarlo.

Algunas veces piensas que es difícil creer en otras personas. Pero, si deseas que otras personas crean en ti, y quieres recibir una buena respuesta de su parte, cree en ellos primero de la misma manera en que Jesús lo hace contigo.

Jesús hizo diferentes cosas para demostrarle a la gente que creía en ellos. Debemos aprenderlas y ponerlas en práctica.

Las Escrituras nos muestran que Jesús formó a sus discípulos. Cuando los mandó a predicar y sanar enfermos, nunca lo habían hecho. En Lucas 10 dice que cuando regresaron los 70, lo hicieron llenos de gozo, y le dijeron a Jesús: “Señor, aún los demonios se nos sujetan en tu nombre”. En aquel momento, Jesús se regocijó y dio gracias al Padre alabándole por haber revelado estas cosas a los que eran como niños, a los que creyeron e hicieron de todo corazón lo que Él les enseñó. El Señor los tomó, creyó en ellos y los formó antes de que ellos hicieran las cosas, no después. El Señor les envió solos porque confió en ellos y creyó que podían hacerlo.

La primera cosa que hizo Jesús es creer en las personas antes de que triunfen. No escogió expertos, escogió personas que no sabían hacer las cosas para enseñarles a hacerlas. Hay muchas personas que antes eran de una manera, y ahora son de otra forma en el Señor. Jesús creyó en ellos antes de que triunfaran. Debes creer en las personas y provocar cambios en su vida antes de que triunfen, no cuando ya hayan triunfado. La segunda cosa que hace el Señor es que siempre busca dentro de lo que nosotros aparentamos como debilidad, una fortaleza. En Jueces 6 la Biblia nos habla acerca de Gedeón. Un hombre que fue encontrado agradable para Dios. Él tenía sed de Dios. Deseaba ver las maravillas que el Señor había hecho con sus antepasados. Sólo que no creía que el Señor podía usarlo. Dios trató con Gedeón quitando todas las excusas que él estaba poniendo; le dio fuerza y valor al decirle que siempre estaría con él. Cuando el Señor te llama para trabajar en su obra, antes de que tú le des una respuesta, Él ya empezó a trabajar en ti eliminando las excusas que puedas darle. Aprende a escuchar la voz de Dios. Él nunca va a decirte que naciste para fracasar, al contrario siempre que habla contigo te recuerda que naciste para triunfar.

Nunca hagas conclusiones equivocadas acerca de las personas o las circunstancias que te rodean. Debes aprender a hacer lo mismo que Dios hace, no concluir de una forma equivocada. Debes ver a los demás de la forma que Dios lo hace: creyendo en ellos.

¿Sabes por qué no has salido adelante en algunas cosas? Porque no has aceptado el trato que Dios tiene contigo. Hasta que Dios termine de formar tu corazón, no va a componer las circunstancias que te rodean, porque Dios trata primero con las personas y después con las circunstancias.

Existen dos tipos de personas en la vida: las que no hacen las cosas por el miedo a fracasar, y las que con el miedo las hacemos porque confiamos y creemos que Dios está con nosotros.

Debes aprender a ver a las personas en la misma forma en que Dios lo hace: creyendo en los demás.



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El Poder de un Pensamiento
DATE: 04/21/2008 21:35:21 / MOOD: bendecido

No hay más gente rica porque no creen que pueden serlo y no se dan permiso de serlo.  ¿Sabes por que no te das permiso de serlo?  Porque desde niño te metieron ideas equivocadas en la mente.  El problema es que hay dos seres viviendo adentro del mismo.  Uno que quiere resistir esto, y el otro que clama porque esto suceda. 

La Palabra del Señor en Romanos 8:31-33 dice: ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?.

Ni Dios ha ganado sin tener que pagar.  La Biblia dice Él que no escatimó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros.  Él dijo: Aquí está mi hijo, ahora todos se vienen para acá.  Él lo entregó por nosotros, es decir, dio a Jesús a cambio nuestro.

En las predicas pasadas estuve hablando que el apóstol Pablo dijo: Yo todo lo tengo por basura, lo que para mí era ganancia, lo considero perdida por ganar a Cristo. ¿Lo importante es competir o ganar? Ganar.  Quien cree que lo importante es competir, esta mal.  La Biblia dice que todos corren al estadio, peor sólo uno lleva el premio, a lo que Pablo recomienda: Corred de tal manera que lo obtengáis. (1 Corintios 9:24). La recomendación de él es: Si vas a hacer algo ¡Gana!

¿Lo importante es ir a la universidad? No, lo importante es graduarse. ¿Lo importante no es hacer negocitos?, No, lo importante es ganar haciendo negocios.  Debes renovar tu mente.  ¿Quién piensa en poner algo para perder?  Imagínate esto, voy a abrir la iglesia para que los pocos miembros que tengan se me vallan.  ¿Cómo vas a pensar en perder? Debes pensar en ganar.

Ahora bien, existe un pequeño problema en eso de querer ganar.  Pablo dice: Entonces corran de tal manera que ganen el premio.  También dice: Yo mismo pongo mi cuerpo en servidumbre, no sea que siendo heraldo de muchos, yo mismo venga a ser reprobado. ¿Que es lo que ocurre? Muchas personas vienen y toman la emoción de querer ganar pero no salen a la cancha a competir.  Entonces  tenemos aquellos equipos que al medio tiempo estan metidos en sus vestidores, y está el entrador diciéndoles: ¡Vamos a ganar! Somos los mejores.  Pero cuando salen a la cancha no hacen lo que dijeron.  El problema de mucha gente es que cuando estan en la iglesia dicen: ¡Sé que soy más que vencedor!  Pero cuando sale de ahí, en resto de la semana, el día lunes o martes dice: Ya no aguanto, no se puede, así no me gusta.  Una vez tuve que decirle a una persona: Yo hago en el  ministerio muchas cosas que no me gustan con tal de hacer las que si me gustan.  Pero las que me agradan tanto las que me gustan, no me doy cuenta de las otras. 

Pablo tenía tantas ganas de ganar a Cristo que no le importo perder todo lo que antes tenía, su reputación, su apellido, su posición.  Por eso el que tiene cosas a que aferrarse nunca pasa a cosas mejores. ¿Te aferras a Egipto, te aferras al desierto, o vas en busca de la tierra de la promesa? La Palabra del Señor nos enseña que Dios no escatimó ni a Su Hijo.  Tenía tantas ganas de tenerte en el cielo que entregó al hijo.  Eso se llama  pagar un alto precio por algo que a los ojos de todos nosotros no vale la pena pagarlo.  Si yo fuera Dios, y Jesús mi hijo, yo no lo hubiera entregado, por que no vale la pena.  Pero como no soy Dios, si no que soy uno de los que no valía la pena acepto el regalo de Dios para tener la vida eterna.   

Para poder ganar se necesitan deseos de querer ganar.  No hay nada de malo en querer ganar.  Hay que poner un negocio pensando en que la riqueza va a llegar.  Si no quieres ganar te vas a echar para atrás cuando halla que pagar.  La gente viene constantemente a decirme; Hermano, ore por mí para que tenga lo que