¿Qué idea tienes acerca de la belleza? Es importante saber que nuestro valor para Dios no depende de cómo nos vemos. No te trata mejor si tienes una cara bonita; pero al mismo tiempo para Él es importante cómo te ves. A Dios le interesa cómo tratamos nuestro cuerpo. Él nos creó en cuerpo, alma y espíritu.
Dios formó al hombre del polvo de la tierra y luego le infundió vida, es decir, Él es Creador de toda nuestra persona. La Biblia nos enseña en Eclesiastés 3:11 que Dios “Todo lo hizo hermoso en su tiempo”; porque a Él le gusta el orden y la belleza. En una forma única e incomparable creó a la mujer.Al terminar con la creación Dios miró lo que había hecho y vio que era bueno en gran manera. Dios vio su creación desde el punto de vista externo, es decir, la belleza física del hombre y la mujer pero para Él las cualidades más significativas eran las internas.
Lamentablemente la perspectiva de Dios en cuanto al valor de la mujer ha sido deformada. Al entrar el pecado al mundo la escala de valores se cambió; el hombre enfocó su atención en lo externo, en lo material y sus pasiones se desenfrenaron abusando de la mujer, pervirtiéndola y usándola para todos sus propósitos egoístas. Eso ha traído dolor al corazón de Dios y a las mismas mujeres y niños.
La perspectiva de Dios es vernos como una unidad: cuerpo, alma y espíritu, pero el énfasis a través de toda Su Palabra está en aquello que es real, que perdura y que determina la verdadera belleza. Sin embargo, qué importante es tener un equilibrio al poner cuidado tanto de lo interior como de lo exterior de nuestra vida y cuerpo.
¿Cuál es tu idea de la belleza externa?¿Teesmeras en parecer hermosa? ¿Tienes cuidado de tu apariencia y de tu salud porque tu cuerpo es un tesoro que Dios te ha dado?Comprendo que a veces te darás por vencida cuando fracasas en el arreglo de tu cabello rebelde, o una piel áspera o un cuerpo fuera de tono. Puede ser que te digas a ti misma “al fin lo que cuenta es la belleza interior”. ¿Qué dice la Palabra de Dios acerca de la belleza exterior? Es un tema importante porque a Dios le interesa cómo cuidamos nuestro cuerpo y cómo nos vemos.
En el libro del Cantar de los Cantares el autor hace una vívida descripción de la belleza de la mujer a quien ama. Si seguimos leyendo este libro de la Biblia apreciaremos la descripción que hace el Rey Salomón de esta mujer que ha conquistado su corazón. El admira profundamente su belleza lo que la hace deseada y amada por su esposo.
Puede ser que digas: “no soy bonita, no tengo una figura estilizada como una miss universo” pero sí puedes hacer de ti misma una mujer agradable, atractiva, prolija y especial para tu esposo si lo tienes. No te abandones; estoy seguro que un poco de gracia y creatividad puedes hacer de ti misma una mujer bella. Vístete, péinate y arréglate de tal manera que los que te rodean se sientan bien a gusto contigo. ¡Cuidado! No nos referimos a que tengas que gastar demasiado dinero en ropas caras y joyas, eso no es importante; lo importante sí es vestirte con cuidado y con gracia manteniendo la higiene de tu cuerpo, tu ropa y cabello.
Dios es nuestro creador y se interesa en nuestro aspecto. En 1era de Corintios 6:19 la Biblia nos dice lo siguiente: “¿O ignoráis que tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo que está en ti y que lo has recibido de Dios? No te perteneces a ti misma, fuiste comprada por precio. Por tanto honra a Dios con tu cuerpo”.
Como ves, a Dios le interesa tu cuerpo porque cuando crees en Jesucristo, Dios te dá Su Espíritu para que viva en tu cuerpo. ¿Lo has pensado alguna vez? Tu cuerpo como la casa del Espíritu de Dios. Sólo sabiendo esto debe animarte para que tu cuerpo esté lo más prolijo posible arreglado y bonito en cuanto dependa de ti. Dios quiere ayudarte a estar bien presentable. No sólo Dios estará contento de vivir en un cuerpo que está bien cuidado, sino que estarás feliz de poder darle a Él lo mejor de ti.
Que te parece si recordamos juntas lo que dice la Biblia en cuanto a nuestro cuerpo. “¿Ignoras que tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo, que está en ti y que lo has recibido de Dios? No te perteneces a ti misma, fuiste comprada por precio. Por tanto, honra a Dios con tu cuerpo.”
Los buenos se alegran y ante Dios se llenan de gozo, saltan de alegría. Canten ustedes a Dios, canten himnos a su nombre; alaben al que cabalga sobre las nubes. ¡Alégrense en el Señor! ¡Alégrense en su presencia! Dios, que habita en su santo templo, es padre de los huérfanos y defensor de las viudas; Dios da a los solitarios un hogar donde vivir, libera a los prisioneros y les da prosperidad; pero los rebeldes vivirán en tierra estéril [Salmo 68,3 - 6]
Todos pertenecemos a Dios, pero Él no nos maneja como títeres sino que espera que voluntariamente nos dejemos moldear por Él hasta llegar a la perfección del Hijo de Dios. Ya el Señor nos indica quien quiera ser el mayor de todos, se debe convertir en el servidor de todos, ser humilde en todo lo que hagamos, para que nos estimen más que al que hace muchos regalos. Cuanto más grande seamos, más deberemos humillarnos; de esa manera agradaremos a Dios [Lucas 14,11]
El Hijo del Hombre no vino a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por todos. El camino que Jesús recorrió hacia su plena glorificación fue el camino de la sencillez, del servicio humilde, de la solidaridad con la humanidad entera, cargando sobre sus hombros el pecado de todos para redimirnos. Quien comprenda estos hechos no podrá dejar de amar y alabar a Dios.
El Señor se humilló y se hizo uno de nosotros convirtiéndose para nosotros en Camino, Verdad y Vida [Juan 14,6]. En Cristo nos acercamos al trono de la gracia, al Dios Todopoderoso en quien no encontramos un juez implacable y vengativo, sino a nuestro Padre lleno de amor y de ternura, que nos ama con el mismo amor con que ama a su Hijo unigénito. Jesús, que se convierte en el único Sacerdote, cuyo sacrificio en el que se ofrece a sí mismo como expiación por nuestros pecados, nos santifica de una vez para siempre: mediador de la nueva alianza que nos ha rociado con una sangre que habla mejor que la de Abel [Hebreos 12,22 - 24].La sangre de Abel clamaba por venganza [Génesis 4,10] en cambio la de Jesús, que habla mejor, ofrece perdón.
Quienes vivimos unidos a Él como los miembros del cuerpo están unidos a la Cabeza, no sólo nos hemos de sentir amados por nuestro Dios y Padre, sino también hemos de aceptar nuestro compromiso de vivir en el mismo camino de amor y de servicio humilde a los demás, a imagen del Señor de la iglesia, pues sólo siguiéndolo llegaremos a la posesión de los bienes definitivos. Mientras no sepamos estar al servicio de nuestro prójimo mediante el amor fraterno ¿cómo podemos decir que nos hemos identificado con Cristo?
Nuestra vida, unida a Cristo, debe alcanzar en Él su madurez y convertirse en un fruto capaz de alimentar las esperanzas de todos aquellos con quienes convivimos. Pero ese banquete no podemos ofrecerlo sólo a quienes consideramos importantes conforme a los criterios humanos. Son los pobres, los lisiados, los cojos y los ciegos los que necesitan de nuestra vida para poder encontrar el rumbo de la esperanza y del amor que les devuelva el sentido a sus vidas [Lucas 14,13]. ¿Seremos capaces de hacerlo como Iglesia de Cristo?
Seamos prudentes, no ambicionemos lo que supera nuestras fuerzas sino prestemos atención a lo que el Señor nos envía. Seamos capaces de escuchar la Palabra de Dios para ponerla en práctica; y capaces de escuchar las necesidades y anhelos de nuestro prójimo para saberlo servir en orden a su plena realización en Cristo Jesús. Entonces también nosotros seremos amados por Dios y Él escuchará nuestras plegarias, pues no serán plegarias egoístas, sino siempre buscando el bien de los demás.
¡Levántate Señor! ¡Que se dispersen tus enemigos! ¡Que al verte huyan los que te aborrecen! [Números 10,35]. Oh Dios, mi Señor y Rey, en tu santuario se ven las procesiones que celebran en tu honor. Los cantores van al frente y los músicos detrás, y en medio las doncellas van tocando panderetas. ¡Bendigan todos ustedes a Dios el Señor! [Salmo 68,24 - 26]
&nb sp; Todos nosotros en alguna vez nos hemos encontrado perdidos en algún lugar; sabemos a donde tenemos que ir, sabemos a donde debemos llegar, pero no sabemos en donde estamos. Obviamente es nuestro deseo el de llegar a ese lugar de seguridad, a ese lugar que llamamos casa. Pero en el momento la urgencia no está en encontrar la casa, porque la casa en cierta manera ya la conoces o ya tienes una idea de como es. La urgencia en el momento es encontrar el camino correcto hacia ella. Hay muchos caminos frente a ti, y tienes que decidir cuál es el camino correcto que te llevará hacia allá. El buscar el camino correcto, básicamente, es el trabajo que tiene el hombre aquí en la tierra. Las personas que creemos en Dios, la gente que creemos que hay una vida mejor después de esta vida a través de Jesucristo tenemos la esperanza de saber que encontraremos la casa después de terminados nuestros días.
Acompañame un momento e imaginate esta escena conmigo. Imaginate tener con anticipación los boletos de entrada a algún concierto de rock. Tenés los boletos impresos en la mano y eso te da la seguridad de que entrarás al mismo, pero hay algunas cosas que hacer antes para poder estar listo el día de la función: conseguir la ropa adecuada, tener un buen calzado, cómodo para vos,y verte lo mejor presentable, como la función lo ofrece, estando listo para cuando dicho evento llegue. Como comprenderás, ninguna de estas cosas son el concierto de rock: ni el tiempo de espera, ni los preparativos, pero forman parte de la experiencia personal misma del concierto.
Permitime usar esta pequeña analogía para tratar de explicar mi punto, a lo que quiero llegar. Al morir Cristo por nosotros nos otorgó la salvación. Salvación que incluye el perdón de nuestros pecados y como consecuencia el rescate de nuestra alma. Aunque somos salvos el día que recibimos a Jesús como Señor de nuestras vidas, como los boletos que anticipadamente teníamos en nuestra imaginación que te conté, es una salvación que se manifestará hasta el día del juicio final, según la Biblia, aún que nos consideramos salvos el día de hoy. Para efectos de tratar de explicar esto y sin dejar a un lado la idea de que somos salvos el día que recibimos a Cristo, entre el día de hoy hasta el DIA de la manifestación de esa salvación hay un lapso de tiempo. En este lapso de tiempo hay ciertas responsabilidades y obligaciones que como cristianos debemos asumir. Me voy a tomar la libertad de dividir estas responsabilidades y obligaciones en dos partes. Esta división tiene más que ver con el propósito final de las mismas más que con el dogma que representen. La primera la llamaré las Generales: son aquellas que todo cristiano practica sin importar denominación. La segunda las llamaré de Propósito: Éstas son aquellas que no necesariamente todos los cristianos tienen que practicar, debido a que tienen que ver más con el propósito personal de cada individuo. Un propósito el cual es divino, planeado por Dios, pensado y dirigido por Él. En este punto me siento obligado a tener que aclarar algo. Hablando de nuestro tema principal el cual es encontrar el camino a casa, cuando uno trata de ilustrar alguna idea compleja, la mayoría de las veces hay un punto donde la ilustración, la imaginación pierde su relación con la idea misma. Cuando uno se encuentra perdido, es indispensable encontrar el camino correcto para llegar. Si suponemos que el cielo es nuestro hogar, entonces aquí es donde ya no concuerda la idea, porque muchas personas pueden llamarse cristianos, tener la seguridad de tener a Cristo en su corazón, pero nunca encontrar el propósito para sus vidas. A éste es al que la ilustración ubica como el camino. De eso se trata lo que quería decirte hoy, acerca de encontrar el camino correcto a donde Dios quiere que vayamos durante el tiempo de espera. Al decir esto no pretendo plasmar ideas queriendo decir que he encontrado todas las respuestas ya que yo misma me encuentro tratando de estar segura de no salirme del propósito de Dios para mi vida. Es mi propia búsqueda de Dios; mi propia búsqueda del significado de la vida; mi propia búsqueda del camino en esta tierra.
*¿Por qué el sol aclara el pelo, y sin embargo oscurece la piel?
*¿Por qué las mujeres no nos podemos pintar las pestañas con la boca cerrada?
*¿Por qué nunca se ha visto en los titulares de un periódico “Adivino ganala lotería”?
*¿Por qué el Jumo de limón está hecho con sabor artificial y el lavavajillasestá hecho con limones naturales?
*¿Por qué no hay comida para gatos con sabor a ratón?
*Cuando sale al mercado una nueva marca de comida para perro y con mejorsabor, ¿quién la prueba?
*¿Por qué se esterilizan las agujas para las inyecciones letales?
*¿Por qué los aviones no están hechos del mismo material que la caja negra?
*¿Por qué apretamos más fuerte los botones del control remoto cuando tienepocas pilas?
*¿Por qué se lavan las toallas? ¿No se supone que estamos limpios cuando lasusamos?
*El mundo es redondo y lo llamamos planeta, ¿si fuera plano lo llamaríamosredondeta?
*¿Por qué cuando en al auto no vemos algo apagamos la radio?
*Si un abogado enloquece, ¿pierde el juicio?
*Cuando una mujer está encinta… ¿está también en compact?
*¿Qué cuentan las ovejas para poder dormir?
*¿Dónde está la otra mitad de Oriente Medio?
*¿Por qué cuando llueve levantamos los hombros? ¿Acaso nos mojamos menos?*
Y por último…-¿Por qué para apagar Windows hay que ir al botón deInicio?
Claro que esto se trata de preguntas que están formuladas por lo graciosodel asunto.Pero no te pasa a ti que muy a menudo te haces preguntas o le preguntas aDios¿Por que Dios…?
Quizás perdiste un familiarcon el cual hubieras anhelado estar mas tiempocon el, o estuviste el tiempo suficiente pero no lo supiste aprovechar yjusto ahora te das cuenta.Quizás perdiste el trabajo, que sustenta a tu familia.O un familiar o un amigo te clavó un puñal por la espalda.Quizás ahorraste tanto tiempo para comprarte el televisor de 29 pulgadas yal otro día que lo tenes, se te rompe el lavarropas y ya no tenes dinero.Que se yo, tantas cosas para preguntarle a Dios…Lo único que tengo para decirte es que Dios tiene un plan perfecto paranuestras vidas, solamente nos demanda fe, santidad y obediencia.No importa lo que te pueda pasar, puede parecer que es algo malo, pero eltiempo nos va a revelar el plan que Dios tenia para nuestras vidas y te vas a dar cuenta que es perfecto. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovaciónde vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad deDios, agradable y perfecta.Romanos 12:2ás perdiste un familiar