El homeschooling o educación domiciliaria es una tendencia en alza en todo el mundo, desde aquellas culturas avanzadas que la adoptaron hace años hasta aquellos que, por diversas circunstancias, se vieron obligados a aplicarla recientemente en sus hogares. Son muchas las razones por las cuales los padres evalúan esta modalidad escolar para sus hijos, pero la que emerge con mayor preocupación entre las familias, es la inserción obligatoria de la ideología de género en la enseñanza curricular de las escuelas públicas y privadas, tanto en la Argentina como en gran parte de América Latina, impulsada por dirigentes militantes de izquierda y respaldada por la corrupción de la casta política gobernante.

En este informe de Visión Joven, analizaremos los pro y los contra de adoptar la modalidad del homeschooling en la educación de nuestros hijos, como una posible estrategia de defensa ante el preocupante interés que tienen los gobiernos de instalar la ideología de género entre los niños, adolescentes y jóvenes, desde la tierna edad en jardín de infantes hasta su mayoría de edad, al ingresar a la universidad.

En este reporte nos hacemos las siguientes preguntas:

  • ¿Dejaremos que nuestros hijos se expongan a enseñanzas basadas en ideologías en lugar de en la ciencia?
  • ¿Será que la enseñanza domiciliaria podría "encapsular" a nuestros hijos e impedirles conocer el mundo real?
  • ¿Están los padres capacitados para asumir la responsabilidad de educar escolarmente a sus hijos?

Para informarnos apropiadamente, quisimos oir las voces a favor y en contra de esta modalidad de estudio, cuyo objetivo consiste en proveer a los niños de una educación más amigable a sus propias habilidades y talentos naturales, siendo al mismo tiempo un escudo invisible contra una agenda de origen oscuro que pretende "deconstruir" los valores tradicionales de la familia, palabra que al final de cuentas lleva implícita la idea de "destruir para construir".

El origen del homeschooling

Un padre judío enseñando sus hijos en el siglo XIX.

La modalidad del homeschooling no fue un invento yanqui ni finlandés. Y tampoco es un descubrimiento reciente. Se podría decir que la enseñanza escolar en casa, es más antigua que la mismísima Biblia.

En el tiempo de los patriarcas, no existían los establecimientos educativos y la única manera en que los niños acumulaban conocimiento era a través de lo que sus padres les enseñaban.

De ese modo, los progenitores se aseguraban que sus hijos crecieran en el conocimiento de la cultura, sus costumbres y leyes. Dicen por ahí que “un pueblo sin memoria está condenado al fracaso”, y al parecer, los patriarcas sabían eso y no querían vivir la experiencia.

Siempre que sucedía algo prodigioso en el pueblo de Israel, Dios enviaba al profeta contemporáneo con un mensaje a los padres de familia, mandándoles que enseñaran a sus hijos todo aquello que habían visto u oído como testigos presenciales del poder de Dios a favor de su pueblo; y que sus hijos, a su vez, hicieran lo mismo con su descendencia.

De ahí nace “la tradición oral”, y gracias a esta "divinamente inspirada metodología de estudio en casa", hoy podemos conocer las historias de nuestros ancestros en la fe ocurridas hace miles de años atrás, lo cual demuestra ampliamente su eficacia.

La virtud de trabajar y estudiar

Familia trabajando juntos en la fabricación de cerámica tradicional.

En la antigüedad era muy normal que todos los integrantes de una familia se involucraran en el negocio que llevaba adelante su padre, quien a su vez lo había heredado del suyo. Gracias a este perfeccionamiento ancestral, el producto final que presentaban para la venta era de una calidad única.

Así es que, si un jefe de familia era agricultor, podía verse a sus hijos y a sus nietos trabajando la tierra a la par, mientras su madre los esperaba en casa con la comida (siempre y cuando no estuviera también sembrando semillitas o recolectando frutas en un canasto).

El trabajo de la tierra, el cuidado del ganado, o cualquier otra actividad comercial que se había de realizar en la antigüedad, requería de mucho tiempo y dedicación. La logística era uno de sus mayores desafíos, los recursos para movilizarse y la practicidad en la comunicación eran casi nulos. La comercialización de los productos podía llevar semanas, entre que salía de origen, llegaba a destino y volvía a casa en forma de otras especias o productos que necesitaban. Todo era obtenido por medio del trueque, lo cual requería inteligencia y habilidad a la hora de negociar (luego apareció la moneda de cambio, y reemplazó el trueque por el vil metal).

Dado este escenario, era impensado que la instrucción escolar de los niños se diera en un horario en el que el trabajo era primordial para la subsistencia familiar. Ni mucho menos imaginar un establecimiento educativo que se dedicara a tal cosa fuera de los límites del hogar. Así es que, en algún momento del día –o de la noche, a la luz de las velas-, la familia se reunía y escuchaba atentamente las clases impartidas por el jefe del hogar. Allí se sucedían los relatos de las historias de los ancestros y también la enseñanza de aquellas cosas que servirían a sus hijos para el negocio y el diario vivir. 

Entre las matemáticas y la fe

Escribíamos más arriba que los hijos, en especial los varones, eran quienes acompañaban a sus padres en la labor agrícola-ganadera y debían luego comercializar en las ferias del pueblo. Entonces, es de suponer que el conocimiento de las matemáticas iba a ser algo esencial en la educación de quienes harían que el producto de su tierra se convirtiera en recursos para el sustento de la familia. Esa enseñanza, indefectiblemente, debía originarse en casa. Por otra parte, y no es un dato menor, las culturas antiguas eran muy celosas de que sus hijos se contaminaran con otras etnias, credos o costumbres que destruyeran sus valores. La enseñanza escolar, a cargo de sus padres, estaba matizada con diversas exhortaciones y señales de alerta para que sus hijos permanecieran firmes en la fe, sin mezclarse con la cultura de los pueblos vecinos, casi siempre paganos que deseaban introducir ideologías muy perversas. Incluso, para los israelitas, casarse con alguien de otra tribu judía, solía ser un dolor de cabeza para las familias, razón por la cual, eran los padres quienes elegían las esposas de sus hijos. Lo curioso es que estos matrimonios raras veces terminaban en divorcio.

En Moyanés​​, una comarca española, situada en la provincia de Barcelona, Cataluña, hay familias como la de Carlota y Jordi que han decidido no escolarizar a sus hijos; les enseñan ellos en casa a partir de los intereses y experiencias de los propios niños. Pere Duran/Nord Media, publicado en lavanguardia.com.

La educación domiciliaria del siglo XXI

El tema de la educación en las casas, como decíamos al principio, tiene en países más desarrollados como España una impronta que los hace ver como ejemplos de que se puede tener esa modalidad, si se cuenta con los elementos y recursos necesarios. Y cuando hablamos de recursos, no nos referimos necesariamente al dinero. Se necesita padres que se responsabilicen y tomen las riendas de la educación de sus hijos, y con el tiempo suficiente como para dedicarle las horas diarias que se precisan para una instrucción seria del niño, lo cual se puede lograr fácilmente cerrando la aplicaciones que se roban ese tiempo o apagando el televisor, que sin uno darse cuenta permanece encendido gran parte del día.

Algunos observadores opinan que en los países de América Latina, la modalidad de la escuela en casa es un tanto inaplicable, debido al alto índice de pobreza en la cual estan sumergidos muchos de los países que la integran. Para las familias de bajos recursos, es imprescindible que el niño asista a la escuela pública, porque además de aprender contenidos curriculares, recibe su comida más importante del día.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, se ha comenzado a debatir respecto a la posibilidad de que los mismos padres sean los tutores de la educación escolar de sus propios hijos, debido a que en las escuelas –especialmente las públicas– han pasado a ser centros de promoción de ideologías que están en la vereda opuesta de lo que muchos padres quisieran para sus hijos en materia de educación y de valores.

Esto no es solo en referencia a la ideología de género que se está filtrando en las currículas escolares, también lo es respecto a la denominada ESI (Educación Sexual Integral), algo que a primera vista parece positivo, pero al profundizar quedan al descubierto un cúmulo de enseñanzas perversas y dañinas para la inocente mente de los niños en edad escolar.

También sucede que se ha incrementado desmedidamente la bajada de línea política por parte de agrupaciones proselitistas que militan dentro de las escuelas; y lo que es peor aún, los mismos docentes “orientan” a sus alumnos hacia una militancia política, cuando en realidad, estos chicos deberían estar forjando su personalidad a base de una libertad de pensamiento y elección.


Voces a favor y en contra

Dialogamos con docentes, pastores, padres y líderes cristianos. Esto nos dijeron:

"No creo en la opción del 'homeschooling' como un escape al avasallamiento".

Juan Esteban Pérez

Ante este interesante planteo, no puedo dejar de recordar las palabras de Jesús al orar en la distancia del tiempo por todos nosotros y los desafíos del presente: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15 NVI). No creo en la opción del “homeschooling” como un escape al avasallamiento en la educación de nuestros hijos. El mandato de Jesús es ser luz en los lugares donde habitualmente convivimos y hasta nos advierte de no poner la luz debajo de una mesa sino ubicar las lámparas sobre una repisa para alumbrar más. En mi adolescencia tuve la oportunidad de compartir mi fe en Dios con mis compañeros de curso, luego que la profesora de Educación Cívica describiera erróneamente la actividad religiosa que, según ella, desarrolla la iglesia evangélica en una ciudad y al año siguiente y al otro. Esto no fue gracias a mi capacidad sino a que fui instruido en la Palabra de Dios en mi iglesia y en casa. Participé en obras de teatro, varios años de torneos nacionales de deporte y aun olimpíadas matemáticas. Si quitamos a nuestros hijos de la escuela apagaremos su luz en los lugares donde Jesús les permita estar. La clave es llenar sus lámparas de aceite para que alumbren más. Justamente hoy, con mi esposa Carina, ayudamos a nuestro hijo menor, Santiago, a hacer una actividad de ESI y aprovechamos a mostrarle la diferencia entre lo que la escuela pretende enseñar y lo que Dios nos enseña. (Juan Esteban Pérez, periodista, CABA).

Maricel Millán

"En América Latina me parece inviable el homeschooling"

Si bien es una realidad el avance en la imposición de ideologías, esto existió desde siempre. Creo que como padres nuestro rol principal es “llenar el vaso de nuestros hijos” y prepararlos con valores, convicciones e información para cualquier circunstancia. En América Latina me parece inviable el homeschooling debido a la alta desigualdad que reflejan. En definitiva, nuestra misión como padres, es “no dejar vacíos”, prepararlos en casa y enviarlos. (Maricel Millán, emprendedora, Rawson, Chubut).

"Tengo unos amigos que fueron muy criticados por hacer homeschooling"

Tengo unos amigos que fueron muy criticados por hacer homeschooling. Sus hijos iban a ser antisociales, iban a ser señalados, no iban a alcanzar claros objetivos en la vida, etc. Hoy, el mayor maneja su empresa en los Estados Unidos y se casó recientemente. La del medio es una artista talentosa, también en los Estados Unidos, y logró alcanzar sus sueños. La más chica vive en Dinamarca y montó con su marido una empresa de publicidad y marketing. Y aún no pasan los 30 años. Jamás pisaron una escuela.

Creo que hoy ya nos empezamos a replantear si seguimos la corriente intentando que nuestros hijos no adquieran la montaña de basura que les quieren meter desde el sistema educativo actual empezando desde las ideologías o ir al extremo de la película "La Aldea" ("The Village"). Hoy en día, las comunidades menonitas ya no me parecen tan desacertadas.  (Daniel Ríos, periodista, Bariloche, Río Negro).

Estefanía Daglio

Los pro y los contra de la educación domiciliaria

Pro: lo personalizado de la enseñanza; el niño aprende a su propio ritmo, tiene la libertad de repetir un ejercicio tantas veces como lo necesite o hasta que logre entenderlo correctamente; puede hacer todas las preguntas que necesite, sin sentirse avergonzado. Nos ahorramos que los quieran adoctrinar con tonterías.

Contra: muchos de nosotros que somos padres no estamos listos para ser docentes, ni tampoco conocemos las metodologías de estudio; los niños necesitan socializar con sus compañeros, en la escuela se aprende de otra manera. (Estefanía Daglio, ama de casa, CABA).

"Por ley, los padres tienen el derecho de decidir la educación de sus hijos"

Alberto Savazzini

Sin ninguna duda la educación en la casa es una alternativa “en alza” en estos tiempos. El gran avance en materia de adoctrinamiento, no solo desde la mirada política y social, con una creciente tendencia al “socialismo” sino también ahora con el agravante de la Ideología de Género, que se promueve a través del programa de la ESI en forma transversal desde preescolar hasta el último año del secundario y después el curso obligatorio por la denominada Ley Micaela en la universidad. La banalización del sexo, la naturalización del aborto, y tantas cuestiones que lejos de producir una sociedad más inclusiva, promueven una sociedad con serios problemas de identidad. Muchos padres han descubierto en esta alternativa la manera de preservar, en sus hijos, aquellos valores y principios que forman parte del legado que esos padres pretenden dejar. Las leyes apoyan y aprueban el hecho de que los padres ejerzan el derecho preferente a decidir la educación de sus hijos, y en el ámbito del aislamiento no son pocos los padres que han descubierto que si bien hacerse cargo de la enseñanza académica, junto con la formación de los hijos tienen sus complicaciones, no es imposible y seguramente a la larga se verán los beneficios. (Alberto Savazzini, pastor, CABA).

Mis hijos hacen homeschooling cristiano.

Ventajas: los conocimientos están basados en la Palabra de Dios. Cada unidad que estudian tienen que aprender un rasgo del carácter de Dios y un versículo (de memoria). Con este método se evitan tener que aprender todo lo que el sistema educativo público quiere enseñar sobre identidad de género, etc. El objetivo del homeschooling cristiano es ayudar a formar el carácter del niño basado en los valores de la biblia, en el ámbito del hogar.

Desventajas: si los niños estudian en forma escolarizada se avanza mejor. Si estudian en casa, solos, debe haber mucha disciplina y ahí se hace más difícil. En este sistema, por ejemplo, los niños no avanzan todos juntos a la par, sino que cada uno avanza según su desempeño y su capacidad personal.

Cabe aclarar que en este sistema, los alumnos estudian solos, porque los materiales que utilizan (se llaman “Paces”, en inglés) les enseña todo. Uno como "padre docente" sólo supervisa el estudio y en caso de ser necesario ayuda, porque el mismo material enseña cómo hacerlo. (Natalia Sartorio, México).

"Mis hijos ya llevan 7 años estudiando en casa"

Mis hijos ya llevan 7 años estudiando en casa, por lo que la situación de pandemia, en nuestro caso, no afectó su aprendizaje. Avanzan a su propio ritmo y desarrollan sus talentos y aptitudes. Son chicos más independientes y maduros y uno tiene más tiempo para pasar con ellos y desarrollar sus talentos  (Paulina Riquelme, Chile).

¿Y entonces, qué? ¿Es el homeschooling viable o no?

Si nos basamos en la información recopilada hasta ahora, parece ser que quienes están en contra, lo hacen por convicciones personales, y opinan que el sistema escolar actual es mejor que estudiar en casa, aunque nunca lo hayan experimentado; mientras que aquellos padres que adoptaron el homeschooling como método educativo para sus hijos, no se arrepienten de haberlo hecho, parecen estar felices y no piensan en volver jamás al sistema escolar.

Pero lo cierto es que la respuesta a esta pregunta, claramente es de índole personal. Para algunos sí es viable, para otros no, depende de cada familia y de la situación particular que estén viviendo. Ambas decisiones son válidas, aunque tal vez los resultados de cada método sean totalmente distintos. Tendrás que sacar tus propias conclusiones y tomar tu decisión, pero definitivamente este tema tiene mucha tela de donde cortar.

Nos seguiremos documentando sobre este asunto y por supuesto, en las próximas entregas de Visión Joven, compartiremos con nuestros lectores toda la nueva información que obtengamos, quedate cerca.

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