fbpx

Nerón, el rostro del mal

Los artistas de la antigüedad, tenían la habilidad de tallar en mármol el rostro de cualquier persona, casi a la perfección. Siguiendo este modelo y con la misma habilidad del pasado, el artista Salva Ruano, recrea el busto de Nerón utilizando acrílico y silicona. ¿Te imaginas a este tipo preguntándote si crees en Cristo?

Nerón se caracterizó por el libertinaje, la violencia (hizo que mataran a su propia madre) y la extravagancia.

Una de las manifestaciones más despreciables de la humanidad que jamás haya pisado a este planeta fue Nero Claudius Caesar (alias Nerón).

Nacido en el 37 d.C., Nerón fue educado a los pies del filósofo Séneca (a quien finalmente obligó a suicidarse). Nerón, bañando en sangre a todos sus oponentes políticos, a quienes asesinó sin pestañear, llegó al trono imperial, que ocupó desde 54 d.C hasta el 68 d.C., unos 14 años.

Su vida se caracterizó por el libertinaje, la violencia (hizo que mataran a su propia madre) y la extravagancia.

En el 64 d.C., se desató un terrible incendio en Roma. Se creía firmemente que Nerón incendió deliberadamente la ciudad para justificar la construcción de una más espléndida.

El incendio se salió de control por más de una semana, y el fuego, avivado por el mismo infierno, consumió cerca del 70% de la ciudad.

Como consecuencia de esta tragedia, el emperador se convirtió en el objeto de intensas críticas.

Pero Nerón, en una demostración de su habilidad mental maligna, ideó un macabro plan en cuestión de segundos.

Debido al hecho de que el sentimiento romano era hostil hacia el cristianismo, el emperador culparía a los seguidores de Jesús por este crimen. Así lo hizo, y en el 64 d.C., se lanzó una feroz persecución contra los santos en Roma.

La Iglesia en Roma

No sabemos con certeza cómo o cuándo llegó el evangelio de Cristo a Roma. Aparentemente, no fue el resultado de la predicación apostólica (Romanos 1:11). Podría ser que algunos de Roma, convertidos el día de Pentecostés (Hechos 2:10), emigraron de regreso a su ciudad natal y establecieron la iglesia allí.

Lo cierto es que esta fue la primera prueba real de fe para los santos. La persecución neroniana fue cruel. Tácito (60-120 d.C.), un historiador romano pagano, registró sus hechos. Citamos lo siguiente de sus Anales (XV 44).

“Y así, para deshacerse de este rumor, Nerón estableció [es decir, acusó falsamente] como los culpables y castigó con el mayor refinamiento de crueldad a una clase odiada por sus abominaciones, a quienes comúnmente se les llama cristianos. Christus, de quien se deriva su nombre, fue ejecutado a manos del procurador Poncio Pilato durante el reinado de Tiberio. Reprimida por un momento, esta perniciosa superstición estalló de nuevo, no sólo en Judea, fuente del mal, sino también en Roma. En consecuencia, primero se arrestó a los que confesaron [ser cristianos]; luego, según su testimonio, una inmensa multitud fue condenada, no tanto por el cargo de incendio provocado sino por su odio por la raza humana. Además de ser ejecutados, fueron hechos objetos de diversión; fueron vestidos con pieles de bestias y despedazados por perros; otros fueron crucificados, otros prendidos fuego para iluminar la noche cuando caía la luz del día. Nerón había abierto sus puertas para la exhibición y estaba montando un espectáculo en el circo, donde se mezclaba con la gente en traje de auriga o conducía en su carro. Todo esto dio lugar a un sentimiento de lástima, incluso hacia los hombres cuya culpa merecía el castigo más ejemplar; porque se sintió que estaban siendo destruidos no por el bien público sino para gratificar la crueldad de un individuo".

Hay varias cosas interesantes a considerar sobre este tema.

Pablo ante Nerón

Nerón era el César al que Pablo apeló cuando fue acusado injustamente por los judíos y encarcelado falsamente (Hechos 25:11). El apóstol fue llevado a Roma y mantenido bajo vigilancia durante dos años (Hechos 28:30), antes de que Nerón finalmente escuchara su caso.

Algunos "estudiosos" dicen que "Se desconoce si Nerón participó personalmente en el juicio del Apóstol". Pero nosotros sí lo sabemos porque según las Escrituras, un ángel del Señor le había informado explícitamente a Pablo: “Tienes que presentarte delante del César (Nerón)” (Hechos 27:24).

El gran apóstol ganó su apelación (como revelan los datos cronológicos en Primera de Timoteo, Tito y Segunda de Timoteo), solo para ser posteriormente condenado por puro gusto del gobernante malvado.

Según el historiador Eusebio, Nerón decapitó a Pablo y crucificó a Pedro.

¿Cristianos sujetos a Nerón?

Cuando Pablo escribió a los cristianos en Roma, amonestó diciendo:

“Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas” (Romanos 13:1).

Pablo señala que el gobierno civil, en general, es para el ordenamiento y protección de la sociedad. Las leyes dirigidas a ese fin deben ser obedecidas.

De manera similar, Pedro escribió:

“Someteos, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey, como autoridad, o a los gobernadores, como enviados por él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien" (1 Pedro 2:13-14).

Estos pasajes son indicadores sutiles de la naturaleza inspirada del Nuevo Testamento.

Si las cartas hubiesen sido escritas por impulso humano, jamás hubieran animado a sus hermanos a honrar y a obedecer a alguien tan vil como Nerón. Sin embargo, es el Espíritu Santo el que está dando este consejo.

Jesús enseñó durante todo su ministerio que más allá de la perversión de los hombres, nosotros, sus discípulos nacidos de nuevo, somos llamados a amar a nuestros enemigos y a orar por los que nos persiguen o calumnian (Mateo 5:44), y así demostraremos que somos hijos de nuestro Padre celestial (Mateo 5:45).

El Señor, por medio de su ejemplo, demostró que es mucho mejor dejar la justicia en manos de Dios:

"Porque para este propósito han sido llamados, pues también Cristo sufrió por ustedes, dejándoles ejemplo para que sigan Sus pasos, EL CUAL NO COMETIO PECADO, NI ENGAÑO ALGUNO SE HALLO EN SU BOCA; y quien cuando lo ultrajaban, no respondía ultrajando. Cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a Aquél que juzga con justicia." (1 Pedro 2:23).

Algo que hoy en día, el mismo Nerón, desde lo más profundo del infierno, sabe que es verdad.


© Copyright 2021, Visión Joven.
Publicado en